Herejía: La Ciudad del Profeta

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5. Crímenes Santos.

"La verdad es siempre revolucionaria"

Todo el día fue un caos total en la ciudad, los sistemas de horarios del voluntariado se cayeron, la electricidad se esfumó por toda la ciudad, no solamente en la zona de los pecadores sino que también en la Ciudad Dorada, la energía que nos abastecía se había caído por completo. ¿Podía ser esto obra de las guerras en Britania, Germania e Hispania? A pesar que el segundo no poseía grandes ciudades ni poblados pequeños, era fuente para el abastecimiento de las provincias del norte del gobierno por sus grandes fuentes de energía. 

Nadie sabía que estaba sucediendo en realidad pero no faltó mucho para que el miedo se apoderará de las masas, los rumores corrían como si del fuego se tratara, no pasó más de medio para que todos los habitantes de la zona pecadora supiesen acerca de los ataques que sucedían en la franja norte, en la provincia de Britania y Germania. Los oficiales de seguridad santa en cambio negaban cualquier suceso con dichos ataques que tachaban de mediocres y falsos aunque entre ellos mismos se notaba un aire de nervios. Los pecadores que trabajaban en las casas de los sangre pura podían ver como aquellas personas estaban tan perdidas como ellos, no tenían idea de lo que sucedía y el rumor pesaba mucho más en la ciudad. 

Pronto tendría que volver a mi hora de servicio en el campo de naranjas, este se encuentra al sur de la ciudad, cerca de un pequeño riachuelo que cruza la ciudad, mucho antes, cuando los seres humanos residían en países, antes de que la Gran Guerra Nuclear comenzara, está zona estaba poblada de grandes edificios, tiendas, restaurantes, calles y demás estructuras, pero con el pasar del tiempo aquellos edificios cayeron y ahora es un campo, apenas quedan enterradas algunas señales de aquel pasado, cuando entras al campo puedes ver si te esfuerzas un poco, que bajo de la tierra sobresale algunos pedazos de cemente y cerámica. 

Inclusive, hay algunas partes en dónde algunas paredes siguen en pie pero poco a poco los árboles y las demás plantaciones que hay en el lugar las derriban, es un lugar silencioso en medio de los caseríos que hay alrededor. De este lugar es donde se sacan la mayoría de jugos y productos derivados de la naranja en la provincia. Al cruzar por la ciudad puedo notar lo diferente que se encuentra, el mercado parecería ser la única zona en donde todo debería de estar normal, ruidoso como siempre, lleno de personas que desean vender un poco para poder comer, el ruido de los animales recién traídos de otras partes para la crianza o alimento, los parlantes con personas anunciado sus nuevos productos lanzados al mercado pero no es así. 

Algunas tiendas parecen haber cerrado temprano el día de hoy, otras cuentas se encuentran más abarrotadas que de costumbre, las personas se apresuran a comprar más de lo necesario, como si se temieran que pronto todo se acabaría, previenen una catástrofe anunciada en rumores callejeros. Las personas caminan con miedo, los pecadores que trabajan en casa de aquellos seres de sangres limpias no parecen tan calmados ni calmar a las demás personas de que esto no es cierto, lo que hacen es pedir que actúen con normalidad y compren todo lo que puedan comprar, filas interminables llegan a las ventas de frutas, verduras y carnes. 

Otro poco de personas me dan aviso de que los cambios de horarios de horas serviciales siguen sin responder y cambian a cada tanto, un grupo de chicas de mi edad caminan de vuelta muy molestas, pues al parecer les han dicho que el turno se ha cambiado de nuevo y ahora les toca en el campo de manzanas en media hora. El sistema por veces vuelve pero cae nuevamente y cuando se ve, las fechas, nombres y lugares cambian. ¿Qué es lo que está pasando? Al seguir por el mismo camino de siempre, veo un poco del paisaje, del cielo para decirlo mejor. Las nubes pasan con tranquilidad sobre el celeste cielo, algunas logran tapar la luz del sol sobre el suelo, todo es paz y silencio si se ignora el alboroto de las personas, solo quiero pensar que nada de lo que pasó hoy en la mañana ha pasado, quiero soñar que mi madre está trabajando en este momento en la fábrica, que mi padre se encuentra en el negocio que tiene a un par de calles de aquí, quiero pensar que mi hermano no va volver a ese trabajo y que mi hermana se encuentra trabajando también en la otra ciudad, quiero pensar que no está desolada llorando. 

¿Es que acaso no puede ser así? ¿Por qué Dalal? Dime, si en verdad existe. ¿Por qué ha tenido que suceder todo esto? ¿Por qué no escuchas mis plegarias? ¿Me dirás que todo esto es obra de Kiasaela? Quisiera poder volver a mi vida rutinaria pero no será así, tengo que aceptar mi realidad, todo ha cambiado. Sigo a paso lento y en verdad no puedo explicar como no me he tropezado con alguien mientras miro al cielo. Las personas parecen estar demasiado sumidas en sí mismas, en que sucede y lo hablan. Debería de visitar a mi madre, para está hora ya sería posible verla quizás. Debido a que es nivel dos, se le permiten tener visitas antes del proceso que conllevará todo, al menos sé que tiene más tiempo que mi padre, él será procesado dentro de muy poco y no creo que le den la inocencia, el adulterio solo es pasable para el hombre pecador en caso de hacerlo con una mujer en una relación a escondidas o a lo sumo porque querían hacerlo. El adulterio por medio de la compra de una prostituta no se encuentra permitido, es acusado como un pecado que será castigado. 



Naran Sellers

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En el texto hay: utopia, futuro postapocaltpico

Editado: 17.01.2019

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