Herencia de Sangre © Saga Lazos Malditos

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Capítulo 12. Desilusión o celebración (Terminado)

El viento frío hizo despertarme en medio de la noche, me pareció poco común que decidí levantarme y ver lo que pasaba. Me sorprendió ver mis ventanas abiertas, una brisa común no tendría la fuerza suficiente para hacerlo, me dije yo. Era mucho más temprano que otras noches de verano cuando aquella vacilación me tocó de la nada al recodar que hoy es mi cumpleaños. La felicidad me embargo por completo que, en vez de ir de nuevo a la cama, decidí salir al balcón y mirar al cielo. Un plan extraño no es cierto dado que eran aproximadamente las dos de la madrugada.

Mordí mi labio inferior creyendo que podría escapar de mi destino, pero fue más difícil de lo que pensé. La idea de huir de esta espantosa realidad era mucho más fuerte que mi voluntad por adaptarme y ser capaz de superar los limitantes de mi existencia.  

Medite sin noción de tiempo, me perdí dentro de mi subconsciente y ante la posibilidad de acabar con mi vida en ese precio instante. No me importó ni un segundo, dejar a la deriva a mis padres, solo subí allí manteniendo siempre la mirada al horizonte y me tiré al vacío. A ese mismo que con los días me quitaba una parte de importante de lo que era yo mismo. Me sentí tan aliviado que el peso en cada parte de mi cuerpo dejó de ser el mismo. Un éxtasis total toco hasta mis huesos, no dejé de maldecir el día en el que me convertí en esclavo de mis emociones, tanto dolor pasaba por mi mente que sin haberme dado cuenta le permití tener el control.

        —¿Hasta cuándo vas a intentar seguir con tus locuras? ¿Acaso eres tan idiota para creer que esto me matara?

        Al tocar el suelo, di por hecho mi hazaña. Pobre iluso fui si creí que lo había logrado solo con eso. Luego de regresar de la muerte y ver como mi cuerpo se recuperaba en un parpadeo de tan graves heridas fue suficiente para ahogarme en mi propio sufrimiento.

        —Desgraciado ¿qué me has hecho, maldito? ¿Qué les has hecho a mi cuerpo? ¿Qué le ha hecho a mi vida?

        Grité a todo pulmón sin importar despertarlos. A este punto estaba destrozado y sin mucha fuerza para seguir una conversación.

—CUIDA TUS PALABRAS. PORQUE ASÍ SEAS MI VESSEL NO TE PERMITIRÉ TALES DESFACHATECES.  

Cambiado el tono en su voz, me dijo nuevamente. —Tan solo te he prestado mi cuerpo. Espero que no te hayas acostumbrado a el porque pronto tomaré lo que por derecho me pertenece.

¿Desde cuándo era suyo? No pude evitar decirme por qué mientras golpeaba mi cabeza contra la pared. Subí al balcón y salté una y otra vez hasta que mis padres se levantaron por mis gritos. Cuando creí sentirme atrapado “ÉL” hizo lo suyo o más bien yo lo hice pues era mi cuerpo.

—Ingenuo o más bien un tonto por lo que veo….

Suspiro en mi mente o donde fuese que estuviese, mi completo yo, a estas alturas se sentía devorado por su aura y tal energía causa estragos en mi ser. Mordí mis labios para aliviar la carga o fue tal vez el miedo que se desplazaba suavemente por cada uno de mis huesos queriendo salir por alguno de mis orificios. Fue tanta la impotencia que me embargaba que baje la guardia sin darme cuenta.

        Fui consiente de mi error al pecar por ignorante y luego de haberme percato ya había sido demasiado tarde. Honestamente no entendí el motivo porque el cual apareció el día de mi cumpleaños, tuve muchas quejas y en vez de conocer la razón tras ello, me preocupé por mi actuar.

            —Wowww…..Jack es completamente serio el motivo por el que estoy aquí. Parece que te olvidaste de mi presencia.

            Estaba cansado y además me disgustaba tener que afrontarlo precisamente hoy.

            —No te dejaré Jack. Hoy no te saldrás con las tuyas. —Dame más desesperación, dame más, no es suficiente

            —No soy tuyo —Le repliqué en mi afán por darme más tiempo de qué, no lo supe muy bien. Tal vez guardaba la esperanza de ser salvado de las sombras por algún aliado oculto que vendría de la nada.

            —Noooooooo……—grité desesperado.

            Me negué rotundamente a desaparecer sin haber luchado. Fui patético lo supe de antemano al haber decidido por simple curiosidad intentar matarme, no quería morir, no de esa ni de esta manera. No podía huir tan fácil sin haber dado la pelea.



Santiago Ríos

Editado: 29.12.2018

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