Herencia de Sangre © Saga Lazos Malditos

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 15. Reacciones Adversas (Terminado)

Últimamente las recaídas venían en aumento luego de mi cumpleaños. Algunas de ellas llegué a controlarlas en secreto y muchas otras para mi mala fortuna tuve que pasarlas en ese lugar. Tenía mucho miedo, llegué a pensar al verme muchas veces en el espejo que perdía la batalla más dura de mi vida a causa de mi actitud. No estaba siendo optimista, actuaba con negativismo todo el tiempo y una vez los pensamientos destructivos veían en manada a invadir el poco amor que me tenía.  

Me estaba desmoronando en pedazos, me negaba a creerlo. Raúl con solo verme no sabía qué hacer, le había prometido ir a ver aquel partido de futbol juntos. No podía dejarme permitirme esto, no ahora cuando recién la conocía. Él mi fiel amigo, me levantó el ánimo ya no recuerdo las veces. Estuve este último mes, más veces postrado en una cama de las que recuerdo, mi cuerpo estaba cambiando de eso me di cuenta, pero lastimosamente me negué a decirle a alguien lo que me sucedía, incluso a mis padres.

No puedo explicar con claridad lo que me sucedía, no era malo más bien era todo lo contrario. Sin embargo, no podía ser consciente de ello porque de alguna manera no lograba darme cuenta de lo que estaba experimentando. Aun con esa duda latente en mi interior, me levantaba cada día con la certeza que lo que me estuviera pasando sería lo suficientemente bueno para darle pelea. Quería escapar, ya estaba cansado de repetir tales palabras con frecuencia, de qué me servía hacerlo si de todas maneras no podía cambiar mi presente. Estaba atrapado en mi propia desgracia sin siquiera tener control de ella.

La noche anterior pude descansar mucho mejor, no me arrastró a la locura el hambre incontrolable que me embargada últimamente. Nada parecía calmar mi estómago, me llegué incluso a desesperar puesto que una noche comí un gran trozo de carne cruda sin ningún problema. Hasta donde había llegado, me cuestioné eso muchas veces mientras bajaba las escaleras en busca de algún té que me ayudara a calmar mis nervios, pero un mal movimiento me jugó una mala pasada y rodé por los escalones hasta quedar inconsciente.

Simon quien recién había cortado algunas flores en el jardín trasero fue el primero en ver a Jack tirado en el primer piso. Su rostro en ese momento lo resumió todo. No podía creer que las calamidades continuaran haciéndole daño sin tregua.

—Jack... Jack... Jack ¿Te encuentras bien?

Jack oyó la voz de Simon desde la distancia y le dijo—. No te preocupes todavía sigo con ustedes.

A pesar de mis palabras, había ocasiones como estas en los que mi cuerpo me traicionaba de forma absurda. Por más que trataba de ocultar hechos como estos, me era imposible lograr engañarlos a todos. Después de aquella tremenda caída, mi cuerpo se encontraba completamente adolorido. No supe, si debía intentar levantarme, pero dado el posible escenario que me esperaría si mis padres se daban por enterado, le pedí ayuda a Simon quien, en vez de darme una mano, me traicionó yendo directo a la habitación médica.

En su cara le dejo saber que no estaba feliz con su decisión cosa que Simon no le prestó demasiada importancia, dado que su prioridad siempre ha sido velar por él pues lo ha considerado como su hijo.

Me mantuve calmado al llegar a ese lugar. No podía creer el hecho de haber regresado más pronto de lo que pensé. Mi padre fue el primero en llegar, Raúl lo recibió en la entrada y mientras caminaban se tomó el tiempo necesario para explicarle la situación. Luego de esa conversación pude hablar con mi padre.  

John no le mencionó sobre la cámara experimental, no quería la negación de su hijo—.  hablaron y rieron con la intención de relajarlo puesto que estaba un poco tenso, pasaron cerca de treinta y cinco minutos, cuando alguien toco la puerta y la abrió, era Raúl quien venía acompañado con dos personas y una camilla. Los dos enfermeros subieron a Jack suavemente. Rose quien había llegado dos horas después sostuvo su mano derecha hasta que llegaron al ascensor.

Allí, le aplicaron un fuerte tranquilizante. Luego de varios minutos, surtió efecto. Raúl sacó una llave pequeña de uno de sus bolsillos, la cual insertó en un panel secreto que solo el personal de alto nivel conocía, giro la llave y salió P1N2. Poco después de llegar al sótano, el ascensor siguió bajando hasta que se detuvo.

—No hay problema con Jack, dijo alguien el cual no pudo reconocer.  

—No lo hay—. En estos momentos esta semiconsciente, en teoría solo podría hablar un poco—. Dijo Raúl.   

—Ra…úl ¿Estamos en el Centro?

—Si ya llegamos.

Inmediatamente después perdió el conocimiento.

—Ya lo vistes.

La camilla seguía en movimiento con ese ruido característico, aquel largo pasillo hacía pie a su nombre, “Dead Zone”, no sé escuchaba ninguna especie de ruido por ningún lado. Cada una de las habitaciones que se encontraban en ese lugar tenía un propósito ya definido.



Santiago Ríos

Editado: 29.12.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar