Hermandad: La Llave Celestial.

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Homúnculos de Cristal

Esmeralda se dispuso a atacar lanzando tres varillas de cristal, estas se estrellaron al instante en una pared de cristal. Una pared de cristal que había sido creada por Melanie en el momento justo.

Entonces Esmeralda se percató de algo importante, el núcleo del cristal estaba totalmente vacío, o al menos hasta donde ella lograba ver.

—No te molestes, no podrás ver el núcleo— Melanie nuevamente guardo sus manos en sus bolsillos— Supongo que esta probadita de poder es nada comprada con la medicina final, pero es completamente maravilloso. Aunque es mucho más brusco.

Melanie sabía que debía trabajar más detalladamente a partir de ahora, pues pese a que la velocidad de su poder había crecido, ahora necesitaba regular la cantidad creada para hacerlo estético.

Esmeralda miro a su maestra, aun tenia aquellas ojeras bajo los ojos, y su sonrisa, una que siempre brillaba, ahora estaba apagada, y fruncida.

—Debe entrar en razón— Comento Esmeralda mientras estiraba sus dedos con tranquilidad, lista para otro ataque— ¡Sea como sea, yo la ayudare! ¡No la dejare sola! Esos de D.A no la ayudaran…

Eso quería creer pero la verdad es que parecía que D.A estaba haciendo lo suyo para ayudarla, algo que ella misma no estaba haciendo además, poniéndose en su propia retrospectiva ¿Qué había de malo con los cristales? No parecían dañar a nadie incluso si estaban llenos de sangre.

—Ya no necesito tu ayuda, ya no, ni tus alabanzas ni mucho menos— Respondió Melanie sonriendo mientras acomodaba su cabello— ¿Qué te parece si te presento a mis Guardias personales?

Esmeralda sospechaba que quizás ella no vendría sola, pero no esperaba que los pusiera a pelear contra ella. Estaba en problemas.

Un par de sombras aparecieron de la nada, eran Blogumas lobo, eran grandes, de piel gruesa y filosa, pero sobre todo, no parecían ser normales.

—¿C-cristales?— Pregunto Esmeralda mirando a los lobos, sus dientes habían sido remplazados por cristales rosas y parte de su pecho también, uno de ellos incluso tenía una pierna hecha de cristal.

—D.A y yo, diferimos respecto al arte, pero a veces si combinamos nuestros ingenios salen cosas no tan horribles y aunque imperfectos, sirven para mi objetivo— Dijo Melanie sonriendo mientras los lobos se acercaban lentamente a Esmeralda la cual retrocedió— No quería matarte pero no me dejas elección.

—Esto no está bien, lo sabe ¿Verdad?— Pregunto Esmeralda sacando un par más de sus varillas para cristalizarlas. Tiene un número limitado, así que tendría que mantenerlas contadas— Esto se aleja demasiado de su arte ¿No es verdad?

—¿Qué más da? No es mi creación totalmente al final del día— Melanie retrocedió unos cuantos pasos— No quiero mancharme las manos, y menos de tu sangre, mi pequeña Esmeralda.

—Quizá su experimento no este dañando a nadie pero no pueden ir por ahí atacando a las personas con sus creaciones, y menos cuando son…— Esmeralda miro a las criaturas las cuales gruñían, mientras saliva salía de sus bocas— Tan…

—Como te dije, ya no me importa a quien daño y a quien no— Respondió Melanie sonriéndole a su alumna— Lo que no entiendes es que incluso si se cómo es que el experimento está progresando o de quien es la sangre, ya no me importa a quien estoy haciendo daño…

— ¿Está haciendo daño a alguien más?— Pregunto Esmeralda mirándola con el ceño fruncido— ¿De quién es la sangre de los cristales? ¿Cómo pude cristalizarlos si nuestro poder no tiene efecto en materia viva de este tipo?

—Muchas preguntas que no voy a responderte pero te diré que esta sangre es milagrosa, potencia todo los poderes con los que entra en contacto— Comento la mujer mirándola con lastima— Mejor demuéstrame tu arte ¿Bien? Dijiste que podías salvar personas con esos cristales ¿Verdad? Quiero verlo…

Uno de los lobos se preparó para embestir contra ella pero Esmeralda lanzo cuatro de sus varillas cristalizadas en su dirección, había aprendido a apuntar mientras se movía, pero era difícil cuando el cuerpo del objetivo es pequeño.

Ella retrocedió mientras lanzaba otra segunda tanda, la primera logro enterrarse en el cuerpo del lobo el cual chillo, pero de los cuatro siguientes que había lanzado, uno de ellos termino chocando contra los cristales que sobresalían de su cuerpo, lo cual no parecía causar daños.

El segundo lobo embistió entonces, lanzo la tercera tanda, esta vez a sus piernas pero era ese el que tenía sus patas cristalizadas así que los cristales solo se rompieron al estrellarse, y el lobo ni se inmuto.



DieAl S.L

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En el texto hay: maldad, peleas epicas, mostruos

Editado: 19.04.2019

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