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CAPITULO 5- EMMA

Capítulo 5. Emma

Trato de ponerme lo más normal posible, ignorando que me tiemblan las manos y quiero salir corriendo y atravesar la ventana, mi respiración es algo cortante y trato de no dejar de respirar, estoy más nerviosa de lo común y no sé si es que se deba a que es demasiado guapo o a que he soñado con el dos veces.

Todo aquí es muy elegante, los alineados escritorios con las hermosas mujeres me hacen sentirme más pequeña de lo que soy, normal mente no dejo que me intimide nadie pero aquí parecen que todos tienen dinero.

- Es la señorita Villin, el señor Frey la espera. Dice Fatima a una hermosa mujer. Suerte Emma. Me sonríe y se va.

Me deja aquí sola con estas esculturales mujeres y yo no sé ni que hacer o a donde ver, por donde quiera se deslumbra lo caro que es este lugar, si pensé que era muy lujosa la entrada principal aquí parece que ahí oro.

-Adelante me dice la mujer pelo rojo. El señor la espera.

Me acompaña en silencio pasamos unas cuantas oficinas y a lo último se ven dos puertas color café muy bonitas, cada que me acerco mi corazón suena muy rápido, siento como el calor se va por todo mi cuerpo y pienso en que me e metido, pero eso no me va a detener.

-Suerte. Me dice la mujer peli roja y se va.

Respiro como cuatro veces para normalizarme y tener balo para entrar en la oficina del señor Frey, me repito una y otra vez que me tengo que tranquilizar no veo el motivo de tantos escalofríos y temblores en mí.

Abro las puerta y lo veo, está hablando por teléfono y viendo por las grandes ventanas, realmente es muy guapo con su traje negro pegado a su cuerpo se observa lo marcado y tonificado de sus piernas y brazos y en este momento me dan unas ganas de ir a abrasarlo, me cacheteo mental mente y trato de controlar este impulso.

-Buenos días señor Frey. Digo con la mejor voz que me sale.

Me observa de pies a cabeza, solo escucho las palabras arregla lo que te digo con un tono de voz que me dan ganas de salir corriendo, él no me quita la mirada de mí y yo me pongo más nerviosa.

-Puntual. Solo dice viendo el reloj. Eso me agrada siéntese. Me sonríe.

No sé si es consciente de que estoy paralizada, comúnmente soy una persona que atacaría hablando y sonriendo, pero el realmente me intimida y por más que trato de ignorar ese sentimiento me es imposible y lo peor es que será mi jefe.

-Prefiere que le de las indicaciones parada. Me saca de mis pensamientos.

-Disculpe. Es lo único que consigo decir y voy directo a sentarme.

La intensa mirada que me da, me pone mi piel de gallina, no sé si es por los nervios de lo que me comentaron de él o simplemente porque él me hace sentir muy intimidada ante su presencia, trato de mentalizarme para dejar de parecer una tonta frente a mi jefe, porque eso es lo que es ahora.

-Me comento que me explicaría lo que realizaría. Sonrió y doy la mejor sonrisa.

-Claro. Sonríe. Principal mente será mi asistente, ira conmigo a donde tenga que ir, apuntara todo lo que le diga y además si es necesario viajara conmigo. Su mirada cada vez es más intensa.

-Si claro. Sonrió. Estoy más que dispuesta a hacer la mejor asistente.

Trato de parecer lo más normal posible, siempre estoy hablando y bromeando, pero por alguna razón el señor Frey me hace sentir muy cohibida con su presencia, pero me tengo que acostumbrar o ignorar el hecho de cómo me siento y ser como siempre soy.

-Por el momento mi oficina es su oficina. Me dice con su voz masculina. Sígame.

Me levanto y lo sigo, observo la oficina es realmente muy grande todo es negro y gris y algunos tonos cafés, su escritorio es muy grueso y grande y esta exactamente en el medio de todo, observo todas las ventanas que le dan vida a esta oficina.

Miro algunas plantas artificiales y se encuentran dos puertas en diferentes direcciones, me imagino que es el baño o alguna sala de juntas, jamás imagine que yo trabajaría en un lugar tan elegante.

El señor fray se detiene y yo hago lo mismo, lo observo de arriba abajo, realmente se ve que hace ejercicio por sus brazos muy marcados y su forma de caminar que dejan a la vista sus grandes y marcadas piernas junto con su trasero perfecto.

-Este cubículo. Me dice. Será su oficina por el momento.

Observo y tiene un pequeño escritorio, con su laptop y silla, lo único que separa de la vista del señor Frey es un separador de tres piezas que se puede hacer más grande o pequeño de color blanco y orillas negras, combinable.

-Muy bien. Respondo. Entonces con que empiezo. Le digo.

Empiece por leer todo sobre los negocios que manejemos, le envié todo al correo, en la laptop que tiene en el escritorio podrá leer y ponerse al día de algunos negocios. Me dice con voz autoritaria. No tolero errores o distracciones.

-Si. Sonrió. Seré la persona más precavida y ordenada. Le digo con mi amino algo recuperado.



MGRIZZ CASTILLO

Editado: 22.08.2019

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