Heterocromía Iridium.

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PREJUICIOSA

Al presentar el examen oral enfrente del grupo, note cierta mirada de orgullo en mis amigos, todo lo que la profesora me preguntaba, lo contestaba correctamente y sin titubear, y desde el fondo del salón, Ignacio hacía gestos par indicarme que estaba en lo correcto y alzar los pulgares, siempre me apoyaba y me echaba porras, pero desde el fondo del salón, nunca se acercó a la parte de enfrente y nunca aceptaba ser parte de mi equipo, al igual que no pasaba a exponer ni participaba en clase, pero siempre me ayudaba cuando el tema me parecía complicado, entre él y Horacio me ayudaron a preparar el examen.

 Sin embargo, la actitud de la profesora era diferente, como si le molestara que yo estuviera bien en lo que decía; tomaba notas con un lapicero de calor rojo y llenó toda una hoja de observaciones.

Terminado mi examen oral, regresé a mi lugar, inquieta por la actitud de la profesora. Estaba sentada en medio de mis dos amigos, rasgando una hoja de papel hasta que quedó hecha trizas. Gustavo lo noto y tomó mi mano ates de que comenzara a romper otra hoja.

- Tranquila, lo hiciste bien. Tu examen fue perfecto. - me dijo Gustavo acariciando mi mano tiernamente.

- Yo iba checando lo que decías con lo apuntes, Erika. Contestaste todo bien. - comentó Anabel en voz baja, pasando su brazo por mis hombros y dándome un abrazo. - Te aseguro que tendrás un 10 cerrado.

- Gracias, chicos. Eso espero.

Los exámenes terminaron y la profesora comenzó a dar los resultados del examen, acompañados de las respectivas observaciones, diciendo quien estaba libre por el resto del semestre, quien se iba a exámenes extraordinarios y quien tenía que recursar la materia.

- Gustavo Argüello Bernal, examen decente, tienes todas tus tareas y presentaciones por equipo. Única observación: mejorar presentación personal. - dijo la profesora cuando mencionó el nombre de mi amigo. Aunque el comentario de la profesora hizo enojar a Gustavo, el permaneció quieto en su lugar, esperando la calificación. - Tienes 6. - Aunque la calificación fue mucho más baja a lo que esperábamos, no reclamó en ese momento, nos imaginamos los motivos de la profesora. Siguió anunciando las calificaciones hasta que llegó al nombre de Anabel.

- Anabel Huerta Sánchez. Buen examen, excelentes tareas, buenas presentaciones de equipo. Observaciones: mejorar apariencia personal. - El comentario nos desconcertó porque Anabel era la única de los cuatro que se vestía "normal". - Tienes 8. - Anabel se puso colorada de enojo, pero no hizo ningún comentario, a diferencia de Gustavo, la calificación no era mala.

- Mendoza Echeverría Erika. Examen deplorable, todas las tares entregadas a destiempo, presentaciones ineficientes. Observaciones: mejorar apariencia personal, dedicarle más tiempo al estudio y desarrollar habilidades de integración social. - Cuando escuché las observaciones, estuve a punto de levantarme y golpear a la profesora, de hecho, lo imaginé. - Recursarás la materia.

- ¡¿Qué?! - escuché desde el fondo del salón. - ¡Maldita perra! - exclamó Ignacio golpeando su mesa con los puños de la mano. Ese gesto me alarmó, como Ignacio gritó a todo pulmón, tenía la seguridad de que la profesora lo había escuchado tan claro como yo. Voltee para ver esperar la reacción de la titular de la materia, pero seguía anunciando las calificaciones de los compañeros sin inmutarse, y las demás personas en el salón siguieron en completo silencio, esperando recibir las buenas o malas noticias; era como si nadie, excepto yo, lo hubiera escuchado, ni siquiera Horacio pareció advertirlo.

Al final de la clase, después del mar de 6 y 7 que inundaron las boletas de mis compañeros, me acerqué a hablar con la profesora. La maestra estaba ordenando sus papeles cuando me paré enfrente del escritorio con todos mis trabajos, apuntes, tareas y demás cosas que respaldaría mi defensa. Estaba pensando cómo empezar, cuando la profesora notó mi presencia.

- ¿Te puedo ayudar algo? ¿O sólo vienes a modelarme tu extravagante atuendo? - pregunto en actitud déspota.

- Profesora, con todo respeto, no estoy de acuerdo con la calificación que me puso.

- Que yo recuerde, ni a calificación llegaste. Te mandé directo a recurso.

- Precisamente por eso no estoy de acuerdo. Las exposiciones las hice respetando las rúbricas que nos mandaba por correo. Hice los trabajos, tareas, investigaciones, todo lo que usted nos pedía y me lo firmaba de recibido, incluso les puso la fecha. Tengo todo en esta carpeta, exclusiva de la materia, para mostrarle que...

- Ya me había extrañado alguien como tú, se mantuviera tan callada y sin causar problemas. Incluso llegue a pensar que eras buena estudiante.

- Disculpe, ¿alguien como yo?

- ¿En serio creíste que con esa apariencia llegarías lejos en la carrera? No sé si lo haces por llamar la atención de tus padres, o por gritarle al mundo que tienes un evidente problema de adaptación social, pero te aseguro que no llegaras lejos luciendo como un vampiro. Este mundo y el ámbito profesional es para los que están ubicados en su realidad, para los... ¿cómo los llama tu gente? Ah, sí, ordinarios.



Norma Martínez Cruz

Editado: 05.01.2019

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