Hey, Rubia

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Capítulo 9 | Tu enfermera

Cuando me alejo de Alan mi mente sale como de una extraña burbuja que no me había percatado estábamos viviendo. Estaba avergonzada y sentía que mi cara estallaría de calor en cualquier momento. Lo peor fue sentir la mirada de ambos hermanos Sullivan puesta en mí.

– ah... hermano supe que estabas enfermo Joy me aviso apenas llegue ¿qué tienes? – mire la sopa de vegetales que aún estaba humeante en el plato. Desearía ser como ese pequeño fideo que flota sobre la sopa sin preocupaciones ni dramas amorosos. Solo está ahí flotando en medio de la sopa contento hasta que alguien se lo come.

– fiebre y no dejo de estornudar nada grabe – contesta el castaño al mayor que seguía estático en la puerta. Tomando coraje levanto mi mirada para ver a James mirándome con una sonrisa de lado apoyado de un costado en la puerta. Sonreí porque sabía que si levantaba mi palma para saludar iba a estar temblando. – Agus me está cuidando – las miradas que nos estábamos cruzando con James se cortan y ambos miramos al menor de los Sullivan. Levante la cuchara nuevamente con sopa y se la doy a Alan que sonríe mientras le doy la comida.

– estaré en la sala de estudios por si necesitas algo puede ir tu enfermera a decírmelo – tan pronto como vino se fue el amor de mi vida cerrando la puerta con cuidado. Con Alan no hablamos hasta que se terminó toda la sopa y baje de nuevo a lavar el plato. La olla donde había quedado sopa ya no estaba sobre la estufa y si sobre el escurridor de platos. Vacía y limpia. Había sopa como para una semana y ahora no había ni siquiera un fideo.

– Agus los chicos te mandan sus felicitaciones todos probaron tu sopa – a mis espaldas escucho la voz de Valentino, que ahora si traía puestos unos pantalones con estampado escocés. Abriendo la heladera saca una botella de jugo de naranja que abre y bebe del pico.

– eso es asqueroso usa un vaso que los demás no tienen que tomar tu saliva – hago una mueca dejando de ver al chico para fregar el plato con la exponga que estaba cubierta de espuma.

– porque no tienen que tomar mi jugo es que lo tomo desde la botella aquí nadie respeta las etiquetas – noto como el chico se mueve hasta quedar a un costado de mi apoyando su cadera en la encimera del fregadero. Dando otro trago a su jugo me mira con sus ojos grises como si quisiera entender algo o eso creo por la manera en que junta las cejas y curva sus labios en una sonrisa que esconde algo.

– ¿tengo algo en la cara que todos me miran tanto? – pregunto cerrando la llave del agua escurriendo mis manos en el fregadero. Valentino paso una mano por su cabello rosa alborotándolo un poco más de lo que ya estaba y riendo un poco negó a lo que yo había preguntado.

– no tienes nada Agus tranquila es solo que... – guardo silencio respirando de una manera fuerte, buscando aire para finalmente soltar la bomba – nada no me hagas caso – tomando del pico de la botella se va dejándome con cierta intriga por algo que no me dijo.

Restándole importancia al asunto vuelvo a la habitación de Alan donde él está acostado con los ojos cerrados. Sin hacer mucho ruido me acuesto a su lado viendo el techo que hasta el momento no me había percatado que tenía posters del universo fotos de los planetas y estrellas. Sentándome en la cama no aparto mi mirada del techo, recuerdos de cuando era pequeña vuelven y la felicidad que antes tenía con mis padres aparece. No entiendo porque todo cambio de un día para el otro y tampoco sé cómo es que mi madre no quiso quedarse conmigo luego del divorcio.

Un brazo atrayéndome a un pecho duro con olor a café y pinos me sorprendió. Me estaba abrazando Alan y cuando un sollozo se escapó de entre mis labios temblorosos me di cuenta que estaba llorando. Mis mejillas calientes por vergüenza y por el llanto, ocultándome en el pecho de mi amigo me derrumbe. Mi madre todavía seguía sin hablarme por elegir la carrera de arte antes de que su apreciada medicina. Por más que papá intente que no piense en la actitud de mi madre siempre quiero buscar un poco del cariño que cuando era más niña ella me brindo.

Apartándome del pecho de Alan seque mis lágrimas estando más tranquila y sintiendo el pecho liberado como si hubiera soltado una enorme carga que me oprimía. Viendo de reojo a mi amigo que seguía viéndose pálido y sudoroso note su preocupación por mí y debería ser al revés. Apoyando una mano en su pecho lo obligue a volver a acostarse yo también lo hice no quería hablar porque sabía que si lo hacía volvería a llorar. Alan no dijo nada, pero si note que busco algo en su mesilla de noche hasta que me percate que estaba conectando sus auriculares al celular. Me paso uno y se conectó el otro en silencio puso play y la música comenzó a sonar. Una melodía dulce comenzó a sonar y la voz de Ed Sheeran endulzo mi oído. Cerré mis ojos dejándome llevar por el sonido y las respiraciones lentas de mi pecho.

Bella caminaba de un lado a otro en la habitación retándome por no avisar que iba a estar en la fraternidad de Alan. Había pasado toda la tarde allí con mi amigo y volví hace unos veinte minutos cuando me trajo Joy que venía a ver a una chica. Mi celular lo había dejado en silencio para no molestar a Alan por que su estado empeoraba y tuvimos que comprar más medicinas para bajar la fiebre. Cuando me viene mi amigo seguía con temperatura alta, pero me estaba mensajeando con Valentino para saber del estado del menor de los Sullivan.



Danny Baladon

Editado: 19.11.2019

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