Hey... ¡tú! Criaturita. (elrubius y tú)

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Capítulo 5: La borrachera.

—¿A una fiesta? —Hablé con cierto tono burlesco en mi voz—. Lo siento Alex pero creo que no podré —respondí.

 

—No era pregunta, es afirmación —pasó su brazo por mis hombros y yo por su cintura—. ¡Venga _____! Siempre dices que estas ocupada, además, es momento de que te distraigas un poco de la universidad —se detuvo frente a mí y me tomó de los hombros—. ¿O me equivoco?

 

—Puede que tengas razón… —Alex me soltó, estábamos por salir del edificio—. Tal vez, una fiesta no haga daño después de todo.

 

—Claro que no, primita, te lo mereces —busqué con la mirada a mi familia, iban rumbo al estacionamiento, seguramente a recoger sus coches—, entonces, ¿si aceptas?

 

—Sí, Alex —seguíamos caminando, rumbo al estacionamiento para que Alex recogiera su auto—. Pero, ¿dónde es?

 

—No te lo diré, no querrías ir —tocó mi nariz con su dedo índice, estábamos cerca del auto de Alex—. ¿Quieres que te lleve?

 

—¡Claro que sí! ¡Enano! —Dije y comencé a reír, la cara que tenía me causó gracia.

 

—Te atreves a usar mis propios hechizos contra mí, ¡Potter! —Hizo una referencia al meme y luego sacó sus llaves.

 

—¡Un momento! —Hablé al tiempo que subía en el asiento del copiloto—. No le seas infiel a Star Wars —terminé con un tono cantarín.

 

—Ja, ja, muy graciosa _____ —contestó irónico, de verdad que amaba estos momentos con él.

 

(…)

 

Estaba preparándome para la fiesta a la que Alex me invitó hacía unos días, para ser específicos, el martes. Él me dijo que la fiesta se haría el sábado por la noche en la casa de un amigo, pregunté si era youtuber y contestó que no, también si iría algún youtuber y me dio la misma respuesta; no confiaba del todo en Alex, pero decidí ir de igual forma.

 

Eran las 4:37 y la fiesta empezaría a las siete según la poca información que me proporcionó Alejandro. Decidí darme una ducha, entré al baño e hice mis necesidades primero para después relajarme en un largo baño.

Después de salir y secar mi cuerpo, tomé mi ropa interior y me la puse. Tardé bastante tiempo en determinar que ropa usar, al final opté por unos jeans claros, una camiseta holgada, zapatillas deportivas rojas y bajo los jeans unas medias de rejilla, para darle mi toque personal.

 

Peiné mi cabello en una trenza y apliqué un poco de base y sombra para los ojos, también un labial rojo pasión que quedaba relativamente bien con mi conjunto, en todo esto ya había pasado más o menos una hora, faltaban pocos minutos para las seis, en estos momentos es cuando no sé qué hacer porque me preparé demasiado temprano.

 

Después de unos minutos, mi celular vibró, era un mensaje de Alex. Decía que es diez minutos estaría afuera de mi edificio y que llegaríamos 6:40 para preparar unas cosas con los demás; contesté con un “está bien” y guardé de nuevo al móvil en la bolsa que llevaba.

 

Y así como lo dijo mi primo, a los diez minutos una bocina sonaba fuera de mi apartamento, tomé una sudadera que le robé a Nathaniel y salí. Vi al enano recostado en su auto tecleando algo en su teléfono, me acerqué y lo asusté, estaba tan absorto en sus redes sociales que no se dio cuenta que yo estaba frente a él.

 

—¡Hostia, _____! —Gritó y me estrechó contra él—. Me diste un buen susto —Reí y correspondí el abrazo.

 

—Lo siento —deshice el abrazo y caminé al lado del asiento del copiloto del auto—, no fue mi intención —añadí sarcástica a lo que él se rió de la misma manera.

 

Subí y el también, colocamos nuestros cinturones y Alex comenzó la marcha. El viaje duró poco menos de media hora, de vez en cuando intercambiábamos palabras y bromas, paramos en una linda casa de —al parecer—, dos plantas.

 

Bajamos y la música se comenzó a hacerse presente, y siquiera había comenzado la “fiesta”. Alex me explicó en el camino que sería una reunión de amigos, me dijo que quería que los conociera, aclaró que ninguno era youtuber, no sabría qué hacer si todos ellos estuviesen allí y yo solo fuera una más.

 

Alex tocó la puerta y esperamos unos segundos y entonces abrió la persona menos esperada de las menos esperadas: Rubius. Los músculos se me paralizaron completamente al ver que la vista de Rubius se dirigía a mí, lo único que pude hacer fue sonreír.

 



Itzel Vega

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En el texto hay: elrubius, elrubiusomg, rdg

Editado: 16.10.2019

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