Hey... ¡tú! Criaturita. (elrubius y tú)

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Capítulo 12: ¿Rubinante?

Llegamos a casa de Rubén, después de la fiesta me dijo que podía quedarme en su casa, ya que la mía quedaba al otro lado de la ciudad y Rubencio dijo que sería muy peligroso caminar sola a las dos de la mañana, y a esa hora no hay transporte público o algún taxi, o algún chofer de uber.

 

—Rubencio —dije en tono pícaro alargando la “o”. Él abrió la puerta y entramos.

 

—Uno: si me hablas así me das otra idea y dos: te dicho muchas veces que no me digas Rubencio —me reí desenfrenadamente y él también rió.

 

—Nunca me has dicho eso, así que calla —puse mi dedo índice en sus labios—. ¿Acaso tú no sabes que el sueño de toda criaturita es darte sexo duro y sin compasión toda la noche? —Me acerqué a su cara, no necesitaba ponerme de puntillas para alcanzarlo, pues llevaba tacones.

 

Deslicé mis manos por su torso hasta llegar a sus hombros, mis brazos rodearon su cuello y me acerqué peligrosamente a sus labios y cambié la dirección en el último segundo, dando un beso en su mejilla. Rubén tenía sus manos en mi cintura, rió por bajo y me soltó, yo también reí con la única excepción de que yo lo hacía como foca retrasada.

 

—Debí suponer que era una trampa —en su rostro divisaba un poco de decepción. A pesar de que no habíamos encendido las luces, podía ver su rostro gracias a la luz de la luna que entraba por las ventanas. Sentí un poco de lastima al verlo así—. Y ya que lo preguntas, no, no lo sabía —reaccioné al momento, Rubius estaba en la otra habitación ya iluminada.

 

—Ya me di cuenta —dije al momento que pasaba por la puerta—, y de casualidad, ¿no tienes alguna camiseta o algo que me puedas prestar para dormir? —Dije con voz chillona al final.

 

—¡Oh! Claro, dejame y busco —salió de la cocina y se dirigió a lo que supuse, su cuarto, me recargué en la pared y esperé a que él llegara—. Te parece esta —habló cuando llegó a mi lado y me mostró una camiseta con un dibujillo extraño.

 

—¡Claro! —No titubeé, me extendió la camiseta y la tomé. Sentí la suavidad de la tela y la levanté un poco para poder observarla con detalle

 

—¿Quieres algo? —Preguntó mientras bebía un poco de agua y levanté la cabeza y asentí.

 

—Saber dónde está el baño —salimos de la cocina y me señaló una puerta al final del pasillo y empecé a caminar hacia ella.

 

(Rubius)

 

_____ caminó hasta el baño, cuando el sonido de sus tacones paró, supuse que ya había llegado. Dejé el vaso en el fregadero y me fui a mi habitación y justo cuando pasaba junto a la puerta del baño, esta se abrió y _____ se asomó por ella. Me vio y sonrió.

 

—¿Me ayudas con el cierre de mi vestido? —Moví la cabeza en forma de afirmación y ella se dio la vuelta y recogió su cabello. Con sumo cuidado le bajé el cierre mientras miraba su espalda, al terminar se dio la vuelta y me sonrió de nuevo—. Gracias.

 

—Eh… Voy a estar en mi habitación —dije antes de que cerrara la puerta e indiqué hacia arriba, ella respondió con un “está bien” y cerró la puerta. Seguí mi camino y al llegar a mi habitación empecé a desvestirme, ya en calzoncillos, me senté en la cama dándole la espalda a la puerta.

 

—¡Joder, Rubius! —Volteé y vi a _____ tapándose el rostro con sus manos—. ¡Tápate ya, coño!

 

—Pues, tendrás que aguantártelo —dije entre risillas y me levanté. Ella aún tenía sus manos en la cara, hizo un espacio entre sus dedos y pude ver uno de sus ojos.

 

—¿Por qué? —Interrogó de manera rápida.

 

—Así es como duermo nena —alcé las cejas repetidas veces.



Itzel Vega

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En el texto hay: elrubius, elrubiusomg, rdg

Editado: 16.10.2019

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