Hey... ¡tú! Criaturita. (elrubius y tú)

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Capítulo 22: Terminan y vuelven.

(Rubius)

 

Estaba en un dilema, del cual no tenía escapatoria. Había regresado con Irina hacía una semana y _____ no lo sabía, en mi mente solo podía repetirse la noche en que nos confesamos, y me sentía como una basura porque sabía que al decirle eso a _____ la lastimaría.

 

Llegué al aeropuerto con Irina, ella sabía que venía a traer a _____, ella había estado fuera de Madrid dos semanas y me había pedido que la fuera a recoger ese día. La rubia me había comentado que había trabajado en la empresa del padre de _____ desde hace unas semanas y que había pensado quedarse allí más de lo esperado.

 

Al llegar esperamos poco más de veinte minutos, Irina me dijo que iría al baño y me dispuse a revisar mis redes sociales, mies criaturitas son muy afectivas.

 

(_____)

 

—¡Rubencio! —Grité.

 

Rubén estaba sentado en una silla muy lejos de la zona donde había recogido mis maletas, tenía su móvil en manos, miró a todos lados y al verme sonrió. Se levantó y yo corrí con mi equipaje siendo arrastrado por el polvoriento suelo, me detuve cuando ya estábamos frente a frente; lo abracé dejando caer mis maletas, él me correspondió a los pocos segundos.

 

—¿Cómo estáh muyaya? —Me separé del abrazo y agarré mi equipaje.

 

—Bien, algo cansada, pero bien. Las playas de la bella Mallorca me desestresaron un poco —hice una pausa, miré atrás de Rubén y a unos pasos de nosotros estaba Irina—. ¿Qué hace Irina aquí? —Mi voz se escuchó algo fuerte, porque ella me miró y me sonrió agitando la mano, yo la imité. Rubén se tensó al escuchar aquellas palabras salir de mi boca, su expresión había cambiado de felicidad a preocupación.

 

—_____, yo quería decírtelo —Rubén estaba nervioso—. Mira yo…

 

—Regresaste con ella —terminé su frase con un tono serio, un tanto molesto. Algo se había quebrado dentro de mí, el tan solo hecho de pensar que todos esos besos no fueron nada—. ¿No? —Le dije alzando un ceja.

 

—Sí, así es —bajó la cabeza, mis maletas sintieron el frío tacto del suelo otra vez, pues mi manos se encontraban acunando el rostro de Rubén, lo vi a los ojos y estos estaban húmedos ¿por qué estaba llorando?—. Lo siento —farfulló y sujetó mis manos intentando quitarlas.

 

Se lo impedí deslizando mis manos por su cuello uniéndonos en un abrazo, mi pecho estaba inundado de ese maldito calor que sentía cada vez que me lastimaban, temblaba como cuando tenía ganas de llorar, pero no podía mostrarme débil. Solo tendría que fingir que todo estaba bien.

 

Me separé de él cuando sentí que una mirada asesina estaba sobre nosotros. Vi al castaño otra vez a los ojos, algunas lágrimas habían salido; se las limpié con los pulgares y le dije:

 

—No llores por esto —hice una sonrisa forzada—. Estás con la persona que te hace feliz, con la persona que te ha apoyado por mucho tiempo, la que es tu ayuda contra la carga de tener todos esos fans; así que, no deberías sentirte mal por esto, tus fans deben entenderlo, y sé que quieres hacerlos felices, pero no deberías forzarte a hacerlo cuando tú no eres feliz.

 

Él me sonrió, junté mis maletas y comencé a caminar, intercambié algunas palabras con Irina mientras nos dirigíamos al estacionamiento, ella no se miraba nada incómoda, pero por mi parte me sentía como una persona que acababa de cometer un asesinato sin querer.

 

—¡_____! —Irina me miraba por el retrovisor con el ceño fruncido, había estado distraída todo el viaje.

 

—Disculpa, ¿qué? —Rodó los ojos para luego sonreírme.

 

—¿Qué cómo te fue en Mallorca? —Supongo que repitió eso como unas tres veces, no le estaba prestando atención. Iba hundida en mis pensamientos; pensamientos como las veces que me besé con Rubén, desde esa noche de borrachera en su antigua casa, hasta el último que nos habíamos dado hacía dos semanas.



Itzel Vega

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En el texto hay: elrubius, elrubiusomg, rdg

Editado: 16.10.2019

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