Hija de la Oscuridad #1

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Capítulo 12

Ahí, bajo la lluvia, la pelirroja vomitó lo poco que había logrado ingerir en el día. Se sentía tan exhausta; ni siquiera reconocía dónde estaba. ¿Cuánto tiempo había pasado ya? Más importante: ¿y los demás?

El aroma del lugar era tan familiar.

Estaba en medio de un frondoso bosque. A lo lejos, hasta donde su vista se lo permitía debido al cansancio, logró ver un castillo, probablemente con varios años de existencia. Inmediatamente se puso en pie – un poco adolorida – para tratar de acercarse y visualizarlo mejor. Si ese era el lugar indicado, ¿Cómo iba a presentarse con ese aspecto tan repugnante? Nadie la tomaría en serio. Sería considerada una loca muerta de hambre que sólo buscaba un lugar para pasar la noche. Todo el contenido de su estómago había sido vaciado y se sentía débil. Que miserable.

–No das buena impresión. Al menos a mí, verte así me da lástima. Tienes aspecto de vagabunda y hueles asqueroso – el joven Ethan, con su semblante serio, sin ninguna pizca de amabilidad, empapado por la lluvia; dio un mordisco a una manzana que traía consigo.

Ella lo fulminó con la mirada ante su innecesario y grosero comentario.

La lluvia disminuyó.

–Deja de bromear, ¿quieres?

Alzó las manos en señal de rendición.

–Primero, deberías darte un baño y buscar a tu hermano. Segundo, y no menos importante, tienes que pensar cómo diablos vas a entrar al castillo de tu familia. No creas que te recibirán con amabilidad.

–Lo sé. He estado lejos mucho tiempo. Sería natural que me rechazarán.

–Vámonos, hay guardias custodiando la entrada, no pueden vernos en los alrededores o no dudarán en atacarnos – tiró la fruta a medio terminar – Conozco un lugar donde podemos quedarnos por el momento.

Caminando sin descanso, encontraron un camino rocoso, que muy probablemente los llevaría al pueblo. Alice no hizo ninguna pregunta, ya que él debía conocer muy bien el lugar. Ella tan sólo tenía unas cuantas imágenes borrosas.

Ethan le advirtió sobre el uso de la magia para transportarse, ya que podrían alertar a los residentes de los alrededores que permanecían escondidos. Sin ningún transporte cerca sólo les quedó caminar, lo que por supuesto, le resultó incómodo a Alice debido a que no eran zapatos adecuados para un sitio como ése.

El joven no prestó atención a sus protestas para detenerse y descansar un poco.

Ella no le importaba.

No era su amante. No era su amiga.

Para distraerla le contó que, por cuestiones de precaución, los clanes de brujas y brujos residían alejados de los humanos, ya que éstos les temían, o algunos se relacionaban con ellos, por servirles, o por el simple hecho del placer.

Principalmente por la segunda opción.

 

Por fin, ya agotada, y con el cabello pegado a la nuca a causa del sudor, llegaron a la plaza del mercado de la ciudad de Edyrias, rodeada por lujosas casas patricias muy coloridas, - algunas eran restaurantes y cafés –.

La noche los había alcanzado, la lluvia cesado, pero se mantenía un frío de los mil demonios. El sitio estaba atestado de gente paseando y comerciantes.

Las personas no parecían darle importancia a su mal aspecto.

Hizo una parada en un puesto de comida, que a su parecer olía de maravilla. Comió como un perro hambriento hasta que estuvo satisfecha; incluso bebió licor para entrar en calor. Él vendedor sólo la miraba asombrado de que una chica pudiera comer sin ninguna delicadeza. Después de haber pagado, se dirigió a un puesto de ropa, porque de hecho la necesitaba. La dueña del negocio le mostró varios conjuntos, que parecían no agradarle del todo.

–¡Apresúrate! – le dijo con tono irritado. Incluso con Katherine, él odiaba ir de compras como un simple mortal.

–¡No me des órdenes! – le gritó. Lo que generó que varias miradas voltearan hacia ella. Se ruborizó.

Ethan no iba a seguir discutiendo por estupideces con esa chica tonta.

La comerciante comenzó a cuchichear sobre lo guapo y malhumorado que era su novio, a lo que ella en seguida se negó. Ese tipo no podía ser su pareja ni en mil años. Ethan hizo oídos sordos a los cotilleos hasta que algo que dijo la mujer llamó su atención.

–Nadie ha visto nunca a Su Majestad. Las personas que han logrado verlo aseguran que es un hombre joven, atractivo, con un aspecto bondadoso, pero con una sonrisa cruel – su rostro mostraba seriedad -. Él ascendió al trono de los Morgan cuando la princesa heredera Alice desapareció con su familia – prosiguió la mujer – aunque, según dicen, esa niña era un monstruo.



Andrea L. Grey

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En el texto hay: romance, magia, sobrenatural

Editado: 05.07.2019

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