Hilos Rojos

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Capítulo 6

Jueves, 26 de noviembre del 2009.

 

Muy bien, hoy me le declararé a Dove. Ya tengo la flor que arranque del jardín de mi abuela guardada en mi mochila.

— ¡Nathaniel! ¡Baja a desayunar! —Era mi madre desde el piso desde la cocina. Me puse mis tenis y tome mi mochila para correr por las escaleras.

Olía a tocino, pan recién tostado, café. Me senté en la mesa a esperar mi comida. Recargué mi cabeza en mi mano derecha sobre la mesa, y miré a mamá mientras cocinaba; era curioso ver como su hilo rojo caía en el sartén y no se cocinaba ni manchaba. Nunca le pasaba nada. Sólo se estiraba y traspasaba las cosas para evitar enredarse. Miré un poco triste mi hilo. Tenía la esperanza de que algún día por arte de magia se rompiera el hilo de Dove y se uniera al mío. Es lo que más anhelo en este mundo.

—Que carita tan hermosa de enamorado tiene mi niño —dijo mi mami, mientras me servía el desayuno. Haciendo esa cara que tanto me molestaba, empezó a levantar las cejas mientras sonreía.

—Déjame en paz —No pude evitar sonreír.

—La niña que te gusta es la de ojos negros ¿no? ¿Cómo se llama?

—Dove Larsson Puth.

—Wow, hasta sus apellidos sabes —Me quedé en silencio por un momento, comiendo un poco, para confesarle a mi madre lo que haría hoy.

—Hoy le preguntaré si quiere ser mi —mastiqué un poco más—, mi novia.

— ¿Con permiso de quién?

— ¡Mamá! —exclamé decepcionado, no me podía arruinar el plan.

—Bueno hijo, tienes sólo 10 añitos.

—Por favor madre, la quiero mucho —Ella iba a decir algo pero en eso llegaron mis odiosas hermanas escandalosas. Yudith, Matilda y Lucy. Las trillizas. Hablan de no sé qué, de algo que yo sé que no me interesa. Comí un poco más rápido, o sabía que me molestarían, y si les llegaba a decir algo, todas se iban contra mí, eran mañosas.

 

Estaba tan distraído que no me di cuenta cuando una de ellas tomo mi mochila y empezó a ver las cosas. ¡No! ¡La petunia!

— ¡Naniel! La flor es como la de la abuela —comunicó Yudith en voz alta.

— ¡Nathaniel! ¿Esa petunia es de tu abuela? —interrogó mi madre algo enfadada. Sonreí mostrando los dientes.

—Oh, miren la hora —dije mirando mi muñeca como si tuviese un reloj—, me voy. Salí veloz por la puerta, lo bueno es que pude terminar gran parte de mi delicioso desayuno. Esperé en la parada de autobús junto a otros compañeros, a lo lejos vi a mi amigo Nick, quien tenía una bufanda verde. Mi color favorito.

—Hola Nick, me gusta tu bufanda.

—Hola y gracias, me la compró mi papá ayer —En ese momento llego el gran vehículo amarillo, y todos entramos.

Mi amigo y yo caminamos hasta la parte de atrás, donde a nuestro gusto era más cómodo. Todos conversaban.

— ¿Escuchaste? —cuestionó Nick cuando nos sentamos y el autobús ya estaba en marcha.

— ¿Qué?

—Mayerly y Mad hablaban de que hoy iba a entrar alguien nuevo.

— ¿Cómo saben?

—No lo sé —Me quede pensativo, ojalá fuese divertido ese compañero.

Tiempo después llegamos a la escuela. Y rápidamente busqué con la mirada a mi futura novia. La vi, tenía un suéter rosa y dos coletas negras. Como siempre. Dejé a mi amigo sólo, el cual se quejó.

—Hola.

—Hola —sonrió.

—Emm...Tengo que decirte algo —Sonó la campana interrumpiéndome. Se lo tendría que decir en recreo—. Bueno, te lo digo en el recreo.

—Vale —ambos caminamos hacía el salón. Al momento de sentarnos noté como el hilo rojo de Dove se contraía, como si se acercase el amor de su vida. No puede estar pasando, no hoy.

La maestra entró al salón, y todos, como soldaditos, nos paramos y saludamos. Yo amaba hacer eso, porque levantaba mucho la voz y en realidad me sentía como un niño soldado.

—Criaturas, saquen su libro de matemáticas, en la página 57.

Mientras lo sacaba, pude notar que la petunia estaba muy aplastada ya. Rayos, como podría dársela así, se burlaría de mí, soy un tonto. Esto no podría ir peor.



cherry wine

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En el texto hay: adolescentes, primer amor, hilos

Editado: 29.09.2019

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