Historia de amor de Karlie y Charlie

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Capítulo 4 - Un momento extraño

Llego a casa y estoy más sola que la una, tengo semanas no, para ser un poco más exactos, tengo dos meses que no se de mis padres, al menos mi hermano me llama una vez a la semana, pero como quiera me siento muy sola.

Gema es mi mejor amiga, pero ella tiene su familia, ellos me quieren mucho, aunque muchas veces me siento una intrusa, quiero una madre que este conmigo siempre, como una amiga, un padre protector, celosos de cualquier chico que me quiera hablar, quiero ese amor de padres devoto que ellos le dedicaron a mi hermano, me lo dieron de pequeña, pero se olvidaron de mi cuando se fue y ya de eso van tres años.

Al principio trate de buscarlos, los llamaba, hasta que dejaron de cogerme las llamadas, alegando que estaban ¨ocupados¨.

Por esa razón un día me levante decidida a que me esforzaría por irme a estudiar bien lejos, posible a otro continente.

Hablando de mi hermano…

- Hey gruñon, hooooolllaaaaa – sino le hablo asi me hace la exigencia del siglo solo para saber que tengo.

- Hola Enana ¿Cómo te va?

- Bien, estudiando como siempre.

- ¡Pero es sábado! No tienes ninguna fiesta que asistir o reunirte con tu amiga, en vez de estar en casa estudiando.

- En realidad, acabo de llegar a casa, estaba reunida con un compañero de clases de idiomas por un trabajo que tenemos que entregar, además de que no me va el inglés y también tengo un trabajo de ciencias que entregar y todo para la semana que viene.

- ¿Estabas reunida con un compañero? ¿Varón?

- ¿De verdad Carlos? De todo lo que dije ¿eso fue lo único que oíste?

- Sé que tienes trabajos que entregar, también que te exiges demasiado, eres muy responsable lo sé, pero me interesa saber sobre ese compañero tuyo, sabes que solo tienes dieciséis, eres una niña todavía para mí.

- No es lo que piensas señor gruñón, es solo un compañero que me asignaron para el trabajo de idiomas, sabes que lo único que me interesa es obtener las mejores calificaciones – digo en modo automático, no quiero que me dé un sermón porque me haya ilusionado.

- Vale, vale, si necesitas ayuda con el idioma me dices, sabes que cuentas conmigo enana.

- Lo se gruñón, sabes que eres al primero que le pediría ayuda.

- También puedes pedírselas a Pa.

- Sabes que no me gusta molestarlo – él no sabe que desde que se fue ellos no se preocupan por mí.

- Sé que nuestro padre no tendría problemas en ayudarte, el me ayudó mucho, gracias a él se defenderme aquí en EE. UU., si quieres puedo decirle.

- No te preocupes querido gruñón – le digo con cariño para que no sepa que me afecto – además mi compañero viene de haya y me dijo que me ayudara en los ensayos.

- Vale, espero que no se pase, infórmale que tienes un hermano muy gruñón.

- Si, le diré, no te preocupes, recuerda que puedo cuidarme sola.

- Enana quiero hacerte una pregunta y deseo que seas completamente sincera – me tenso.

- Eh… claro gruñón, pregúntame lo que quieras.

- Si me casara ¿estarías de acuerdo?

- ¡Pero ni novia tienes! ¿o sí y no me has dicho? ¿es la razón por la que no has vuelto?

- Contéstame Karlie – me dice con voz seria.

- Sabes que todo lo que decidas estoy de acuerdo, lo que te haga feliz a mí también – no es lo que siento, porque si eso pasa sí que me quedo sola – Pero… sé que soy una niña según tus palabras ¿no estás muy joven para casarte? Solo tienes veinte años Carlos para estar pensando en matrimonio.

- Cuando el momento llega hay que aprovecharlo, pero no me voy a casar, no aun… no te miento que conocí una chica que siento como la indicada – como las demás que ha conocido.

- Tal vez esta te convence de volver a tu hogar por lo menos en navidad, te hecho tanto de menos, me siento sola sin ti.

- Sabes Enana por que no voy y no estás sola, nuestros padres están contigo y muy orgullosos.

- ¿Eso crees? – me sale con sarcasmo, espero no lo note.

- ¡Claro! Me lo dicen cada vez que me llaman o cuando lo hago yo – al menos lo hacen con, su hijo preferido.

- Me alegro

- Bueno hermanita querida, tengo que dejarte, tengo una cita, cuídate con ese compañero tuyo, recuerda lo que te dije.

- Vale, te quiero gruñón.

- Yo también te quiero enana.

Me quedo con un sabor amargo.

¿Qué habré hecho mal para que mis padres ya no me quieran?

¿Qué?



Sweet Bett

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Editado: 15.05.2019

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