Historias Distantes

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REGRESANDO AL INICIO

Todo comenzó en una tarde muy fría, nadie se encontraba afuera pero yo debía salir a comprar la mercancía del negocio, salí en la camioneta directo a la bodega en donde entregan todo tipo de mercancía, ese día solo fui por poco: huevo, jamón, azúcar, etc. En el camino empezó a llover muy fuerte así que bajé la velocidad, se alzó una leve niebla, poco a poco se iba espesando y se iba borrando mi visión, decidí esperar en una orilla de la carretera y enseguida anticipé al que me entregaría la mercancía que tardaría para llegar por la tormenta y la niebla. Pasó un rato y prendí la radio, una vieja canción ochentera sonó, me recordó a cuando era joven y salía a los bares con mis amigos, pero ahora todos están lejos de aquí con sus familias, unos viven en la soltería y los demás no se que les ocurrió, no soy de las personas a las que les interese mucho la vida de los demás. La tormenta aún no cesaba pero la niebla comenzaba a diluirse entre la carretera, seguí avanzando aunque lentamente justo cinco minutos antes de llegar mi teléfono sonó, era un viejo amigo del cual no sabía que había pasado con el, conteste pero lo que recibí de él no fue muy agradable: 
-Bueno, ¿quién habla?  
No sabía de quién se trataba en ese momento. 
-Escuche que tienes una buena vida, ¿no es así? -pregunto con una voz entrecortada y temblorosa- ¿no te acuerdas de mí?, soy José de la secundaria… 
Por un momento me perdí y aún no estaba seguro de quién era pero después cuando mencionó la secundaria recordé que él era de esas personas que se la pasaban molestando a los más débiles, pero por una extraña razón nos hicimos amigos y perdí todo contacto de él al salir de la secundaria. 
-… necesito de tu ayuda, me metí en algo en lo que no debí y ahora me están buscando… 
Al pareces iba corriendo, alguien lo perseguía, además de que se escuchaban gritos: 
-Detente ahí y abstente a las consecuencias de meterte con nosotros, no escaparas. -entre gritos se escuchan balazos- 
-¿Y qué puedo hacer por ti? dime en donde te encuentras en iré por ti ahora mismo. 
-No puedo decir mucho por ahora, te llamaré más tarde…  
Colgó y decidí esperar su llamada nuevamente, seguí mi camino hacia la bodega y recogí la mercancía por la que fui, de camino a casa el viaje estuvo calmado y la lluvia terminó aunque aún hacia frío afuera así que fui por un café, después de ir por el café tardé media hora en llegar a casa, cuando entre había una tranquilidad enorme, descargué todo en el negocio y entre a la sala a ver un rato la tele, tenía tiempo que no hacía eso, iba a prender la televisión cuando escuché un ruido en mi habitación, saque mi arma y entre despacio. Me encontré con José con una herida de bala en la pierna: 
-Me has dado un susto, ¿qué haces aquí? -pregunte haciendo referencia a cómo encontró mi casa- 
-Lo siento, en verdad no sabía que está era tu casa. Necesito de tu ayuda, me están persiguiendo y no se que hacer o a donde ir… 
-Pero, exactamente ¿quién te está persiguiendo?  
Lo noté muy nervioso y con unas lágrimas bajando por su cara: 
-Entre en un negocio con unas personas en donde saldría ganando mucho dinero pero todo salió mal, solo tenía que hacer un intercambio con alguien pero no sabía que todo era una farsa… 
-¿A qué te refieres con una farsa? 
-Mi trabajo era entregar un maletín con piezas de armas y recibir dinero pero yo no sabía que las piezas eran falsas, me descubrieron y ahora estoy escapando de esas personas, el tipo con quien iba murió y no tenía a quien contactar más que a ti. 
Al final le di mi ayuda pero tampoco sabía que nada saldría como lo pensaba. Curé su herida pues no quería ir a un hospital por el miedo de que lo encontraron y lo mataran, saldríamos fuera de la ciudad, hacia un pueblo que está justo a dos horas de ahí, yo tenía una pequeña cabaña en ese lugar y ahí lo dejaría esconderse por un tiempo, hasta que todo se solucionara: 
-¿Y quién exactamente son los que te persiguen? 
-Se hacen llamar una mafia, según ellos controlan más de la mitad de la ciudad, no les creía pero están escondidos por todas partes… 
En ese momento me puse a pensar y sería muy difícil escapar de ellos entonces, le mencioné que iríamos hacia la cabaña para que estuviera lejos de ellos y acepto. Salimos en la camioneta directo a la cabaña, el camino ya sería un poco peligroso pero aún así lo seguiría ayudando a escapar. Más adelante un oficial nos detuvo sin razón alguna José me pidió no detenerme pero tenía que hacerlo así que lo hice: 
-¿Qué pasó oficial? -le pregunté amablemente- 
-Debe salir del vehículo ahora, tengo que inspeccionar algo… 
-Llevamos un poco de prisa oficial, mi madre está muy enferma y debemos llegar lo más antes posible a su casa… 
-Salgan del vehículo ahora. -saco un arma y nos apunto- 
José piso el acelerador y seguí manejando, el oficial se enojo y disparó hacia nosotros, me di cuenta de que era parte de esa magia que lo perseguía, cinco minutos después sonó mi teléfono y conteste: 
-Escucha y no hables, ahora mismo los estamos siguiendo, entréganos a tu amigo y quedaras ileso, solo lo estamos buscando a el, si no haces caso a esto te convertirás en nuestra presa también, así que piénsalo bien, ya sabemos hacia donde van, es solo cuestión de tiempo detenerlos h no intenten ir a la policía porque están de nuestro lado…  
Tenía una voz muy gruesa y ronca, como si fuera de una película de esas de mafiosos. No dije nada y seguí conduciendo pero ahora con más precaución, ya estaba cerca de la salida, entraríamos a un pequeño bosque y después al pueblo: 
-Bien, llegando allá tenemos que pensar en algo más para escapar de ellos, realmente nos tienen en la mira… 
Ahora ya no iríamos a la cabaña, ahora iríamos a otro lado en donde pudiéramos estar seguros, iríamos fuera del estado a visitar a un familiar que de seguro nos ayudará a escondernos. Más tarde, ya de noche, sin darnos cuenta caímos en una trampa de clavos y se picaron las llantas de la camioneta así que bajamos y corrimos sin parar, detrás se escuchaban voces, no podía entenderles así que solo las ignoramos y seguimos, de un momento a otro se escucharon balazos cerca de nosotros así que nos metimos entre los árboles pues seguíamos en el bosque, por lo menos nos escondíamos entre los árboles y podríamos escapar más rápido, poco después nos encontramos con uno de ellos y nos apunto con su arma para disparar, pensaba que era nuestro fin pero detrás salto un lobo y lo mató, salimos corriendo de ahí pues se escuchaban más lobos a nuestro alrededor. Salimos de nuevo a la carretera y vimos que se acercaba un camión y le pedimos nos llevará, nos recogió, se dirigía hacia donde nosotros íbamos y todo se calmó por un momento. Todo el camino estuvo tranquilo, no volvieron a marcar hasta que llegamos a nuestro destino, un hombre estaba parado observándonos, tenía un arma, apuntó y disparó, solo un tiro, mató al conductor, tomé el control del camión y seguí manejando, acelere y escapamos de el, ya sabían en donde estábamos, seguimos escapando y ya no quise ir con mi familiar por miedo a meterlo en problemas, me dirigí hacia el sur hasta donde nos llevara la carretera, sin darnos cuenta llegamos a un lugar lleno de campo, casi no había casas y parecía no ser tan grande el lugar, así que decidimos quedarnos ahí por un tiempo, después de estar buscando en donde quedarnos encontramos una casa en renta y nos quedamos ahí mientras la mafia seguía buscándonos, al final ya no supimos nada de aquella mafia, quizá pensaban que regresaríamos, busque mi teléfono para revisar si tenía alguna llamada pero ya no lo tenía, quizá lo perdí antes pero eso no fue ningún problema. 

 



Gustavo Mellado

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En el texto hay: suspenso, aventura

Editado: 27.08.2019

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