Historias Distantes

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REVELACIONES

Al despertar me percaté de que María no estaba, desperté a los demás y salimos a buscarla. Caminamos algunos minutos pero no había rastro de ella. Vimos unas huellas que se dirigían a un lago cerca de ahí, cruzando el lago había una gran roca. Las huellas se dirigían hasta allá así que las seguimos, al llegar notamos una gran entrada a lo que parecía una cueva, las huellas terminaban ahí. Nos asomamos y de la nada caímos en esa cueva. No sentimos la caída pero si nos despistamos, pues no se veía absolutamente nada, a lo lejos se escuchaba un ruido, parecía agua cayendo, nos dirigimos hacia allá, al llegar al punto de dónde provenía el ruido algo se iluminó frente a nosotros 
-No se acerquen más… 
No sabíamos de dónde provenía esa voz… 
-¿Quién eres y por qué no quieres que nos acerquemos?... 
Ya no se escuchó de nuevo esa voz pero, la luz se hacía cada vez más resplandeciente y grande, tanto que empezaba a iluminar la cueva. No parecía una cueva como cualquier otra, está tenía algo que la hacía diferente, tenía un color azul grisáceo y un olor a vegetación muy fuerte, pero cerca no se veía nada de plantas o algo parecido. La cueva era parecida a un laberinto, pero eso ya sería normal en las cuevas, había tres caminos así que no sabíamos a donde ir. Al final decidimos ir por el camino de la derecha pues al final se veía una luz. Cuando íbamos por la mitad, comenzamos a escuchar pasos detrás de nosotros, volteábamos pero no había nadie ahí. Seguimos caminando hasta llegar a aquella luz y nos encontramos con el mismo lugar al que llegamos antes, entonces decidimos ir por el camino de la izquierda que, también se encontraba con una luz al final, al avanzar también escuchamos pasos y al voltear no había nadie, cuando llegamos al final nos dimos cuenta que de nuevo estábamos en el comienzo por lo cual nos dimos cuenta de que teníamos que ir por el camino que no tenía luz. Al avanzar, ya no escuchábamos pasos detrás de nosotros, esa sería una buena señal ya que al escucharlos terminábamos en el mismo sitio. Al llegar se iluminó de la misma manera que la zona anterior, solo que esta vez de un color azul, además de que ahora serían cuatro entradas adelante, buscamos en todas algún tipo de luz al final pero habían dos sin luz y dos con luz, decidimos ignorar las que tenían luz y avanzar por una de las dos restantes. Tomamos el camino de la derecha, al avanzar no escuchamos pasos, creímos que habrían más zonas por las cuales pasar pero no fue así, seguimos avanzando y todo se fue iluminando, era muy brillante, las paredes de la cueva tenían unos cristales incrustados que eran los causantes de irradiar toda esa luz, al final había una puerta muy desgastada, al abrirla nos encontrábamos en un gran jardín lleno de plantas y árboles frutales, aunque no había rastro de ninguna fruta en ninguno de ellos. Seguimos avanzando y la cueva seguía y seguía hasta que encontramos una subida. La seguimos durante algunos minutos, al salir nos encontramos en el mismo lugar por el que entramos, todo seguía igual, parecía que el tiempo no había pasado, lo único que había cambiado era que las huellas del suelo habían desaparecido, regresamos al mismo lugar en el que habíamos dormido y seguía sin haber rastro de María. Cuando me di la vuelta me di cuenta de que poco a poco todos iban desapareciendo frente a mis ojos, nadie decía nada y yo tampoco podía hablar. Me sentí muy extraño y de repente caí al suelo. Al despertar seguía sin haber nadie ahí, me di cuenta de que estaba solo y ahora no tendría a donde ir, así que camine por la carretera para ver a dónde me llevaría. Pasó algún tiempo y yo tenía la vista borrosa, en el camino encontré una casa solitaria, al entrar me di cuenta de que no había nadie adentro, llegue a la habitación y me tiré en la cama. Al despertar me dio mucha hambre así que fui a la cocina en busca de comida, abrí el refrigerador y noté mucha fruta, al principio no se me hizo nada extraño eso así que empecé a comer, tomé algo de agua y empecé a buscar cosas en la casa. La casa estaba un como descuidada, había mucho polvo y varias cosas tiradas, cuadros rotos, algunos muebles tirados, no me había dado cuenta hasta ese momento. Revise los muebles y solo habían papeles vacíos, regresé a ver las fotos de los cuadros y los rostros de esas personas estaban borrosos. Salí de ahí y seguí caminando, no sabía hacia donde me dirigía. Ya empezaba a hacerse de noche pero ya estaba demasiado alejado de aquella casa, así que seguí caminando. Después de algunas horas me encontré con un vehículo sin llantas y algo viejo, entré para dormir un poco, al día siguiente estaba lloviendo, no quería salir así, entonces me puse a buscar cosas en el auto pero al igual que en la casa, solo encontré papeles vacíos. De repente dejo de llover y salí, caminé y caminé sin encontrar nada, todo estaba despejado, no había ni casas ni árboles, solo la carretera que no me llevaba a ningún lado. De un momento a otro una niebla muy espesa inundó todo y después de unos minutos se acercó una sombra hacia mí y solamente me dijo: 
-No estás solo… 
No sabía a qué se refería. La sombra desapareció después de eso, la niebla empezaba a desaparecer y a lo lejos vi un pequeño pueblo, me dirigí rápidamente hasta allá a ver si alguien podría ayudarme. Al llegar encontré a un niño: 
-Disculpa, ¿qué lugar es este? 
Me sentía cansado y se me empezaba a dificultar hablar claramente. 
El niño no me respondió y solo se dio la vuelta y se marchó, lo seguí para ver a dónde iba. En las calles había personas tiradas, no sabía que estaba pasando. Seguimos caminando hasta llegar al centro del pueblo, había una gran estatua de bronce sin rostro, en la parte de los pies tenía una placa en donde debería tener una inscripción, solo que en esta no había nada. De repente todo se hacía borroso, sentía mi mente llena de sombras y voces, no entendía nada, solo que hablaban rápido. Cerraba los ojos y veía luces parpadeando. Todo se volvía oscuro poco a poco hasta que, me encontré en absoluta oscuridad. Los sonidos de mi mente empezaban a aclararse, empezaba a entender lo que decían: 
-Si sigue así podría morir… 
¿Morir?, no sabía de qué hablaban… 
-Podría ser demasiado tarde, no lo lograra… 
No sabía de qué hablaban, de repente apareció una luz muy intensa sobre mí, intentaba taparla con las manos pero era imposible, aún así me cegaba. Escuchaba ruidos, parecía un electrocardiograma, cada vez se hacían más débiles los latidos que emitían, hasta que finalmente todo terminó. Esa luz que me cegaba desapareció, alguien agrego un último comentario: 
-Eso fue todo…  
Después de eso ya no escuché nada, todo se veía oscuro y mi cuerpo desaparecía poco a poco hasta solo dejar un destello y supe que había llegado mi fin. 
 



Gustavo Mellado

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En el texto hay: suspenso, aventura

Editado: 27.08.2019

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