Historias entre el café.

Tamaño de fuente: - +

El laberinto del corazón.

¡El mayor poder de la mente, es que nos puede hacer ver abejas y lobos en donde solo hay zumbidos y aullidos, que tal vez ni siquiera escuchamos.

Pueden ser solo otra parte de las creaciones, infinitas y tan reales como tú, o como yo!




 

Llevaba un largo rato corriendo por entre las paredes del Laberinto, tratando de no pincharse con las espinas de los rosales que las cubrían.

El miedo estaba llegando a dominarlo por completo y no quería dejarlo caminar, pero él fuertemente resistía, tratando de luchar contra el miedo. Logró reunir sus últimos gramos de fuerzas para correr unos cuantos metros, pero al dar una vuelta en otro de los callejones sin salida del laberinto se volvió a ver atrapado. En ese mismo segundo, el miedo lo venció y se arrojó de rodillas al suelo, miró a su alrededor viendo más callejones sin salida y que no llevaban a ningún lado. En ese punto ya estaba paralizado de miedo, se acurruco en uno de los rincones y sollozando como un niño pensó.

_ ¿Qué pasó? ¿Cómo fue que llegué aquí? ¿Por qué?_ pero sólo recordaba que la noche anterior había estado tomando algo en un bar y el resto de los recuerdos estaba nublado.Tomó su teléfono y decidió grabar un video para quien lo encontrara, supiera que había pasado con él en ese lugar. En el fondo de su corazón ya había resignado a que no saldría de allí, o al menos no con vida. Pero lo que parece el final  es sólo el principio de nuestra historia.

 

 

Como cada mañana, la alarma del reloj sonó a las 8:30 y como de costumbre, se levantó de un solo salto. El día de hoy, Leo, tenía el ánimo por las nubes, pues, solo faltaban 2 días para su boda con la mujer de sus sueños, pero antes debía ir al trabajo y ultimar los detalles finales de la boda.

Su prometida, Maggi, le había pedido que no se vieran desde una semana antes de la boda, a lo que accedió a regañadientes. La extrañaba muchísimo pero se consolaba con el hecho de que en 48hs compartiría su vida con ella.

Esa misma mañana, al abrir su puerta encontró un pequeño paquete en el suelo de la entrada. La tarjeta no tenía nombre pero decía

“Que lo disfrutes”

Dentro de la caja se encontraba una llave y otra tarjeta con una dirección, que él pensó, era el lugar en donde le harían su despedida de soltero. Guardo la pequeña caja con su contenido dentro, y salió camino a su trabajo.

Ya al medio día, había termina con las obligación de ese día, por lo que decidió subir a su auto, eh ir al lugar que indicaba la tarjeta, sin avisarle a nadie de ello, aun creyendo que era obra de sus amigos. Pensé que sólo tardaría unas horas, pues no estaba tan lejos, solo a un par de kilómetros hacia el sur.

Al llegar al lugar, por un camino de tierra, se topó con un gran y majestuoso portón; una de sus hojas estaba abierta y detrás de ella, en el interior del lugar, había colgada una nota. Leo se adentro con curiosidad en el lugar desolado. Al mirar la nota, vio que al final estaba firmada con dos corazones, y era muy similar a la firma de su prometida Maggi.

Leyó el contenido de la nota que sólo decía "Encuentra la salida del laberinto del corazón". Sólo eso decía, no lo entendía y decidió no darle mucha importancia. Recordó que había dejado su móvil y su billetera en el interior del auto del otro lado del gran portón, pero cuando se dirigió hacia la salida, la hoja abierta del gran portón se cerró bruscamente y Leo cayó hacia atrás asustado por el fuerte estruendo. Miró a su alrededor, pero estaba solo en ese lugar. Se levantó del suelo para intentar abrirlo nuevamente, pero parecía cerrado con llave.

_ Tendré que buscar otra salida de este lugar se dijo a sí mismo, pensando por dónde empezar a caminar.

_ Seguramente tiene otra salida. Debo salir de aquí ¡No faltare a mi boda! _  pensaba mientras caminaba hacia su derecha.

Cuando llegó a la entrada de un gran pasillo, el cual se unía a muchos más pasillos en todas direcciones, pensó en las palabras de la nota.

_ Encuentra la salida del Laberinto _ y trato de analizar hacia dónde ir, pero el lugar parecía tener paredes en espejo, ya que todos los pasillos se veían iguales.

_ Si me adentro mucho corro el riesgo de perderme en este lugar y tardaría aún más en encontrar la salida, o en que me encuentren a mí _ volvió a pensar

_ Pero, debo encontrar una salida rápido, no puedo faltar _ decidió correr el riesgo y adentrarse  para encontrar otra salida, si se sentaba a esperar, probablemente tardarían aún más.

Luego de caminar por algún rato comienzo a ver que las paredes de laberinto se empezaban a cubrir por rosales blancos, rosados y rojos.



S. Resileco.

Editado: 01.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar