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Parte 2 La silueta en la obscuridad

 

Parte 2

La silueta en la obscuridad

      

       Desde que vi la horrible figura de un muñeco atroz, un horrible ser de ventrílocuo que me persiguió en la obscuridad, no he dejado de soñar con horribles pesadillas acerca de esa terrible imagen y de lo que pude haber pasado si me topara con la verdad; no quisiera saber en verdad si lo que me ocurrió aquella noche fue real o solo fantasías distorsionadas, porque lo cierto es que aquella noche me invadió el pánico y la desesperación; recuerdo bien que me retorcía de miedo debajo de una cama y me ocultaba en la obscuridad esperando no ser encontrada por aquella criatura temible. Tengo bien presente en mi cabeza el terror que sufrí y las noches de insomnio y amargura que le siguieron después, pero lo que no recuerdo con exactitud y lo que no me es claro es la veracidad de los hechos, algún detalle que se me paso, quizá fue así; algo que omití, o algo que mi mente perturbada decidió olvidar debido a que el recuerdo fue muy traumático y la situación fue una escena atroz y mórbida, algo tan macabro que no debería de ser recordado. En realidad no recuerdo bien muchas de las cosas que sucedieron aquella noche, solo sé que esto dejo en mi notables huellas del traumatismo y que se impregnaron en mi como una sombra que me acompañaba a todos lados, siempre, ese horrible pensamiento siempre estaba presente y creía que ya nunca me iba a dejar, por lo menos hasta que se presento una situación similar algunos años después del presuntuoso incidente.

       Si mal no lo recuerdo, yo me encontraba en mi oficina de estudios, en mi trabajo como editora de artículos de periódico. Yo estaba desdichada y desquiciada, lo había perdido todo meses atrás y sentía que toda mi vida se desmoronaba, todo debido a ese pagano acto de experimentación en una noche lluviosa. Perdí el gusto por la investigación de lo paranormal y lo sobrenatural ya no me atraía, incluso el saber empírico ya no era mi fuerte; toda la pasión por las ciencias me habían dejado de golpe porque una experiencia desgarradora era la mera causa de mis delirios paranoicos y mis insomnios constantes.

       Ya antes había acudido a algunos centros psiquiátricos y de rehabilitación pero todos terminaban con migo como un caso perdido y yo decidía abandonarlos. Aun así no me diagnosticaron tan dañada como para requerir la constante supervisión de los médicos; decidí abandonarlos yo por mi propia cuenta así como también me había internado voluntariamente.

       Tiempo después intente yo seguir con mi vida, restaurar todo lo que me había conmocionado, pero me fue imposible; entonces tuve que dejarlo todo y reiniciar de nuevo en un lugar demasiado retirado de mi antigua residencia y de mi antigua vida. Todavía batallo con los restos de las secuelas que estos terrores dejaron en mi; meras visiones o alucinaciones de cosas horrendas. Por las noches me levanto sumamente aterrorizada con la vaga sensación se ser observada, y perseguida; pues ese terrible y desastroso recuerdo no me deja vivir tranquila. Por eso recurrí nuevamente a mi aislamiento.

       Ahora vivo sola en un pequeño departamento que encontré en el sur de la ciudad, y a pesar de que este lugar es muy poco transitado, hay ocasiones en las que suelo ver las luces de los automóviles yendo de aquí para allá centelleando en mi ventana. Duermo con intranquilidad y constantemente me veo soñolienta durante el día; porque la noche me aterra y me produce un pánico inconcebible, me recuerda lo que sufrí en esa extraña situación.

       Casi nunca logro conseguir una racha de un tiempo considerable en un estado positivo y con la energía suficiente para realizar mis labores y mis trabajos. He notado un aumento considerable en mis enfermedades tanto físicas como psicológicas y, en todos los centros a los que he acudido me han dicho que la mayoría de estos padecimientos se deben a una causa de estrés post-traumático o a una enfermedad psicosomática; estoy en total acuerdo con ellos pero me siento sumamente infeliz al no encontrar un tratamiento para mis terribles delirios. También mis defensas se han decaído con violencia y el peso en mi organismo se ve considerablemente reducido bajando sumas cantidades de kilos semana con semana. Pronto ya solo me quedara la enfermiza figura esquelética de una mujer demacrada y desolada. Siento que me estoy agotando con facilidad y todo se debe a que me estoy volviendo loca. El descenso a la psicosis es un camino que recorro lentamente mientras observo mi vida andar sin detención.

       Sin embargo hubo una ocasión que gracias a ella mis expectativas de vida se vieron reducidas enormemente e incluso la vida misma y mi integridad se vieron amenazadas violentamente, también la poca cordura que me quedaba se empezó a desvanecer; todo esto debido a que vi la figura blanca de un una criatura idéntica a mi cuando me encontraba sola en mi habitación.



Josué Rodríguez

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En el texto hay: sangre, suspenso, terror paranormal

Editado: 21.01.2019

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