Huesped Gatuno

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Capítulo 26

Fue la última noche la peor de todas, nunca había tenido tanto miedo por otro hombre. Siempre había sido yo quien impartía respeto y generaba temor en los demás, siempre mirando hacia abajo, con superioridad, pero esa noche… fue diferente, me di cuenta que sólo era un gato y no importaba quien había sido yo antes.  

Esa noche Natacha se estaba tardando más de lo normal, eran las dos de la madrugada y todavía no llegaba a casa.

¿Acaso le pasó algo?

Mis orejas, que estaban retraídas por la tensión, volvieron a su lugar en el momento que escuché movimiento detrás de la puerta de entrada. Caminé hasta la alfombra y me quedé allí intentando escuchar lo que sucedía del otro lado.   

— Vamos, déjame entrar…

— No, no creo que…

La puerta de entrada se abrió revelando a Natacha y a Brian, quien la abrazaba de una manera que le hacía casi imposible moverse.

Mis orejas volvieron de inmediato a mi nuca y le gruñí mostrándole los colmillos.

— Es peligroso — dijo Natacha logrando deshacer el abrazo que la apresaba.

Brian frunció el ceño ante sus palabras y su actitud. No me gustaba a donde se dirigía esto.                                                                                                      

— No quisiste ir al hotel conmigo, por lo menos déjame entrar a tu casa… — insistió, pero esta vez su voz sonaba menos amable.

— No, mi gato…

— Lo de tu gato es una excusa estúpida — la interrumpió sin dejarle terminar de hablar, mientras tomaba su brazo con fuerza para que no huyera al interior de la casa — ¿Crees que no sé qué me estás mintiendo? Crees que soy estúpido, ¿verdad?

Vi como Natacha tembló ligeramente ante sus palabras. Ella se veía tan pequeña e indefensa ante él, se reducía de una manera tal, que incluso se veía incapaz de defenderse, de empujarlo o de quejarse. Y no la juzgué por ser cobarde, en ese momento entendí que ella no podría ganar contra él. 

— No, te equivocas — ella intentó retractarse, pero él la sacudió del brazo de manera brusca sin importarle que le hacía daño — Ay, duele…

— Ya me cansé, me desharé de ese gato y después te haré mía — dijo intentando entrar a la casa.

Natacha se vio desesperada, no supe si por lo que pudiera pasarme a mí o por lo que pudiera hacer con ella. Intentó detenerlo, agarrándolo por la ropa y rogando que se detuviera.

— No, espera — los ojos de Natacha mostraron un terror que nunca antes había albergado en ellos —, no le hagas nada — dijo tirando de su ropa, pero ni siquiera así pudo detener que entrara en la casa y viniera a por mí —. Por favor, ¡detente!

— ¡Deja de defender a ese maldito gato! — gritó y sus palabras asustaron a Natacha, pero ni así lo soltó.

Brian le pegó una bofetada que la arrojó al suelo. Natacha se llevó la palma a la zona golpeada, la cual ardía sobre su piel. Sus lágrimas se anunciaron una tras otra y su cuerpo tembló de manera incontrolable. Ese golpe la había decepcionado, era un hombre que fuera donde lo vieses tenía escrito violento con letras mayúsculas, pero incluso así, en su desesperación, en su miedo a quedarse sola, había llegado a pensar que nunca llegaría al extremo de golpearla. Cuan equivocada había estado. No lo conocía lo suficiente, no sabía la clase de persona que en verdad era, ni de todo lo que era capaz de hacer con ella y cuanto más podía herirla. Se sintió estúpida, desesperada y se había arrepentido de llegar a ese extremo, y por primera vez en mucho tiempo temió por ella y por la cosa más importante en su vida, en la única cosa que había estado para ella todo ese tiempo: su gato.  

El gusano caminó hasta mí con una expresión oscura en el rostro. Estaba muerto, entendí con sólo ver sus ojos, lo que ese gusano haría conmigo, no sabía la forma ni el método, pero estaba seguro que iba a matarme. Cuando comprendí eso un frío de muerte me heló el cuerpo. Sentí miedo como nunca y me paralizó, pues, no estaba acostumbrado a sentirme en peligro, a ser la presa, el inferior. Siempre había estado en la cima, pero ahora era nadie y pronto sería polvo si ese maldito ponía sus manos en mí.



Cynthia Soriano

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En el texto hay: comedia, gato, drama

Editado: 30.09.2019

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