HuracÁn

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Capítulo 6

Emily enserio estaba confundida. Por más que intentaba conciliar el sueño no podía, daba mil vueltas en la cama y ninguna posición le hacía sentirse cómoda. ¿El problema? La extraña, divertida pero fuera de lo común salida con el que suponía días atrás era el novio de Berta.

Quizás eran casi las cuatro de la mañana cuando ya no pudo más y el mismo sueño la venció. Por eso mismo ni siquiera escuchó el timbre de su celular cuando sonó a eso de las seis de la mañana. No fue hasta las nueve del siguiente día que el timbre la logró despertar.

—¡Ya voy! —gritaba mientras bajaba las gradas y arreglaba su bata.

—Hola Emily, necesito que me acompañes al hospital —decía Lidia, la hermana menor de Dany.

—¡Hola, buenos días! —saludó Emily.

Lidia ni siquiera le había explicado el porqué, ya que había comenzado a hablar desde el primer momento en que ella abrió la puerta.

—Perdona que entre así, pero… mi hermano te ha estado llamando desde la madrugada y no te logró localizar por lo que me pidió que viniera.

—¡Se digna a aparecer! Ni siquiera llegó a la fiesta de mi cumpleaños.

—Lo sé, y tampoco te llamó, él y yo estamos consiente de eso. Y en verdad perdónanos, pero a Dulce se cayó de las gradas de su casa y se le adelantó el parto. Por eso es que nadie te llamó.

—¿Ella está bien? —preguntó exaltada por escuchar la noticia.

—Sí, ella y su bebé están bien, pero en verdad necesito que vengas conmigo.

—Dame unos minutos, me arreglo y voy contigo.

—Gracias.

Emily apenas chequeó lo que su calendario le indicaba ese día. Aunque tenía prisa era un habito que no podía evitar. Su atuendo fue deportivo, cosa que le dio mucha más comodidad ante la emergencia que claramente se le presentaba.

Cuando llegó al hospital, se encontró a un mejor amigo feliz por su paternidad; pero preocupado por cómo le haría para cubrir los gastos del hospital.

—¿Qué pasó con el seguro? —preguntó Emily luego que Dany le expusiera su caso.

—Eso es lo que más rabia me da. Se supone que tiene que cubrir este tipo de emergencias, pero ahora resulta que como no fue parto normal, si no que por accidente no cubre nada. Perdóname por hablarte solamente para esto.

—No te preocupes, imagino que debes tener la cabeza en otro lugar, además para eso somos amigos para apoyarnos, y entender cuando la otra persona está en apuros. Ahora si me permites voy a ver qué puedo hacer con lo de la póliza.

Justamente Dany le había hablado, porque necesitaba su ayuda, en lo que se refería al seguro que pagaban. Sabía que Emily era muy inteligente y confiaba en ella para que le permitiera encontrar una solución, él no tenía cabeza de razonamiento en ese momento, por lo molesto que estaba.

—Tienes una llamada —decía Lidia, mientras Emily estaba sentada intentando buscar una pauta en el contrato de la póliza que le permitiera a Dany beneficiarse con algo.

—Gracias —respondió.

No tenía intención de responder, pero al ver que era un número desconocido no pudo con la curiosidad.

Para su sorpresa era Eleazar, quien la llamaba para invitarla a almorzar, Emily se negó y le expuso la situación que estaba viviendo, por lo que Eleazar insistió en que le diera la dirección del hospital para poder ir a verla y ayudar en algo si se le hacía posible.

—¿Tú amigo viene? —preguntaba Lidia con curiosidad.

Había escuchado la conversación.

—Sí, escuchaste que insistí en que no viniera, pero al parecer es más terco que yo.

—Tal vez él pueda ayudar.

—¿Tú crees?

—Sí, la verdad es que el pobre Dany está muy ocupado ¿Te imaginas lo costoso que es este hospital?

—Estoy consciente ¡Créeme! —acentuó la cabeza, mientras seguía leyendo la póliza.

—¡Emily! —interrumpió Lidia—. ¡Mira ese mangazo! —exclamó.

Para sorpresa de Emily al levantar la vista y ver al hombre que Lidia se refería, se trataba del mismo Eleazar. Aunque estaba en un hospital, no podía evitar la elegancia que lo caracterizaba.

—¡Eleazar! —prorrumpió en voz baja.

—¿Lo conoces? —preguntó Lidia, sin dejar de verlo.

—Sí, es mi amigo.

—¡Está muy guapo!

—Es muy grande para ti, él tiene treinta, tú dieciocho.

—¡Sí cómo no!

—Mejor ve a ver en dónde está tú hermano —pidió.

Lidia no estaba muy convencida, pero luego de notar que había derramado algo sobre su blusa, seguramente cuando se comió un pan, le dio vergüenza y fue a buscar a Dany tal como Emily se lo dio a entender.

—Vine lo más pronto posible —dijo Eleazar.

No podía evitar su sonrisa de coquetería.



Paola Calderón

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En el texto hay: romance, carrerasilegales, accion peligro

Editado: 08.07.2018

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