I hate you

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Capítulo 26: Enfermo

Luego de que ambos llegaron Yoongi se había mantenido en su habitación, con el extraño velando su sueño, como si intentase protegerlo de algún ser maligno que le acechaba para hacerle daño. Como si estuviese pagando algún tipo de deuda.

 

Ella y Liz tuvieron que ir solas a clases esa mañana, Yoongi no pudo ir con ellas. No había podido despertar.

Mientras ellas estuvieron en clases, el rubio le cuidó, mientras esperaba pacientemente el regreso de ambas.

 

María llegó temprano esa tarde, venía con el regalo en sus manos, con una enorme sonrisa que se borró cuando entro a la habitación del pelinegro para darle la noticia.

El rostro del pelinegro se encontraba perlado en sudor.

 

El rubio bajó la mirada al verla, en las manos de este se encontraba un plato hondo con lo que parecía ser puré.

 

-Ha estado así todo el día, despierta por momentos y vuelve a perder la consciencia,

 

Dirigió la mirada a la taza en la que parecía reposar un paño húmedo.

Algo dudosa llevó su mano a la frente del de cabello negro.

 

-Tu cuerpo está ardiendo en fiebre -murmuró un tanto preocupada.

 

El pelinegro se esforzó para abrir los ojos, aunque no le sirvió de mucho, las lágrimas que contra su voluntad se formaron en sus ojos se lo impidieron.

 

Suspiró y acarició con cuidado los cabellos negros.

Tomó la taza junto al paño y salió de la habitación sin decir palabra y luego regreso con nueva agua y otro paño, el cual mojo nuevamente y le colocó en la frente.

 

Le sonrió de forma leve.

 

-Te estoy cuidando bolsa de gérmenes, piensa en esto como un honor- intentó bromear, sabía que no era el momento, pero de igual manera lo hizo.

 

-Solo te estoy cuidando porque no quiero que tener que soportar las alegatas de Lizzy si es que te terminas muriendo, así que si te mueres, será porque inevitablemente mis cuidados no fueron suficientes para tu asqueroso cuerpo.

 

El pelinegro soltó una pequeña risa al oírla, aunque esta prontamente se convirtió en tos.

 

-Hoy pareces una doctora…-murmuró con una sonrisa un tanto tonta.

 

-Cállate y duerme. No puedes hablar correctamente porque no tienes energía y tras de eso vas de idiota y las desperdicias.

El pelinegro cayó nuevamente inconsciente.

 

Salió de la habitación y se recargó en la puerta.

 

-Debería estar feliz de saber que ya te vales más por ti mismo, pero...no quiero que recuperes la memoria...sin duda soy una muy mala persona -murmuró ante el sentimiento incómodo que se había alojado en su pecho. -Ya no te lastimes más, Yoongi.


 

***

El pelinegro tras sentirse mejor se levantó tan pronto como el sol de nuevo día se hizo presente. Salió en silencio de la habitación viendo curioso al rubio que dormía en una silla cercana. Le cargaría y le dejaría en la cama de no ser que temía despertarlo, y por su expresión, parecía bastante cómodo.

Le habría gustado ir y ver a la pelinegra, pero suponía que estaba en su habitación descansando.

 

Salió a la pequeña tienda y tomó la escoba, barrió en silencio, moviendo con cuidado de no hacer sonar las sillas cuando debía pasar por allí la escoba.

Tras finalizar, se estiró un poco.

 

Recuperarse era bastante bueno, era agradable el ya no sentir su cuerpo adolorido o en llamas. ¿Cómo toleraban los humanos ese fuego que les quemaba desde el interior sin poder verlo como para poder ser capaces de apagarlo?

 

La vida de los humanos era horriblemente corta y angustiante.

 

Realmente le gustaba salir a la tienda, sentarse cerca de la entrada y ver por las ventanas el pasar de la gente.

 

¿Debería estar preparándose para clases?

 

No mentiría diciendo que no se había asustado al verla llegar, no sabía cómo le hacía la pelinegra para aparecer sin hacer ruido alguno. Al menos, para su tranquilidad, ningún grito se le había salido.

 

La pelinegra se había aparecido con un tazón de cereales.

Pudo escuchar su estómago rugir, como si le reclamase por la falta de alimento.

 

-¿Estás bien?- pregunta la morena mientras come de su cereal, un poco divertida ante la mirada hambrienta que le dirige el de cabello negro.

 

-Sí, estoy bien.

 

Volteó a ver hacia otro lugar, sin duda saltaría a quitarle el tazón de cereales en caso de seguir viéndolo.

 

-Vemos si tienes fiebre - mencionó tras poder su tazón con cereales en una de las mesas.

 

El de cabello negro pudo sentir su corazón acelerarse al ver a la pelinegra acercarse, más cuando vio su mano a poco de tocar su frente.



Emilyeliza

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En el texto hay: primeramor, angel, bts

Editado: 23.11.2019

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