I sing to fame.

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Capítulo 2.

2 de septiembre de 2015.

 

El timbre por fin sonó y yo me levante de mi asiento para guardar mis útiles en mi mochila de manera apresurada.

Hoy.

Hoy por fin se estrena el cuarto álbum de Stars. 18, ese era el nombre... o número... bueno nombre del álbum debido a su edad. Lo mejor es que si llegaba temprano a esa tienda me encontraría con él ¡Con John Stars! Solo debía ir temprano, y medio que ya iba a llegar tarde por lo del colegio.

John firmaría algunos autógrafos y luego iría a el nuevo programa llamado I sing to fame, donde chicos desde los quince años hasta los veintitrés podrían audicionar para ser el próximo o la próxima cantante que llegue a la fama. Definitivamente vería el programa cuando se estrenase ya que las audiciones comienzan hoy y de allí sacarían a los candidatos y en los shows en vivo si sería transmitido y mi querido John sería jurado con Lydia Cowell e Isaac Wesley.

Tenía el dinero ahorrado obviamente desde el día en el cual mi madre casi me castiga. Eso fue hace dos meses atrás y ahora debía ir corriendo a la Tienda a comprarlo. En realidad compraría dos. Uno para escuchar todo el día y la otra la guardaría con mi colección.

Estoy realmente emocionada, tomo mi mochila y cuando voy a salir de la clase Tamara se pone en frente bloqueándome la salida.

— ¿Por qué tan apurada Gordi Val?

No tenía tiempo para esto.

—Permiso Tamara —Murmuro agachando la cabeza—, debo irme ya.

Por el rabillo del ojo me di cuenta de que ella no estaba sola, oh no.

Tamara me empujo con tanta fuerza que termine cayendo al suelo, me golpeé la cabeza contra una silla y escuche la risa de mis compañeros.

—Vieron chicas les dije que aunque sea una pelota no rebota.

Más carcajadas se oían en mi salón y mis ojos comenzaron a aguarse.

— ¡Déjame en paz!

Vi a Marco, novio de ella posicionarse en frente mío.

—No le levantes la voz —Dice sujetando mi barbilla con fuerza—. Tú no eres nadie para hablarle así a mi chica.

Manoteé su mano alejándola de mi rostro.

Justo hoy al profesor se le ocurre irse primero que sus alumnos.

—Voy tarde —Dije levantándome.

— ¡Oh! Hoy Stars saca su nuevo álbum ¿No es cierto Gordi Val?

Asentí con la cabeza.

—Pues qué pena que no iras.

Tarde unos segundos en entender sus palabras pero ya fue muy tarde, Tamara volvió a empujarme y yo volví a caer. En eso todos salen corriendo del salón y cuando logre levantarme cierran la puerta en mis narices. Intento abrirla pero es imposible, la trabaron desde afuera y ahí no puedo contener mis lágrimas.

— ¡Hey! ¡Esto no es gracioso!

Golpeaba la puerta pero nada, ellos se habían ido.

No, no, no.

— ¡Ayuda! ¡Estoy encerrada aquí!

No podía creer que seguía aquí, esto debía ser una horrible pesadilla.

Se me hacía tarde... si no salía de aquí no podría conocer a John.

No, no, no.

Contaba los segundos mentalmente y luego los segundos se volvieron en minutos y los minutos en horas. Según mis cálculos John ya estaría firmando autógrafos y eso me mataba, lo peor es que si el conserje llega a abrirme la puerta... eso significara que ya es demasiado tarde.

— ¡Ayuda!

Comencé a llorar a mares, mi único sueño se había ido al caño por culpa de Tamara y los demás. Volví a golpear la puerta y gritar. Me mataba que justamente hoy me había olvidado el celular en casa, ese pequeño aparato indispensable. De la emoción lo deje cargando y bueno ahora estaba encerrada aquí llorando como una estúpida ya que no iba a conocer a mi ídolo por culpa de una perra. Luego de unos minutos escucho como la puerta es abierta y veo al conserje mirarme con extrañeza.

— ¿Qué haces aquí jovencita?

— ¡Disculpe! —Exclamo tomando mi mochila y llevándola hasta mis hombros—. ¡Debo irme ya!

Esquive al conserje con un ágil movimiento el cual hasta a mí me sorprendió.

Corrí, corrí como nunca.

La tienda estaba a cuatro cuadras del colegio, y yo no paré de correr hasta llegar a la bendita tienda, no había una cola larga y comencé a preocuparme, seque mis lágrimas con mis manos y mire desde la ventanilla el interior del local.

En el lugar donde deberían estar los Discos había un enorme letrero que decía "Agotado"

Agotado.

Y en el lugar donde él debería estar estaba vacío.

Vacío.

Mi labio inferior comenzó a temblar, negué con la cabeza mientras las lágrimas comenzaban a salir.

No, no, no.

John se había ido, no pude conocerlo, no quedan discos... esto no puede estar pasando.

Y cuando me doy cuenta de que en realidad todo esto está pasando ahora, que no es una pesadilla o una broma... comienzo a llorar. Un llanto roto sale de mi garganta, mi corazón se oprime en mi pecho y creo que el mundo se me viene abajo.

Esto no es justo.

¿Por qué me odian tanto? ¿Por qué me hicieron esto?

La gente pasa a mí alrededor y ni siquiera se inmuta con mi presencia. Estoy acostumbrada a que la gente pase de mí.

Enojada me seco el rostro, deberé esperar a que el álbum vuelva a ser vendido, lo que pasa es que está era una edición limitada...

Lo que en verdad me está matando es que perdí la oportunidad de conocerlo, de que por lo menos pueda decirle lo mucho que lo amo y agradecerle por estar ahí cuando más lo necesitaba.

Coloco mejor mi mochila y sigo mi camino, llegaré tarde a casa pero como mamá está en su turno no importa mucho. Solo quiero llorar en paz en la comodidad de mi cama, y cuando vuelva mi mamá fingir que nada ha pasado.

Me contengo las ganas de llorar y pego media vuelta para ir a casa, el camino se me va a hacer más largo ya que vine hasta aquí, pero al menos caminar será de gran ayuda para despejar mi mente.

Comienzo a mover mis piernas rumbo a mi casa. He estado soñando con el día que conoceré a John desde hace años y cuando por fin tengo la oportunidad de hacerlo no puedo concretar mi sueño ya que a una de mis compañeras se le da por hacerme la vida imposible. Esto ya no puede seguir así, no puedo dejarme manipular por Tamara y las demás. Estoy harta y creo que terminare contándole todo a mi madre.



Mila Baez

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En el texto hay: amorjuvenil, primeramor, cantante famoso

Editado: 19.07.2019

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