Ian Thorne y la Llama Azul

Tamaño de fuente: - +

Parte 3- El despertar

Al cabo de 1 mes después, Ian se encuentra en su casa durmiendo, todavía recuperándose después de aquel día tan duro para la familia. La Señora Thorne se encuentra abajo cocinando un pastel de manzana con su cabello recogido y un delantal de flores, mientras Ethan está sentado en la mesa principal leyendo minuciosamente su libro de experimentos "

En una esquina de la cocina se escucha la radio y la señora Thorne se acerca a subir el volumen

____Buenos días amigos de the NorFolk, es una mañana calurosa, cierto? no pareciera que seremos golpeados por la tormenta mas fuerte jamás registrada en nuestro país, así que tomen precauciones necesarias, y aseguren sus casas, ya que los vientos que se esperan no tienen precedentes. Los que puedan asegúrense en sus sótanos háganlo, pero abastecerse de comida y leña es lo más importante. Recuerden que muchas personas se mantendrán en los albergues, así que cualquier ayuda la pueden hacer.... interrumpe la señora Thorne bajándole el volumen al radio

Ian!!! — grita la señora Thorne mirando hacia las gradas. —levántate, que vamos a llegar tarde donde la tía Olivia. — grita nuevamente mientras guarda la comida en una canasta.

— Hay muchos coches en la principal, y si no nos apuramos, nos cogerá la tormenta en la calle— suspiró.

—Max ya deja de mirar afuera y quítate de la ventana!!— voltea a ver al perro de Ethan, un perro café viejo y gordo, que apenas y alcanza a pararse ahí.

—Ethan quita a Max de la ventana que nos va a quebrar el vidrio.—exclamó—

—¡MAMA, MAMA! —gritó Ian — bajando las gradas rápido.

—Que pasa Ian? ¿estás bien? dijo sorprendida mientras le ponía su mano en la frente. — No tienes gripe—

—No mamá!— solo fue una pesadilla...creo... necesitaba asegurarme que no seguía dormido! — suspiró

—Bueno alístate hijo que se nos hace tarde, sube y busca tu ropa, que la tormenta se avecina.—exclamó—

—Si mamá, está bien— replicó mientras subía de regreso a su habitación.

Ian se apoyó de las gradas, se detuvo para tocarse la nuca, sentía un dolor inexplicable, continuó caminando y ahora su espalda le dolía, no era normal, tal vez de dormir tanto, pensó.

Agarró su maleta vieja y la puso en la cama, comenzó a seleccionar la ropa que llevaría, cogió unos zapatos negros con cordón grueso, un par de pantalones , unas camisas blancas y cafés, las cuales eran sus preferidas pues Ian tenía un estilo muy peculiar para vestir, se puso su chaqueta preferida, se sentó en la cama para ponerse sus zapatos y al amarrarse los cordones su mirada se puso turbia, parpadeó varias veces y se puso de pie.

Se dispuso a cerrar su maleta llena de cosas, se dio cuenta que no cabían, así que la empujó con fuerza lo cual le generó un dolor en todo su brazo izquierdo.

—¡AAAAAAH!

Volteó a ver sus manos y notó sus venas repintadas, veía un color celeste recorriéndolas, se asustó.

—¡Ay! — giró las manos y entró corriendo al baño, miró sus ojos, y por un segundo los vio ponerse blancos.

—¡No.. no... no puede ser! —parpadeó varias veces, como quien está confundido por lo que vio y volvió a notar que se había ido.

— Me estoy volviendo loco—¡exclamó! —

——¡IAN, BAJA YA, SE NOS HACE TARDE!— gritó la señora Thorne desde abajo.

Ian volteó su mirada hacia la puerta, agarró su maleta, y bajó con prisa las escaleras.

Se ve al tonto Max asomado por la ventana , ladrándole a un Mirlo negro que se encontraba posando en un letrero viejo que los vecinos de los Thorne tenían en venta.

—¡cállate! —!! grita la señora Thorne al ver que el perro no se callaba.

Abre la puerta para acomodar toda la comida en el coche y Max sale corriendo para ladrarle al pájaro.

—¡Ian ve por ese perro que nos tenemos que ir! —

—¡voy! —

—¡MAX! — grita Ian mientras recorre la acera del vecindario, el cual se encuentra casi vacío por la tormenta que se avecina.

—¡MAX! — —¡MAXI! —grita Ian mientras busca entre los arbustos.

—¡MAXIMILIANO! — grita fuerte justo cuando ve al perro meterse en una casa, la cual justamente era la de la niñera de los niños, la señora Norsi.

Ian se acerca a la casa, caminando lento y susurrando —¡Max! estás aquí? —mira la entrada principal, se atreve a entrar mirando para todo lado, evitando hacer un ruido y que la señora Norsi lo regañe por entrar así a su casa, sin tocar el timbre.

Ian se queda mirando unas fotos que hay en la pared de la señora Norsi, cuando era joven y menos fea, sonriendo al lado de su esposo, y su hijo, mira otra foto donde ella esta al lado de un joven alto, con una ropa extraña, pues el joven lleva enagua, sandalias negras y un chaleco que parece echo de acero, junto a un extraño símbolo en su brazo que si miras bien, tiene forma de una gota de agua.



fff

#4388 en Fantasía
#905 en Magia

En el texto hay: magia y aventura, magia, magia y fantasia

Editado: 30.12.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar