Iliris: Reina del Olimpo

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CAPITULO III

EL OLIMPO.

- Me gusta amanecer así - susurro el mientras que en su rostro se dibujaba una sonrisa - Tan cerca de mí.

- A mi igual - los brazos de su esposo la apretaron más contra su pecho - Me siento tan protegida y tan valiente al mismo tiempo.

- Eso me gusta tanto - beso su cabello - No quiero verte sufrir por nada ni nadie. No podría soportar no verte de nuevo.

- No puedes decir tal cosa no siempre podrás protegerme de todo Zeus - el frunció el ceño - Aunque no hablemos de eso ahora, mejor deberíamos levantarnos.

- O mejor podemos hacer una actividad más... entretenida - sus dedos pasaron lentamente desde la cadera femenina hasta sus piernas. Iliris río ligeramente ante la idea de su flamante esposo.

EL OLIMPO, TEMPLO DE ILIRIS

- ¿A que no sabes? - la felicidad en el rostro de Kimberley era impresionante - Hermes me dijo que cenariamos juntos hoy.

- Excelente - Adia uso un sarcasmo el cual Kimberley no notó en lo absoluto - Te diré algo que si es interesante, ayer conocí a la diosa Hecate.

- ¿A sí? - Pregunto Arianne bostezando un poco mientras se echaba en la cama de Kimberley - Estoy tan cansada.

- Es comprensible después de todo llegaste más tarde que yo - comentó Adia - ¿Dónde estuviste eh? Te perdimos de pista.

- Sí es verdad - Arianne se sonrojo un poco - ¿Por que pones esa cara? ¿Estabas con alguien?

- No digan tonterías - les respondió - Solo... quería caminar y andar sola un rato, no vi la hora.

- Yo no me chupo el dedo - Adia se acostó a su lado - Algo estuviste haciendo o quizá estuviste haciendo algo con alguien.

- No es verdad - le aventó una almohada - No estuve con nadie. Mejor me voy para darme una ducha, casi son las diez y debemos ir con nuestra señora.

- Cierto ¿Saben si los chicos ya están levantados? - Clarion entró vestida y completamente despierta.

- Sí, el idiota de Marcus me despertó - Kim río - ¡No te rías! Me avento de la cama.

- Con razón escuché el grito que me despertó - Clarion sonrió negando - En fin, yo también voy a darme un baño. ¡Espero que halla Hot Cakes para el desayuno!

Clarion y Kim se retiraron rumbo a hacer sus cosas mientras que Adia recogió su almohada del piso con una sonrisa que la caracterizaba.

- Aquí hay gato encerrado y voy a descubrir que es - asintió mientras abría su ropero.

...

- Pareces nerviosa - Arianne frunció el ceño - ¿Esperas a alguien?

- No se de que hablas - respondió mientras caminaban rumbo a la sala de tronos - Ya deja eso, he dicho que no estaba con nadie.

- ¿Qué te cuesta decir que estabas acompañada? - Pregunto Adia en susurro - Al menos yo acepto que me entretuve por hablar con la diosa Hecate pero también por que me encontré con Hemineo.

- ¿El dios del matrimonio? - Kimberley saltó de alegría - ¡Se imaginan Hermes y yo! Oh sería tan estupenda, luces, glamour, por todo lo alto.

- Kim ¿Te das cuenta de que hablamos de Hermes? - río Orión - Es el dios de los ladrones, de los viajeros, los mercaderes, los mensajeros.

- Ha huido del matrimonio por siglos ¿Piensas que se casará contigo? - le lanzó una mirada furibunda - Debes admitir que tengo razón.

- No discutire eso con ustedes - bufo - Ademas no conocen a Hermes como yo.

- ¿Ya tuvieron sexo? - todas fulminaron a Adia quien se encogió de hombros.

- ¡Claro que no! - Kim estaba avergonzada - Prefiere que hagamos las cosas bien.

- Humm, como sea yo no me meto - levantó las manos en son de paz - Mejor hay que darse prisa.

...

- Casi toda la mañana estuve de compras con Atenea y Artemisa - la diosa parecía agotada - Creerán que ambas no tienen ningún sentido de la moda pero no es cierto.

- Bueno eso veo mi señora - vieron tantas bolsas que les era imposible pasarlo por alto - Debió ser agotador.

- Y que lo digan pero aún así deseo ir con Ares para conocer a sus hijos - suspiro - Podré descansar luego ¿Como les fue en la ciudad?

- Bastante bien - Clarion le sonrió - Todo era muy bonito, unos llegamos más tarde que otros pero la verdad todo fue excelente.

- Me agrada saberlo - les sonrió sintiendo que Ares llegaba a sus espaldas, las ninfas llevaban las bolsas muy seguramente a la habitación de los Reyes del Olimpo, Iliris a pesar de parecer cansada en sus ojos aún estaba un brillo de alegría arrebatador. Bueno se veía preciosa, ese vestido azul turquesa con un estilo sirena y un peinado semi recogido con una tiara de laureles dorados sobre su cabeza le quedaban muy bien, se veía como toda una mujer.

- Hola madre - El dios de la guerra usaba una tosca armadura oscura sin casco dejando ver su cabellera rebelde de color negro azabache en conjunto de su sonrisa arrogante que lo hacía ver tan, Adia detuvo sus pensamientos, ese dios sólo le hacía querer patearlo en la entre pierna y aventarlo del acantilado más cercano o incluso del mismo monte everest. Debía admitir que el muy desgraciado como ella lo llamaba esta de muy buen ver, aunque existía un detalle, Afrodita, la diosa que más odiaba en el maldito mundo, una barbie en toda la extensión de la palabra - Buen día.



Diosa_Iliris

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En el texto hay: dioses griegos, guerra, destinos enlazados

Editado: 08.05.2018

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