I'm not your Cinderella.

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Capítulo 17: Compañeros de piso.

—Descuida.  La tortura solo durará dos meces.  Hasta que estés mejor — dijo Evan dejando la maleta en la habitación que usaría Samantha.  Pues el rostro de ella mostraba cualquier otra expresión en lugar de comodidad ante la circunstancia.

—Bien — respondió sin remedio.  Ya que todas sus cosas estaban ahí —.  ¿Donde dormirás tú? — Preguntó con una sonrisa malvada.


Había descubierto que cuando le hacía enfadar o lo molestaba demasiado, se veía más apuesto.  Además de verse gracioso.


—Tú dormirás aquí.  Sola.  Yo dormiré en mi habitación.  Solo y con la puerta cerrada bajo llave — puntualizó con firmeza.


Ella bufó en respuesta y se acercó a la cama con una sonrisa que insistía en aparecer en sus labios.


—Es para saber dónde no acercarme.  No te ilusiones Evan.
—Claro — respondió mirándola sobre la cama.  Es extraño tenerla ahí y al mismo tiempo una pequeña chispa de felicidad apareció en su interior con el cambio.
—¿Es que vas a quedarte ahí?


"Sí" pensó Evan.


—No.  A menos que, quieras que te ayude a sacarte ese pantalón — dijo alzando una ceja.  Acompañando el gesto con una sonrisa torcida.
—Ni en tus sueños — respondió buscando que lanzarle para que borrará esa tonta sonrisa de su rostro.
—Como quieras.  Tú te lo pierdes.  — Y con eso se encogió de hombros y salió de la habitación cerrando la puerta tras de si —.  ¡Avísame si quieres cenar!

 

La tarea que tenía a continuación era un tanto complicada.  Había sido difícil ponerse aquel pantalón que, a pesar que la viñeta indicaba: strech; no fué suficiente a la hora de ponérselo.


De manera que imaginaba que sería más fácil hacer lo contrario.


Sin embargo, cuando llegó a la zona por debajo de su rodilla donde comenzaba la bota, el pantalón ajustaba demasiado.  Si ella hacía un esfuerzo por sacarlo, la bota también se movía lastimando su tobillo.


Luego de un par de intentos infructíferos en los que solo consiguió frustrarse y enfadarse con el pantalón, tiró una vez más con fuerza provocando que cayera de la cama golpeando una vez más el pie lastimado y su trasero.


Evan llegó corriendo al escuchar el golpe y el grito de dolor.  Abrió la puerta contemplando la escena sin comprender del todo lo ocurrido.  Su vista viajaba de la cama a ella que estaba en el suelo sin el pantalón puesto.  Pero al darse de cuenta de su situación se vio en la indecisión de no saber si reírse de ella, ayudarla o salir de ahí.


—¡¿Es que acaso no sabes tocar estúpido?! — Samantha lanzó una almohada con todas sus fuerzas y ésta aterrizó contra el rostro de Evan quien despertó con el golpe.


Samantha tiró de la sábana para cubrirse las piernas esperando que él saliera de ahí.


—¿Pero que te pasó? Déjame ayudarte. — Se ofreció sinceramente preocupado.
—¡No! ¡No! Sal de aquí.
—Pero Samantha.  Solo voy a ponerte en la cama — dijo alzándola en brazos con cuidado.


Pero ella se revolvió gritando y empujándolo.  Evan perdió el equilibrio y ambos terminaron en el suelo.  Con aquello, Evan no pudo evitar reírse a carcajadas de ella que le veía furiosa.


—Deja de reírte — decía golpeando su brazo y cubriéndose con la sábana.
—Lo siento pero... — Al verla llorar dejó de reír —.  Perdón Samantha.  Vale, te pondré de nuevo en la cama y te dejaré sola ¿Si?


Ella asintió y se cubrió lo mejor posible mientras Evan intentaba no reír.


—Evan — dijo bajito.
—¿Qué?
—¿Podrías ayudarme? Por favor — pidió en tono bajo.


Evan llegó a sentarse a su lado sonriendo.  Era lo más vergonzoso que le hubiera pasado.  Estar ahí frente a él, en ropa interior mientras le ayudaba a desvestirla.  Aunque para Evan no era la primera vez que le sacaba los pantalones.


Samantha le pidió ayuda para sacar algo de ropa, pero Evan se encontró con un cajón lleno de minúsculas prendas oscuras, encajes, satín y tirantes muy finos. Cerró de golpe la gaveta y probó buscar algo en el armario.  Sacó una falda y se la tendió.

 

 

—¿Tu guardaste mi ropa? — preguntó mientras cenaban en el comedor.
—No.  Fue Martha.  Mi ama de llaves.


Samantha no agregó nada más.  Sabía que Evan había visto su ropa interior.

 

 

Durante aquellos meses, las cosas no fueron tan malas.  La convivencia resultó mejor de lo que esperaban.



Brooklyn Birk

Editado: 14.07.2018

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