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Capítulo 30

Desperté a las seis treinta, dirigiéndome al baño para asearme y cambiarme de ropa optando una pantalonera holgada una blusa sin mangas y mis Nike, dejé una nota para Rox, cogí mi celular y la maleta saliendo tratando de no hacer ruido; bajé las escaleras sumidas en un silencio... Confirmado: estos chicos odian despertar temprano en domingo; caminé por el pasillo mirando a unos encargados quienes me saludaron devolviendo el ademán, observé a Paige sentada en la orilla de la fuente con su maleta lista, la saludé con la mano acercándome a ella.

- Hola Paige.

- Hannah -sonrió- ¿Estás lista?

- Si -asentí- He de confesar que me muero de nervios.

- Todo estará bien -me aseguró- Además, no estarás sola.

- Ella tiene razón -escuché a mis espaldas, Blake había llegado con una mochila colgada en el hombro.

- Queridos jóvenes, están aquí. La camioneta los espera -dijo Adam acompañado de Matthew.

Nos escoltaron hacia las rejas de la academia en donde se encontraba una camioneta blanca en nuestra espera, una mujer bajó de la misma de unos veinticinco años aproximadamente hablando con Adam sobre el viaje realizado, al terminar se dirigió a nosotros:

- Es hora de marchar.

Subimos a la camioneta en silencio mientras el motor rugía al emprender camino, las puertas de la academia se cerraron al salir... miré los paisajes a mi lado derecho, con poca gente transitando por las calles bajo un cielo nublado como las últimas semanas; Paige al parecer hablaba con la mujer sobre el horario de la sesión y Blake se reclinaba mirando el techo del auto, el viaje sería algo así de tres horas por lo que saqué mi celular revisando mis mensajes pendientes o si es que los tenía... me sorprendí al observar el número de Leslie, sin más lo abrí: ''Sentimos mucho haberte tratado de la manera en la que lo hicimos, esperamos que nos puedas perdonar Hannah. Less''.

Sabía que no eran culpables, pensaron que las había cambiado por otros, cosa que nunca haría. Su tristeza y el asombro de verme partir las impulsó a pensar tal cosa... James tuvo razón, y sus palabras las convencieron para dejarme de culpar, contesté su mensaje de inmediato y guardé mi celular mirando por la ventana con una sonrisa en mis labios...

Pensé que jamás llegaríamos, una vez que arribamos bajé estirando mis piernas luego de mucho estar sentada y miré: era una casa de dos pisos aguamarina con un jardín hermoso lleno de tulipanes ¡De lujo! Paige se acercó a mi.

- ¿Qué te parece?

- ¿Esta es tu casa? -asintió- Es hermosa.

- Les mostraré por dentro.

Nos guió por el camino empedrado explicando que era ahí donde tomaban sus fotografías familiares y ocasiones especiales, al entrar me quedé maravillada: la sala era una habitación inmensa, en una mesa las fotografías con su familia y de ella en años anteriores, miré una por una concluyendo en lo que hacía de lujo... y su cicatriz le daba un aire de ternura y humildad.

- ¿En dónde están tus padres? -preguntó Blake.

- De vacaciones. Cada primavera toman dos semanas en carretera conociendo algunas ciudades del país; hablé con ellos justo antes de irnos, procurando de que tuviésemos lo necesario.

- ¿Es aquí donde será la sesión? -cuestioné, ella negó con la cabeza.

- Eso será en un estudio fotográfico, tomará algo de tres días, espero que estén preparados.

Sonreí nerviosa, había visto en las noticias como las modelos hacían sesiones uno o dos días por lo máximo... ahora, tratándose de una adolescente tomaría de tres a cuatro horas con vestuario y accesorios; nos dirigimos hacia el comedor para comer un bocado mientras hablábamos sobre las actividades que se podían realizar en Sheffield y los lugares que podríamos visitar. Al terminar nos enseñó el resto de la casa, su posición económica era bastante buena y contaban con cuatro sirvientes y un cocinero profesional, nos enseñó las habitaciones en donde nos quedaríamos... la habitación de huéspedes era muy amplia y con un baño, simplemente perfecto.

- Y ésta es la habitación para invitados -nos dijo- Sólo hay un único detalle..

- ¿Cuál?

- Tendrán que compartir la recámara.

Hubo un silencio entre nosotros mientras Blake y yo nos miramos fijamente, eso no lo vimos venir y sin duda traté de controlar mis emociones para no dejarlos al descubierto (gracias por la sorpresita, Universo), al final terminamos por acceder mientras dejamos el equipaje sobre las camas; dimos el recorrido por las afueras de la casa Collins, explicando los sitios tan increíbles cerca de ahí. Cerca del anochecer, tomamos la cena charlando miles de cosas sobre su familia y mirando los álbumes de sus sesiones durante días festivos y cada estación del año mirando su rostro antes y después del accidente...

 

Nos despedimos de Paige regresando a la habitación de huéspedes desempacando nuestro ropa y acomodándola en el armario que se encontraba a un lado, el corazón me palpitaba veloz al sentirme nerviosa por tener que dormir en una misma recámara. Y lo notó.



Marye Vela

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En el texto hay: peligro, vampiros y magia, vampiros y humanos

Editado: 25.10.2019

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