Incapaz de escapar♡

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Capítulo 15.

"I love you."

Capítulo 15: Greyson.

NARRA DAVEN

Después de haber salido un par de horas con Olivia, me dirijo a mi habitación.

Veo a Kelsey en el pasillo y le sonrío. Ella hace lo mismo, pero su sonrisa es borrada por una mueca y por un quejido que sale de su boca.

Corro hacia ella, pero antes de que llegue, su cuerpo cae y logro llegar a tiempo para tomar su cabeza antes de que se estampe contra el suelo. Esto no es normal y sé que debo llamar a un doctor.

Tomo a Kelsey en mis brazos y corro a mi habitación. Llamo a Greyson y este me indica que en unos minutos llegará a la mansión.

Diez minutos después este aparece por la puerta de mi habitación y se dirige hacia mí para saludarme. Greyson y yo somos amigos desde hace años, esa es la razón por la cual ha venido hasta aquí.

—Gracias por venir.

—Sabes que estoy para todo, hermano.

Asiento y él se acerca a Kelsey. Veo como hace el intento de desvestirla, pero quito sus manos de este.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo? —Digo frunciendo mi ceño.

—Tranquilo, Daven. Soy doctor y necesito revisarla. Además, mi fin no es el que estás pensando.

—Está bien, pero yo lo haré. —Digo acercándome a ella.

Tomo delicadamente su cuerpo y le quito el suéter haciendo que solo quede con una pequeña camisa de tirantes. Miro a Greyson y el asiente. Tomo la camisa que cubre un poco sus pechos y se la quito. Agradezco porque está usando sostén, pero aún así no estoy de acuerdo con que alguien más la esté mirando.

Greyson se acerca a Kelsey y yo me hago a un lado. Él le hace un pequeño chequeo y cuando termina, revisa su cuerpo. Veo que frunce su ceño en algunos momentos, mientras observa detenidamente a Kelsey.

—¿Qué sucede? —Pregunto.

—¿Por qué su cuerpo tiene hematomas?

Dirijo mi mirada a este y veo que el hematoma de su estómago y la quemadura es casi inexistente, pero el color aún se nota si lo ves fijamente. Observo su cara e inconscientemente pongo mi mano en su mejilla, está completamente pálida y tiene algunos cabellos rebeldes en su frente. El hematoma que tenía en su mejilla cuando la conocí, ya no está, pero al dirigir mi mirada a sus manos, veo que tiene marcas y de inmediato caigo en cuenta que fui yo el que se las causó.

Su piel es blanca y muy sensible, tan sensible que si la tocas, le quedan las marcas de tus dedos en su piel que claramente se borran poco a poco. Pero esta vez no fue así, esta vez la tomé muy fuerte de sus muñecas sin darme cuenta y ahora tiene varios círculos con una tonalidad verde claro alrededor en ellas por mi culpa.

—¿Tú se lo hiciste? —Escucho una voz detrás mío.

—¿Qué?

—¿Fuiste capaz de hacerle esas marcas a una mujer? —Dijo mirándome con un poco de furia en sus ojos.

—¿Qué mierda dices? —Digo levantándome rápidamente y acercándome a Greyson.

—¿Ahora eres un cobarde que le peg...

—Ni se te ocurra terminar de decir esa frase. —Lo interrumpo—. Los hematomas que tiene en su cuerpo no se los hice yo. —Digo señalando su estómago.

—¿Y que me dices de la quemadura en su brazo? —Me miró fijamente.

—Fue un accidente.

—Un accidente. —Se ríe sarcásticamente—. ¡Por tu culpa está así! —Eleva su tono de voz.

—¿Crees que sería capaz de causarle daño a ella? ¡Por Dios, Greyson! ¡Está en mi casa para evitar que le sigan haciendo daño! ¡Jamás le levantaría una mano a una mujer y menos a ella! —Hablo de la misma manera que él.

Greyson vuelve su cara a ella y luego a mí.

—Perdón, amigo. —Dice calmándose y poniendo una mano en mi hombro—. A veces sueles ser un poco frío y duro con las personas. Me dejé llevar por eso, lo siento.

—Me conoces. Sabes que prefiero cortarme las manos antes de levantarle una mano a una mujer, claro, a no ser de que seas tú.

Este se ríe entrecerrando un poco sus ojos mientras se dirige nuevamente hacia Kelsey.

—Esta deshidratada y necesita comer más. Además, de que tiene fiebre y sus pulmones están un poco congestionados. Esto se debe al frío, lo cual me da entender que tal vez no estaba abrigada cuando salió o tal vez se mojó. Es por eso que se enfermó, pero claramente le afectó más el simple hecho de que no tiene alimento en su organismo.

O tal vez fue porque casi muere ahogada en un lago a la mitad de la madrugada.

—Se ha desvanecido dos veces hoy y hasta ahorita se desmayó. —Le informo.

—Es normal en su estado, ya que está muy débil.

Suspiro.

—¿Es tu novia? —Me pregunta.

—No. —Digo e inconscientemente sonrío.

—Claro. —Dice no muy convencido—. Estos son los medicamentos que debe tomar. Los podrás encontrar en cualquier farmacia. —Me extiende una hoja.



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En el texto hay: secuestro, amor, odio

Editado: 06.08.2019

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