Incerteza

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Capitulo 11

 

Unos rayos de sol, aquellos que despiden el día y acarician la piel entran delicados por el carruaje mientras que el silencio gobierna el camino.

 

Fais, parece tener un mundo en su cabeza y yo un universo dentro de la mía. Sin embargo su silencio me preocupa, hasta el punto de inquietarme, ya que justo de terminar mi conversación con Ainara dimos un paseo y no se le vio al vizconde sino hasta horas más tarde.

 

La mezcla de sentimientos me tienen tan confundida que por algunos instantes creo conveniente confesar todo a Fais para obtener una ayuda de su parte; otra voz, me dice que ante cualquier error que cometa no sólo yo pagaré con mi vida, sino la vida de mi familia, la de Nadia y de quien me rodee también pagará por mis errores.

 

La garganta me aprieta tanto que me es imposible retener las lágrimas, que me es imposible sostener el sollozo que delicadamente suelto. Estoy perdida, totalmente, por donde vaya, lo que decida, a quien me dirija, terminaré lastimando a alguien.

 

— ¿Está usted bien mi Reina? —pregunta Fais con el entre ceño, y la preocupación expuesta en su rostro.

 

« ¡Ayúdeme!»

 

—Si —digo limpiando mi rostro con un pañuelo y sonrió de inmediato—. Estoy recordando mucho a mis padres.

 

—No tendrá problema con llamarlos a que le visiten.

 

—Lo sé —niego varias veces—. Por ahora están ocupados en asuntos, les escribí por cartas, debo esperar al menos unas semanas más.

 

Y cómo si fuera poco, Fais corta la separación que hay entre nosotros y toma mis manos entre las suyas.

 

—Eres como una niña Saravi, tienes las palabras escritas en tu rostro, no ocultas nada... No dejes que nada, ni nadie apague lo más lindo que tienes; esa mirada de ilusión, esa, que dice que todo puede hacerse. Y que todo es posible.

 

—Fais... —digo con la voz entrecortada, mientras el niega varias veces y continua.

 

—No te de miedo ser como eres, no ocultes nada de ti por miedo a perder, no dejes que nadie llegue y quiera establecer una idea diferente a ti. Saravi, se tu misma, sin miedos.

 

Sin pensar, salto generando un abrazo entrañable en Fais, como si estuviera abrazando a mi propio padre, buscando por un momento una protección que tanto añoro, que tanto me falta. Porque lo peor, lo peor no ha pasado, lo peor está por venir, justo cuando vea el rostro de Kalil, justo cuando vea en sus ojos la traición latente.

 

 

Luego de llegar y despedirme de Fais, dejando la promesa que en algún momento hablaremos más a fondo; Pido a las damas ir a la habitación para poder quitarme el vestido que cargo, asearme y ponerme uno más cómodo y suelto. No tengo tampoco las ganas de comer con nadie en la mesa, así que pediré algo simple y trataré en lo que más pueda, a pesar de mi cansancio de esperar al Rey.

 

Por lo visto, he llegado primero, inclusive siendo mi viaje más largo, trato de acompañar mi respiración observando las manillas del reloj que dan las nueve de la noche.

 

Salgo de la habitación apresurada, mientras que dos damas junto a Nadia, quien desde que llegué espera mi relato, me acompañan.

 

—Saravi... —la voz de Hanna me hace girar de golpe—. ¿Estas…? ¿Bien? Pensé que ya dormías, ya que no fuiste a cenar.

 

—Hola Hanna, no, disculpa. Llegué muy cansada.

 

—Pero te has puesto otro vestido —dice mirando de arriba abajo.

 

—Lo sé —contesto apresurada—. ¿Has visto a tu hermano? Preciso hablar con él.

 

—Claro, en la biblioteca —responde apaciguada.

 

— ¿Acaba de llegar? —vuelvo a preguntar interesada.

 

—No —niega sutilmente—. De hecho cenó con nosotros.



MajoNissi

Editado: 11.11.2019

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