Inclauxtro

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 2

Luego de amarrar sus muñecas y vendarle los ojos, para que no pudiera reconocer el camino, la llevarían con un doctor, tenían que saber cómo iba el embarazo que ella desconocía, pero que pronto sabría y que irremediablemente le cambiaría la vida por completo.

 

- ¿A dónde vamos? – le pregunta ella intentando observar algo a través de lo poco que podía ver por debajo de la venda que tenía sobre sus ojos. – ¿Por qué hacen esto?

 

- ¡Diablos! ¿No piensas callarte? – Le grita León, y Rountrae le mira con una mirada de advertencia. – Será mejor que cierres la boca y te estés tranquila o te va a pesar.

 

León estaba dudando de que Elba fuera a ser lo que habían planeado y prometido, mientras pasaba por la terapia luego de salir del coma, lo prometió por su amistad; pero el que fuera a ser abuelo de su único hijo podría cambiar las cosas y su mano derecha, se estaba temiendo que eso pudiera cambiar lo que se habían jurado ambos, hacerles las vidas miserables.

 

- Acabamos de llegar, - rompió Elba el silencio, una vez aparco frente al consultorio. – Veamos cómo van las cosas con la maldita mocosa.

 

Habían estado buscado un consultorio lo más distanciado posible de la casa donde tenían a Loa, solo necesitaban una clínica donde el personal fuera capaz de hacer cualquier cosa por dinero y encontraron el lugar perfecto, allí había una enfermera que tenía una situación precaria con hijos que mantener, madre soltera y un padre enfermo que cuidar y una sobrina con condiciones especiales que necesitaba de medicamentos caros, trabajaba en una clínica reconocida, pero ambos sueldos no le ayudaban para todos los gastos que se llevaban en la pequeña casa que vivían.

 

- ¿Ya están aquí? – dice la enfermera, - deben de quitarle eso si van a entrar, sería muy sospechoso que ella entre amarrada y vendada. – Ellos hacen lo que les pide y una vez, le quitan la venda de los ojos ella habla.

 

- Señorita por favor ayúdeme, - intenta decir. – Por favor, no permita que estas personas me hagan daño, ayúdeme.

 

- No te gastes niña, - dice Elba, - Trabaja para nosotros.

 

Con aquellas palabras se le fue todo atisbo de posibilidad de poder escapar de esos tres.

 

- ¿La joven que te contrato ha llegado? – Le pregunta León, a la mujer.

 

- Si, lleva diez minutos aquí, - responde ella, - vengan conmigo y procuren parecer normales, ya es un problema que entren por la parte de atrás del consultorio.

 

- Vamos, - le dice a Loa, - Más te vale no intentar nada estúpido o te va a pesar le agarra el brazo apretándolo fuerte.

 

- Está bien, pero me estás haciendo daño.

 

Caminan hacia la clínica con León sujetándola del brazo para que no intentara nada estúpido, a su izquierda iba el abuelo de sus hijos. Caminaron por el pasillo hacia la puerta de un consultorio en donde encontraron a Leticia sentada en una de las sillas frente al escritorio.

 

- ¿Por fin están aquí?  - dice poniéndose de pie, - no saben lo que tuve que hacer para desasearme de la madre de Thiago.

 

Loa sintió un golpe seco en el estómago y una sensación de pánico y terror que la hizo estremecer. – ¡¿Que le hiciste desgraciada!? – Le grita impulsándose hacia delante, pero es detenida por Rountrae.

 

- Hagamos lo que vinimos, tu Cálmate y tú; - dice señalando a la enfermera, - busca al médico para que haga la ecografía, tenemos que resolver eso.  

 

/ ¿Ecografía? ¿Qué está pasando? ¿Será por eso que me tienen aquí? / - Pensaba para ella misma, las pastillas, los medicamentes, que fueran a inyectarle cosas que no sabía, pero ninguna le hacían daños.

 

- Buenos días, - entra el medico por la puerta cerrándola tras sí, luego de saludar. – ¿Leticia Jovovich? – pregunto mirando la ficha.

 

- Es ella, - la señalan, mostrando a una asustada Loa.

 

- ¿Son todos familiares? – pregunta el doctor alzando una ceja, - pueden salir en lo que la ausculto.

 

- Ni lo píen… - habla León, pero su hija le interrumpe. – No queremos dejarla sola, está muy débil y tememos que algo le pase, - se corrige, haciéndole ver que todo era normal.

 

- ¿Dónde puede ir para cambiarse? – pregunta Leticia, para evitar más sospechas. – el doctor pasa una bata y le señala el baño, - Vamos prima te acompaño, - le dice sujetándola del brazo y llevándose la al baño.



Dam Yeo-Wool

#1806 en Thriller
#807 en Suspenso
#7573 en Novela romántica
#1223 en Chick lit

En el texto hay: policial, doctores y enfermeras

Editado: 10.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar