Indominable y Perfecta... 1# Saga: Siempre Juntas

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Capítulo 14

Verónica.

 

Les relaté todo lo que tuve pasar para poder llegar al lado de Heronimo, mi padre no tardo en avisar a la policía para que dieran la orden de búsqueda a Sofia pero... Las autoridades no lograron encontrarla dicen que escapó sin dejar rastro, como si la tierra se la hubiera tragado y eso es lo que me produce más rabia, ¡ella está afuera probablemente planeando otro ataque y nadie hace nada para detenerla! 

 

Por el momento dejare todo ese enrolló de lado y me enfocare en algo muchísimo más importante...

 

—¡VERÓNICA! ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTAS HACIENDO?! —me reclama mi madre.

 

—¡Madre tú fuiste la que me incitó a cocinar! ¡Sabes muy bien que puedo quemar la casa entera al solo entrar a la cocina! —Al abrir el horno, la cocina se llena de humo negro.

 

Y tanto mi madre como yo, terminamos con la cara negra y los cabellos llenos de humo.

 

—Mira hacia donde nos llevó tu amor ¡esa cosa ni comida parece! —señala el molde donde se encuentra mi pastel o lo que era mi pastel, esta todo quemado y chamuscado.

 

—Le hubiéramos pedido ayuda a Bárbara antes de que saliera hacer la compra; no sabemos nada de cocina —dice ella con los brazos en cruzados.

 

—Pero... no puede saber tan mal —pruebo algo del pastel, y mi boca se tuerce —¡Qué asco!

 

Escupo esa masa asquerosa seca, cruda y quemada, ¡¿Cómo demonios puede estar cruda?! Estuvo casi media hora en el horno; no puedo darle eso a Heronimo.

 

—¡Te dije que no era comible!—me dice mi madre riéndose de mí.

 

—¡¿Por qué mi casa está toda llena de humo?! —Escuchamos la voz de papá y sus pasos acercándose a la cocina —Huelo horrible, que...

 

Mi padre al vernos abre demasiado sus ojos.

 

—¡¿Y a ustedes que les paso?! —él se empieza a reír y mi madre lo fulmina con la mirada.

 

—¡Deja de burlarte Marcus! —gruñe mi madre enojada, pero mi padre no deja de reírse.

 

—Eso es imposible querida, el verte así es demasiado cómico —él se sigue riendo y cuando ve que mi madre quitándose el zapato para lanzárselo, sale corriendo de la cocina.

 

—¡No huyas Marcus Blaze!—grita mi madre para salir corriendo detrás de él.

 

Me quede sola en la cocina con mi asqueroso pastel quemado y tanto mi ropa, como mi cara todas negras; ya me parezco a mi horrible intento de tarta, al ver el desastre que hicimos en la cocina, me estoy imaginando el ataque que le dará a Barbara; esa mujer ama esta cocina como si fuera su propia hija.

 

Quería darle a Heronimo un pastel casero y termine dejando la cocina vuelta... Creo que no hay palabra para describir este desastre, que desperdicio de tiempo. ¿Ahora qué hago? 

 

—Lo que cuenta es la intención, no creo que se dé cuenta si el pastel no está hecho por mí —digo con una sonrisa, ya se me ocurrió una idea.

 

—¡Verónica! ¡¿Qué le hicieron a mi cocina?!—gritan a mi espalda, ¡diablos! Barbara me va a descuartizar.

 

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Heronimo.

 

—¿Cuándo planeas proponerle matrimonio? —pregunta Alexander.

 

—¿De qué hablas? Ella ya acepto ser mi esposa —digo sin dejar apartar la vista del tablero de ajedrez.

 

—¡Acaso serás bruto Heronimo! Tienes que proponerle matrimonio, ponerle un anillo en el dedo —me reclama enojado.

 

Ni siquiera había pensado en eso. Con su consentimiento yo ya daba por sentado la boda.

 

—A veces parece que no usas la cabeza Heronimo y eres uno de los hombres más inteligentes y fríos que conozco —dice Alex con una sonrisa. 

 

Mi ceño se frunce.

 

—Mejor cállate no sé qué haré Alex, sabes bien que para el romanticismo me vuelvo un completo idiota.

 

—Si pero tienes que... —Alex es interrumpido por la voz de un intruso.

 

—¡¿Cuándo demonios pensabas decirme que te casarás sinvergüenza?! —mi cuerpo se tensa al escuchar su voz, ¡Maldición!

 

Me levanto de mi asiento y la miro.

 

—Hermana —le digo y ella solo está parada enfrente de mí, con su ceño fruncido igual al mío y sus manos puestas en su cadera.

 

—¡Tuve que enterarme a través de un carta de parte del tío Martín en vez de ti que eres mi hermano! —sus cachetes se ponen rojos es algo que solo pasa cuando está muy enojada —¿Quién es la muchacha? Quiero conocerla ¡ahora!

 

—Julieta por favor cálmate —le pido calmadamente pero ella no me escucha, todos los McDonall somos así de temperamentales y mi hermana no es la excepción —¿Dónde está tu esposo?



Gabriela aramillo

Editado: 08.12.2018

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