Indominable y Perfecta... 1# Saga: Siempre Juntas

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Capítulo 17

Verónica.

 

Después de la incómoda conversación, no pude volver a conciliar el sueño. ¡¿Cómo ella puede pensar que me entregaría a Heronimo sin estar casados?! A veces puedo ser una muchacha descarriada, pero jamás llegaría a tales extremos sin estar completamente segura.

 

Toco la puerta de la mansión McDonall. Berta me recibe con una gran sonrisa.

 

—Lady Verónica, un gusto volver a verla.

 

—Igualmente señora Berta—se hizo a un lado, permitiéndome la entrada —¿Dónde está el Lord McDonall?

 

—El señor se encuentra en su habitación, no ha querido levantarse en todo el día, si quiere puede esperar en la biblioteca mientras le aviso que usted vino a visitarlo. 

 

—De acuerdo, ¿Dónde está la biblioteca? Todavía no estoy muy familiarizada con la casa.

 

—Claro es por aquí Milady—la sigo estudiando cada detalle.

 

Apenas entramos a la biblioteca, ella se marcha a buscar a Heronimo. No tuve tiempo de explorar la casa la última vez que estuve aquí, la biblioteca es espaciosa y todos los estantes están llenos de libros desde literatura, matemáticas, ciencias y poesía.

 

¿Heronimo habrá leído alguno de estos libros o solo los tiene como un adorno? En mi hogar también hay una biblioteca pero la mitad de los libros que se encuentran en ella son adornos y pocos son los que me digno a leer, mis padres tampoco son apegados a la lectura.

 

Miro una mesita que tiene sobre ella un juego de ajedrez, soy pésima en ese juego. Mi padre intentó enseñarme, pero solo perdió el tiempo mientras se reía de mí, no pasaba mucho tiempo cuando mi rey ya era capturado, haciéndome jaque mate.

 

Mi padre no tuvo ni la buena fe para dejar que ganara una partida. Miro las finas y pequeñas piezas de madera blanca y negra.

 

—¿Sabes jugar? —me sobresalto al escucharlo por su intromisión, volteo a mirarlo cruzándome de brazos.

 

—Estoy empezando a creer que se te volvió costumbre asustarme cuando estoy desprevenida—él solo se ríe, acercándose a mí para besarme tiernamente.

 

—No respondiste mi pregunta.

 

—Un poco... pero no soy tan experta en el juego —él sonríe.

 

—¿Te animas a una partida?—su propuesta es arriesgada. ¿Una partida contra él que seguro juega mil veces mejor? No parece nada lógico. 

 

—Acepto—Digo con seguridad.

 

Bruta ¡¿Cómo te metes a jugar contra un diablo?!- me comienzo arrepentir pero ya es tarde.

 

Nos sentamos uno frente al otro. Escojo las piezas negras, Heronimo como no tiene de otra, le toca ser las blancas pero a él no parce importarle, se ve tan tranquilo y confiado. 

 

—Las damas son primero, empiezas—Insegura muevo mi primer peón. Heronimo lo piensa un momento y hace lo mismo.

 

—Lo preguntare por última vez Verónica ¿segura que sabes jugar? Tu rostro demuestra una expresión muy diferente—él solo tiene una sonrisa burlona en su rostro.

 

—¡Claro que se jugar!—vuelvo a mover otro peón.

 

—De acuerdo, trate de advertirte—él vuelve a mover otro peón.

 

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—¡No! ¡Estás haciendo trampa Heronimo! ¡Crees que no me doy cuenta!—grite furiosa, su reina devoró a mi alfil, dejando a mi rey desprotegido.

 

El niega divertido.

 

—¿Por qué demonios te metes a jugar si no sabes?

 

Hago un puchero con mis labios, muevo a mi último peón, voy perdiendo. Una idea ilumina mi mente y cambio rápido la mueca por una sonrisa coqueta.

 

—Heronimo, te digo algo desde el... fondo de mi corazón—acaricio su mano suavemente. 

 

—Dime.

 

—¡Permíteme ganar!—se empieza a reír a carcajadas —¡No le veo lo gracioso!

 

—Yo si ¿Sabes por qué?—niego con el ceño fruncido —Porque... Te acabo de ganar ¡jaque mate!

 

Su reina se come a mi rey, terminando el juego.

 

—¡No es justo!—me cruzo de brazos.

 

—Para la próxima no se adentré en terrenos desconocidos Lady Blaze —me sonríe de esa manera tan despreocupada, como estar enojada si me mira de ese modo. ¡Es algo imposible! 

 

—Lo tendré en cuenta Milord—nos miramos el uno al otro. Creo que él quiere decirme algo.

 

—Disculpe si Interrumpo Lord McDonall—la voz de una desconocida estropea nuestro pequeño momento.

 

La persona que arruinó nuestra tranquilidad es... creo solo una palabra puede describirla, hermosa, sus gestos, su manera de vestir, ella es refina, delgada con una bonita sonrisa acompañada de un brillante cabello pelirrojo.



Gabriela aramillo

Editado: 08.12.2018

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