Inefable

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 25

El transcurso de los meses fue de lo más tranquilo y algo frustrante. Llevaba demasiado tiempo postrada en una cama, si, había ocasiones en las que me dejaban levantarme y caminar por los pasillos con ayuda pero, eso no aliviaba mi dolor de espalda. Quería correr, bueno, no tanto aún sigo sintiéndome cansada, algo que el doctor había dicho que es normal.

Martha había traído a Kira y Abel para visitarme, ambos lloraron debido a mi aspecto, quien no?.

Con mi pulgar y dedo índice podía cerrar lo que era mi muñeca, así de flaca estaba, según los demás esto no era nada como cuando me encontraron, terribles días y momentos.

Claramente aún no estoy del todo físicamente, mucho menos emocionalmente, Demián todos los días está ahí para recordarme cuanto me ama y para darme uno que otro regalo, no me gusta mucho que me este regalando cosas materiales pero el dice que “son cosas sin importancia, lo que en verdad tiene relevancia, es el significado de aquel objeto”, dijo el.

La pérdida de mí bebé me hace un poco inestable emocionalmente, suelo tener pesadillas por lo menos tres o cuatro veces de la semana, Ed y Demián siempre están ahí para despertarme y acurrucarme en sus brazos consolándome como niña chiquita.

Lisa viene cada vez que puede y la mayoría de las veces es para pedirme disculpas, incluso se disculpa en nombre de Dalia, quien nadie sabe nada de ella desde que me fui del departamento de Demián.

Que más puedo decir......Ah!. El doctor también me dijo que debido a mi buen progreso puedo ser atendida desde casa, por lo tanto, ya no tengo que estar en el hospital por más tiempo!!.

—Hermana deja de moverte no puedo ponerte los zapatos.

Me regaño Ed al no dejar de remover mis pies de adelante hacia atrás intercalandolos.

—Es que por fin voy a dejar este apestoso lugar Ed!.

—Apestoso?. -Ed levantó su mirada burlona  y yo miré hacia abajo con una amplia sonrisa. Asentí agitada y el río siguiendo con lo suyo.

No me sentía mal que me estuvieran ayudando, al contrario, me sentía querida y amada por otros.

Claro que no desaprovechaba la oportunidad de chantajear a mi hermano o a Demián era muy divertido verlos correr de un lado para otro como hormigas.

Una vez listas las cosas y papeles firmados, Martha, Demián, Tyler y yo nos pusimos en marcha rumbo al departamento de Demián.

Con respecto a eso, no tuve voto en ello, el lo decidió por cuenta propia y ni su madre ni mi hermano lo hicieron cambiar de opinión.

Ellos piensan que por amarme me va a cuidar con su vida, incluso yo lo pienso.

Los pasos que hemos dado  en base a nuestra relación, ha Sido, un tanto peculiar puesto que, todo este tiempo en el hospital se ha encargado de hacerme reír y que mi tiempo aquí sea menos tedioso. Hace unos días nos enteramos que por fin regresaría a casa, el primero en gritar fue Demián seguido por Edgar, y finalmente yo.

—Cuidado con la cabeza As.

—Estoy un poco débil Ed, no paralítica. -Solté burlona. El me miró serio antes de reír negando con su cabeza.

Estábamos llegando al edificio en donde se encontraba el departamento de Demián, en el auto de el venía Ed, Jess y yo. En otro auto venían los padres de Demián con mis pequeños Kira y Abel.

Veía el paisaje a través de la ventana como si nunca hubiera presenciado nada igual, Jess se reía cada vez que podía.

—Tranquila As, dentro de poco estarás acostada en una cama enorme y dos sexis sirvientes. -Dijo guiñándome el ojo.

—Y quiénes serían esos sexis sirvientes?.

—Pues quien más!. Demián y Edgar.

—Asi que piensas que soy sexi?. -Preguntó mi hermano desde el haciendo del copiloto mientras la veía fijamente con una sonrisa pervertida y divertida.

Yo no pude evitar soltar una carcajada ante el sonrojo excesivo de Jess.

—Yo....yo hablaba del guapo enfermero que atendía a Astrid en el hospital.

Entonces Demian quien iba conduciendo freno de golpe haciendo que mi pecho doliera ante el brusco movimiento.

—¿¡Qué rayos es lo que te pasa idiota?!. ¡Pudiste habernos matado!.

—¡Maldición Demian, es por eso que nunca voy en un auto si eres tú el que conduce!

Demian sin importarle los gritos de mi hermano y Jess me volteo a ver a mi muy serio.

—¿De que jodido enfermero está hablando?.

Me habría molestado ante lo que tuvo que hacer para simplemente preguntar eso pero, dada la situación, empecé a carcajearme.

Me reí como hacía mucho tiempo no lo hacía, y lo hice aún más viendo el tierno sonrojo en el rostro de Demian.

El resto del camino paso entre burlar de Ed hacía Demián quien se fastidiaba pero veía una tenue sonrisa, sabía que le divertía. Jess por su parte no dejaba de mencionar al "guapo enfermero" que según ella me atendió.

Siempre me hago la misma pregunta: ¿Qué hubiera sido de nosotros, si no hubiéramos conocido a Demián?. Tengo claro que lo que me resta de vida bastará para agradecerle junto a sus padres todo lo que han hecho por Abel, Kira y por mí, ahora entendía las sabias palabras de aquel día que lo ví, solo quedaba el luchar para poder salir adelante. No iba a ser fácil, tendría mis tropiezos y caídas pero sé que nada se comparará a lo que he vivido hasta el día de hoy.



siver_dick

#2351 en Novela romántica
#226 en Novela contemporánea

En el texto hay: amor, hermanos, encuentros

Editado: 25.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar