Inefable

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Epílogo

Muchas veces no hemos cuestionado: ¿Porqué Dios me hace esto?, ¿Porqué a mi?, pero simplemente no hay respuesta, las cosas que nos suceden a lo largo de nuestra vida, siempre tiene un propósito.

Hay personas que sufren más que nosotros y no se rinden, al contrario, eso los motiva a salir adelante, a sobrellevar las adversidades que se sitúan en su camino y que mientras más obstáculos hay, más fuerza es la que ponen para superarlos.

Y es entonces que entendí el "porque" de todo lo que me pasó, todo lo que me hicieron sucedió con un propósito.

Tengo una maravillosa familia y unos amigos increíbles que me han apoyado desde que salí del hospital hace tres años, ellos fueron, son y serán siempre mi pilar cuando me plantee el dejarme caer.

-¿Estas listo amor?. -Digo mientras guardo mi teléfono y llaves en mi pequeño bolso. Cuando no obtengo respuesta y levantó la mirada hacia Demian extrañada.-¿Demián?

El reacciona y camina hacia mi colocando sus manos en mi vientre de seis meses.

-Son tan hermosas....-Dice tan bajo que apenas y pude escucharlo. Mis ojos se empañan ante sus palabras, últimamente he estado muy sentimental y con Demián en fase empalagosa no ayuda mucho.

-Amor, me harás llorar de nuevo y se correrá mi maquillaje.

-No importa, tú hasta con una manta de pitufos te ves hermosa. -Dice mientras se levanta y coloca sus manos en mi cintura y yo alrededor de su cuello como puedo. Suelto una carcajada ya que se que lo dice enserio.

Hace unos meses me compró una manta de pitufos que me había visto y por tanto me encantó días antes. Cuando llegó con ella lo único que hice fue llorar en sus brazos y el riendo, si, el descarado se reía de mi.

-Bueno, vamos que si no tu hermano me mata. -Dice tomando las llaves del auto.

-Por cierto amor....-Digo deteniéndome y por tanto el igual.

-¿Qué pas--. -Le doy un beso de pico y sigo caminando.

-Si no fuera porque es la boda de tu hermano me regreso y te hago mía lo que resta de la noche.

Sonrió ante su intento de cumplido.

Y si, hoy mi hermano se casa por el civil e iglesia con........

Redoble por favor!
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Casi
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Exacto! Jessica!.

Tuvieron un comienzo un tanto difícil pero la atracción entre ambos era palpable.

Por otro lado me encuentro nerviosa puesto que los padres de Edgar estarán ahí, no sabría cómo se portaran una vez que me vieran.

Quería respuestas, era más que claro pero no sabría cómo pedírselas o siquiera si me las darían, Demián me había dicho que podía investigar pero yo no quise no quiero. Tenía que hacer esto por mi cuenta sin amedrentarme.

-¿Sabes que estaré en todo momento contigo verdad?. -Demián hacia círculos con su pulgar sobre mi mano, un gesto que lograba calmarme mucho.

-Lo sé pero, necesito hacer esto sola Demián, quiero saber la verdad de sus propias bocas y por más mala que sea su respuesta estoy lista para escucharla.

El suspiro y besó mi mejilla antes de arrancar el auto y ponernos en marcha.

Después de quince minutos llegamos a la iglesia donde se llevaría a cabo ambas bodas, la del civil y ante Dios, mujeres, hombres y uno que otro niño vestían elegantes y portaban sonrisa felices hablando de los novios.

Mi hermano se encontraba hablando con sus padres y los nervios comenzaron a hacerme estragos en el estómago provocándome náuseas, respire un par de veces y camine hacia ellos una vez que le deje un casto besó en los labios a Demián.

Sus padres estaban de espaldas a mi así que no se dieron cuánta hasta que me acerque a mi hermano.

-Edii!. -Lo abrace dándoles la espalda, mi hermano me abrazó hablándome al oído.

-Se fuerte pequeña, siempre estaré ahí para apoyarte.

-Y dime Edgar, quien es esta chica?.-Escuché la voz de Carolina, lentamente me voltee para verlos y ví claramente cuando ambos claramente palidecieron.

-Hola Carolina, Tristán. -Dije manteniendo una expresión neutra.

-A....A.....As....Astrid?.

-¿Cómo es que estás aquí?.-Dijo Miguel.

-Es una larga historia.-Una molesta y confundida Carolina estaba dispuesta a interrumpirme pero, era como si de eun momento a otro hubiera dejado de ser la ingenua y cálida Astrid para pasar a ser alguien que no le importa herir a las personas.

-Historia que ustedes desgraciados NO son dignos de escuchar. -Sin querer y mucho menos sin importarme levanté la voz llamando la atención de las personas que estaban ahí.

Visualice a Demián no muy lejos de donde me encontraba yo con el seño levemente fruncido y sorprendido, digamos que la expresión que mostraba resultaba no ser muy típica mía.

Respiré tratando de calmarme pero lo único que hacía al realizar esa acción era recordar todo lo vivido, la calle, el hambre, el dolor, los abusos, el abandono y la perdida.



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En el texto hay: amor, hermanos, encuentros

Editado: 25.02.2019

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