Inefable

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Capítulo 2

No me importaba si el extraño se pasaba los semáforos o nos perseguía una patrulla por ir a exceso de velocidad. Quería llegar ya al hospital, si no, Kira no resistiría.

—Llegamos!.

El grito del extraño me hizo levantar la mirada, veía las grandes letras URGENCIAS. En cuanto detuvo el auto Abel no lo pensó dos veces y corrió a la entrada.

—Ayuda!. Por favor ayúdenme!.

Yo bajaba rápidamente mientras el chico sostenía la puerta. Una enfermera y un doctor salieron a ver qué pasaba, cuando vieron a Kira reaccionaron.

—Traigan una camilla rápido!!.

Entramos y ya traían la camilla, coloque a Kira ahí y el doctor rápidamente le puso un collarín y algo en la cara como una mascarilla.

Avanzaban rápidamente hasta que llegaron a unas puertas.

—Señorita usted no puede pasar.

—No no. Tengo que saber cómo está, por favor!.

—Lo siento, no puede. Haremos todo lo posible.

Asentí sin más remedio, lo último que quería era que me sacarán de ahí por mal comportamiento.

Me acerqué a las sillas que se encontraban cerca y me senté. Me incline hacia adelante y recargue mis brazos.

—Estará bien. -La pequeña mano de Abel tomo la mía, tenía sangre en los brazos y manos, no me había dado cuenta.

—Disculpa....

Abel y yo levantamos la mirada.

Wow

El chico era....muy guapo, no, eso se quedaba corto. Su cabello era marrón, tenía unos hermosos ojos color verde y su nariz y mejillas tenían una que otra peca. Venía vestido con un pantalón de mezclilla, una playera blanca junto con una cazadora negra y unos tenis negros.

La mano de Abel toco mi hombro y entonces salí de mis pensamientos.

—Si?.

—Yo....eh....lo siento mucho.... salió de repente....y...yo...no la alcancé a ver...y....en verdad lo siento.

El chico  lucia muy nervioso esperando una respuesta negativa de mi parte. Solté un suspiro y baje un poco la mirada.

—No tienes que disculparte. Ella tuvo la mayor parte de culpa, siempre suele fijarse al cruzar la calle pero hoy....

—No lo hizo.... -Completo el chico por mi. -Aun así, yo tendría que haber puesto atención y no ir tan rápido, si tal solo... -Nego con su cabeza y paso su mano por su cabello.

Camino un rato de un lado a otro hasta que se sentó a mi lado.

—Perdón....eh....no me he presentado, me llamo Demián. -El chico llamado Demián extendió su mano hacia mi.

—Yo soy Astrid, lamento que nos conociéramos en estas condiciones.

—Si, yo también lo siento.

🔗🔗🔗🔗

 

Algunas de las personas y enfermeras que pasaban me miraban con lástima, y me molestaba. Solo aumentaba mi tic nervioso, no paraba de mover la pierna mientras estoy en la sala de espera con el extraño ya no tan extraño chico.


Abel dormía con su cabeza en mis piernas, llevábamos un buen rato esperando noticias de Kira.

—Astrid....

—Que sucede Demián?

—Si no es.... intromisión...Que eres de ellos?. -Mire a Abel, no había sentido que mi pierna dejo de moverse.

—Ellos son....Son mi todo. -Mire a Demián a los ojos. -Ellos son la razón por la que trabajo día con día, la única razón por la que me levanto cada mañana, ellos, son mi razón de vivir.

Demián no decía nada, solo me observaba así que, me tomé la libertad de observarlo con más detenimiento.

No eran unas cuantas pecas las que tenía en las mejillas y nariz, si me acercaba lo suficiente podía ver bastantes, lo hacían ver adorable. Sus labios no eran ni delgados ni gruesos, tenían un grosor exacto, tenía rastro de el crecimiento de barba muy leve, sus cejas eran un poco más oscuras que su cabello pero no tenía una cantidad exagerada como otras personas y sus ojos, dios sus ojos eran lo más hermoso que he visto en toda mi vida.

Parecía que él estaba haciendo lo mismo que yo, analizarme detenidamente, pero, al contrario que el, yo debía verme horrenda, no usaba maquillaje, mi ropa estaba rota y ahora con sangre. Mi cabello que me llegaba hasta la cintura debería de verse como un nido de pájaros, mis cejas no tenían forma cabe mencionar que el señor del restaurante (Thomas), me regaló algo que llamaban rastrillo, con eso me ayudó a quitarme el bello que crecía entre mis cejas, no imagino como me vería con ellos, ugh!.

—Disculpen. -Demián y yo volteamos a ver al doctor que ingreso a Kira. Con cuidado puse la cabeza de Abel en la silla y me levanté. -Ustedes son familiares de la niña que ingreso?.

Yo asentí rápidamente.

—Bueno, primero necesito que llené estos papeles, necesito saber si la niña es alérgica a algún medicamento, comida y otras cosas. También necesito que llame a sus padres, puedo asegurar que usted no es la madre. -Baje la mirada.

—Me puede decir cómo se encuentra?. -Habló Demián.

—Antes que nada quiero saber qué le pasó. -El doctor tomo un gesto serio.



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En el texto hay: amor, hermanos, encuentros

Editado: 25.02.2019

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