Inevitable Realidad

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Capitulo 8

Capítulo 8; linda para mami.

 

 

 

Kian enarca una de sus cejas cuando mira que le pongo seguro a la puerta de su habitación, tenemos como treinta minutos que llegamos y aún nos estamos acomodando.

Gracias a Dios la casa es lo bastante amplia y tiene seis habitaciones disponibles, obviamente, John y yo dormiremos en distintas recámaras, Kian por su parte dormirá con su hija.

Ahora la pequeña Emma se encuentra en el jardín haciendo no sé qué, es la oportunidad perfecta para tener un momento a solas con Kian por lo cual esa es una de las primeras razones que él me mira como una loca.

—¿Tan deseosa te deje la última vez? —sonríe, maldito orgullo que tiene algunos hombres.

—Cállate idiota, solamente vine para aclararte que te controles y no hagas ningún movimiento raro — le advierto.

Él piensa unos segundos mi comentario y muestra una sonrisa malévola.

—¿Qué me detiene?

Entrecierro los ojos.

—No serias tan idiota —Aprieto mi mandíbula.

—Tal vez — se encoge los hombros—. Además, eso no es una respuesta lógica para saber que me detiene.

—Si no te has dado cuenta, tú y mi ex-esposo están bajo el mismo techo — hago movimientos con mis manos, seguramente parezco toda una dramática —. Sería un bello recuerdo darte cuenta que tu ex-esposa se está acostando con uno de sus socios.

—Uno; aún no nos hemos acostado para decir eso —Habla serio —, dos; no soy un puto adicto al sexo para obligarte hacer algo que no quieres, tres; mi hija — lo miró confundida —. Amo a mi hija y le tengo un respeto grandísimo y solo saber que ella está cerca me da asco hacer cualquier movimiento que la perjudique.

Me quedó callada antes aquellas palabras, eso no me lo espera, y más por este idiota.

—¿Para que diablos me pediste ser tu amante? — digo incrédula. Si, tal vez fui más idiota por aceptar una propuesta sin ni siquiera conocer bien a la persona, pero tengo una respuesta válida para estos momentos. Los humanos somos completamente idiotas en ciertos puntos de nuestra vida. 

Kian pasa sus manos por sus rostros frustrado.

—Mira Sky, eres una mujer hermosa y no te voy mentir, si no me metí contigo desde un principio fue porque estabas casada y no me entro con mujeres comprometidas— habla exasperado y su mirada coge un tono más oscuro—, si no quieres entrar en esa maldita propuesta, está bien, no soy nadie para obligarte. Ahora vete de aquí.

Molesta salgo de su habitación. Se puede ir al infierno, lo estaré esperando en los asientos VIP.

 

 

**

 

—¿Sky? — escucho la pequeña voz de Emma detrás de mí.

—¿Sí? — volteo para poder verla.

—¿Quieres venir conmigo a la piscina de la casa? Papi dijo que no puedo ir sola.

—¿Por qué él no va contigo?

—El dijo que ahora no podía— pone sus manitas en su cabello juguetona, la cual tiene dos colitas bien bonitas ¿quién peino a esta nena? ¿fue su papá? —, pero quiero ir ahora. Dijo que no podía entrar sola y si voy contigo no estaré sola.

Una niña muy sabia.

—Claro— sonrío.

—¡Yupii! — grita emocionada.

—Deja que busco algo cómodo para nadar contigo.

—¿Puelo ir contigo?

Asiento, tomo su pequeña manita para guiarla a mi habitación y espere sentada en mi cama.

—Dame dos segundos y salgo — le digo a Emma,

 Entro al baño de la habitación y comienzo a cambiarme la ropa por algo más cómodo.

Cuando salgo miro a Emma que tiene mi celular en sus manos, lo había dejado en la mesita del cuarto cuando salí.

—¿Eres tú? —Apunta a la pantalla bloqueada de mi IPhone mostrándome una foto mía en la playa.

Sonrió.

—Si, es una foto un poco vieja.

Me acerco a mi maleta que sigue encima de la cama para buscar bloqueador solar, aquí mayormente el clima es muy frio o está lloviendo, pero hoy es un día realmente hermoso seguro mamá naturaleza despertó con ánimos hoy.

—Eres bonita— volteo para ver las mejillas rojas de Emma, suelto una risita, es una niña realmente tierna.

—Pero tú también eres una niña muy bonita.

Ella cubre su rostro con sus pequeñas manitas avergonzada y otra pequeña risa se me escapa.

Salimos de la habitación para dirigirme con Emma a la piscina y en el camino ella busca sus flotadores.

Miro al cielo cuando salimos al patio de la casa, realmente es un día muy soleado a una ciudad muy lluviosa.

—Emma mira ¿No está lindo el día?

Ella mira al cielo y después a mí.

—Simplemente es el sol— me mira confundida.

—Si, pero para una ciudad que llueve mucho el sol es algo muy grandioso que ver—me rio—, duraremos tres días aquí, y no me extraña que solamente veas lluvia y lluvia estos días.



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En el texto hay: amor, decepciones, abortos

Editado: 07.06.2019

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