Inevitable Realidad

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Capítulo 1

Capítulo uno; Me llamo Emma.

 

 

Salgo del departamento de abogados, necesito buscar algunas cosas por la casa antes de ir a la empresa.

Busco las llaves de mi carro en mi bolso , cuando las encuentro entro a mi carro tranquila y lo enciendo. Le entro al acelerador y avanzó unos cuantos centímetros o más, quién sabe, pisó el freno fuertemente cuando de la nada sale una niña y se posa en el frente de mi auto ¡casi le doy con mi carro!

Respiro hondo antes de salir de mi coche, pero el susto aún no se me va, creo que casi tengo un  pre-infarto.

Salgo de mi auto un poco alterada, miro a la niña que seguramente no pasa de los 5 años de edad, su pelo es castaño y tiene unos ojos preciosos.

¡Wow! duraría horas mirando sus ojos.

—¡Hola! —me saluda la niña con mucho entusiasmo y me regala una gran sonrisa.

Dios, casi la atropelló y ni cuenta se dio.

Tengo que admitir que la niña es muy linda. Sonrío de lado para luego fruncir el ceño

—¿Pequeña, con quién andas? — pregunto.

—Con mi papi.

¿Dónde estará su padre? Tiene que ser muy despistado para no darse cuenta que su hija no está cerca. Miro mejor a la niña,  es muy preciosa, puedo darme cuenta del brillo que tiene sus ojos. Es una niña que aún conserva su inocencia.

Me acerco un poco más donde la niña para hablar con ella. Tengo que admitir que una beba muy amistosa y para nada tímida, simplemente dije algo pequeño y solo eso basto para que ella me contara de cómo adoras las mariposas.

Tengo unos minutos con la niña y no veo que nadie se cerca donde ella.

Como si me hubieran escuchado, oigo alguien gritar.

—¡Emma! ¡Emma! —guio mi mirada de donde provienen los gritos, miro que es un hombre que viene corriendo hacia nosotras, es un hombre alto y tiene un buen físico pero también está vestido con un traje negro.

¡Virgen de los abdominales! ¡Qué hombre más sensual!

Llega donde nosotras respirando como foca con asma y con cara de muy preocupado.

» Emma, te he dicho muchas veces que no te alejaras de mí ¡Me acabas de dar un gran susto! —le riñe a la niña.

El hombre recompone su figura y mira a Emma —como él la llama—  mal. Él todavía no se ha dado cuenta de mi presencia.

Lo siento, papi—dice la niña con la mirada agachada, enarco una ceja a escucharla decir papi y vuelvo mi vista al chico nuevamente, parece un poco joven para ser papá, seguramente la pobre niña fue producto de una noche loca. —. Mile una maliposa y la quelia tocar.

—Disculpen —interrumpo, y él fija su mirada en mí. Mirándolo en un mejor ángulo, no es tan joven seguramente tiene mi edad o más, su rostro es delgado y tiene los ojos igual de preciosos que la niña, su mirada es intimidante y dura, fruncí más el ceño ¿Y este que mosquito le pico? —. Creo que debería estar más pendiente a su hija.

Su mirada coge un tono más oscuro.

—¿Y tú quién eres para decirme como cuidar a mi hija? —me responde en un tono brusco.

Entrecierro los ojos ¿Quién se cree este para hablarme así?

—¿Sabe? Si fuera un poco más despistada la hubiera chocado con mi auto —Él abre sus ojos más de lo normal y yo lo miro molesta —. Dure varios minutos con la niña y nunca mire alguien cerca de ella.

Él se arregla su traje, pero nunca contesta nada.

Idiota.

—Papi ¿estás molesto conmigo? —Habla con voz de arrepentimiento la niña.

El hombre mira donde su hija y su mirada se suaviza, se agacha a su altura y le da un beso en la frente.

—No, mi princesa —habla voz suave —. Solo no te alejes de mí la próxima vez ¿Ok?

La pequeña asiente mientras mira a su papá levantarse de su lugar y él me mira de reojo.

—Bueno, creo que le debo una disculpa.

Le sonrío de lado.

» Emma, vámonos.

La niña se aleja de su papá para llegar donde mí. Me eleva su mano para despedirse de mí y la miro un poco atónita, pero al final le devuelvo el gesto.

—¿Cómo te llamas? —pregunta la pequeña personita que tengo en el frente.

—Sky— le regalo una pequeña sonrisa.

—¡Que nombre más lindo! —Chilla la niña feliz, me río por la felicidad de esta niña—. Yo me llamo Emma.

—Bonito nombre Emma.

Ella me mira feliz y salta de alegría.

—¡Papi! ¡Papi! —mira donde su papá, quien la está mirando con ternura — ¡Ella dice que mi nombre es bonito!

Él le muestra una sonrisa ladeada, su mirada sube donde mí, frunce el ceño y suspiró negando con la cabeza, este hombre si es de pocas palabras, pero se nota que esta pequeña niña es su punto débil, todos tenemos un punto débil la cual si llegan a lastimar o poner en peligro fácilmente nos rendimos de tan solo no ver que le hagan daño y él de este hombre es su hija, pero creo que es un poco despistado.



IzaCT-

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En el texto hay: amor, decepciones, abortos

Editado: 07.06.2019

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