Inexistencia

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Prólogo “En la oscuridad ”

No veía nada, ni su propias manos, el frío hacia que se frotará las manos, no sabía donde estaba, a lo lejos escuchaba el ruido de un tren pasar por los rieles, pero no ayudaba en mucho, habían trenes por toda la ciudad y esta era famosa por ellos.

Trato de colocarse de pie más no lo logró, cayo al suelo haciendo un ruido que hizo eco por todo el lugar. Sus extremidades no las sentía, era como si no las tuviera, aquello solo le aterraba más de lo que ya estaba.

Empezaba a hiperventilarse ante el pánico, cerro sus ojos, aunque no había mucha diferencia igual estaba oscuro, cubrió sus orejas con sus manos para no escuchar nada.

Su momento de pánico se acabo cuando su mente hizo clic, sus amigos, ellos estaban a su lado, pero no sentía sus presencias o escuchaba sus respiraciones, al demonio con su pánico, necesitaba buscarlos, empezó a tantear con sus manos lo que creía que era el suelo, no sentir sus extremidades enserio no ayudaba en nada, pero siguió aún así. 

Uno a uno empezó a llamarlos, pero no respondían, sus susurros se volvieron gritos desesperados. 
Pero aun así ellos no respondían.

Dejó de hacerlo cuando escuchó una risa, una burlona a su parecer, eso le enojo, no sabía de donde saco el valor para gritar aquello.

—¡Calláte!

Parecía haber funcionado, ya que no escuchaba ya nada, pero se equivoco totalmente, escuchó esa risa más fuerte que antes.

—La desesperación humana es tan excitante — el tono en que escuchó aquello no le gusto, podía imaginarse a él o ella relamiéndose los labios con la lengua

No, no era bueno.

—¿Ya no seguirás? Anda ¡grita! Es emocionante escucharte, tus amigos no lo hacen como tú — esa risa que soltó después de decir eso le erizo los cabellos, pero ¡sus amigos! 

—Tú...¿Donde están? — logro articular una frase pero aún así le fue difícil no tartamudear

—Oh bueno, quizás estén a tú lado, quizás no 

Apretó los puños con fuerza, trato de regularizar su respiración, no debía perder la calma, aunque era más fácil decirlo que hacerlo.

En este caso, era más fácil pensarlo que hacerlo.

—Pero ustedes están por morir ¿sabes? Es una lástima, tan jóvenes, futuros brillantes — abrió los ojos, los cuales aún tenía cerrados, con sorpresa, bueno eso explicaba un poco el que no sintiera sus extremidades y la oscuridad —. Pero eso puede cambiar, ellos pueden vivir.

—Explica te — soltó con firmeza manteniendo un poco la calma en esa rara situación —. ¿Eso que significa?

—Significa lo que debe significar, van a vivir pero 

—¿Pero? — se atrevió a cuestionar algo dentro de si le gritaba que era peligroso

—Para que todos puedan vivir tú debes morir — soltó como si lo hubiera dicho miles de veces, eso solo hacia que se alertara más —. Y bien ¿aceptas?

—Acepto...

La oscuridad se esfumo por completo dejando ver a un hombre rubio con sombrero de copa negro, sus orbes rubí brillando con malicia, quien vestía un traje completamente negro, su mano extendida cubierta por los un guante blanco, su aspecto se veía como el de un noble. Acepto la mano, él la sujeto con fuerza mientras sonreía siniestramente.

—Wendy D' Angelis, serás una existencia borrada — de inmediato sintió que algo la arrastraba hacía abajo, se dio cuenta que habían muchas manos negras como el mismo carbón que la jalaban hacia abajo, cada vez eran más. 

Lo último que vio fueron esos ojos maliciosos y esa sonrisa horrible, una que odiaría hasta el final.

 



Alba King

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En el texto hay: muerte, humor, aventura fantastica

Editado: 09.04.2018

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