Infame ©

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 15

Dean.

Me paso la mano por el pelo, y tomo varias respiraciones profundas. Miro mi reflejo en el espejo sintiéndome agotado. Se supone que esta era mi noche, y la de Bianca. El pensamiento de ella en el jacuzzi; desnuda, y con las espumas adornando su cuerpo me pone ansioso. Niego, y abandono el baño para encontrarme con Rebecca. Sus ojos están sobre mi celular en la mesa.

—¿Pasa algo? —Mi voz provoca que se sobresalte, y me observa con una sonrisa.

—Nada.

Un golpe en la puerta resuena, y deja entrar al servicio. Nos ponemos cómodos, y comemos igual que hicimos tantas veces. Incluso la comida es familiar; pescado a la parrilla, y verduras.

—He pedido tu vino favorito —sonríe Rebecca.

Observo la botella de Sauvignon Blanc, y vierto un trago en la copa. No me siento cómodo con esto. Lo único que deseo es terminar esta ridiculez.

—¿Qué quieres? —digo en tono neutro —. Estoy cansado.

—Por supuesto. Hoy has trabajado duro. No te habría citado si no fuera importante, Dean.

Bebo un sorbo mientras la boca de Rebecca se mueve sensualmente y mastica, deslizando los dientes sobre el tenedor. Sus ojos se quedan en los míos, y eleva una ceja.

—Quieren hacer una auditoría a mi empresa —explica —. El único que puede ayudarme eres tú, Dean.

—Una llamada hubiera bastado.

Se ríe.

—Hoy estás muy molesto. Sólo quería pasar tiempo contigo.

Tiene razón, estoy molesto. Me siento como el mayor idiota del mundo por desperdiciar mi oportunidad de estar con Bianca. No le debo ninguna explicación a Rebecca, pero es mejor mantenerla calmada. Una mujer resentida es peligrosa. Si continúa indagando en asuntos que no le incumbe, me veré obligado a eliminarla.

—Veré que puedo hacer con la auditoría.

—Tenemos nuevos inversores para el negocio. Será perfecto para dejar entrar un poco de dinero.

Ella se refiere al lavado de dinero. Rebecca es una mujer de negocios, y muy inteligente. Su pasión es el mundo de la moda. Ha logrado operar de manera ilícita, y sus actividades fueron muy discretas hasta ahora. Pero su principal fuente de ingresos son los burdeles que tiene en varias partes del mundo. Es manipuladora, y seductora. Una madame exitosa en el negocio del sexo. Sus clientes son influyentes, y no les importa gastar millones para acostarse con las mujeres que prostituye.

Los medios de comunicación no saben nada de esto. Sólo pocas personas sabemos a qué se dedica realmente. Ante el ojo público, Rebecca es una mujer caritativa, que ama todo lo relacionado con la moda. Pobres crédulos.

—Mañana puedes enviarme todos los detalles financieros —digo poniéndome de pie, y tomo mi iPhone de la mesa —. Debo irme.

Sus labios rojos se aprietan.

—Ni siquiera has comido —reprocha —. Necesito consultarte algunas cosas.

Me dirijo a la puerta, ignorando sus berrinches. Mirándola sobre mi hombro, mascullo:

—Nunca intentes controlarme otra vez, no es lo ideal.

Luego abandono su suite. Supongo que ella esperaba que las cosas entre nosotros fueran a otro nivel, pero eso no podía suceder. No cuando lo único que hago es pensar en Bianca. Me pregunto si ella está esperándome, pero descarto esa idea. Probablemente ahora mismo se siente ofendida por mi desplante.

—Señor —Saluda Dexter, mientras me abre la puerta del auto.

Me deslizo dentro, descansando mi cabeza en el reposacabezas de cuero detrás de mí.

—¿Cómo va todo con tu esposa? —Le pregunto mientras conduce por el tráfico.

—Bien —responde con una risa —. Hemos tenido una discusión esta semana, pero nada que no pueda arreglar.

Elevo una ceja.

—¿Cómo lo haces? —inquiero —. Quiero decir, arreglar tu situación cuando ella está molesta.

Me siento como un imbécil, pero nunca he hecho este tipo de cosas. Jamás me preocupé por la opinión de una mujer. Nunca he tenido relaciones, y estar solo siempre resultó mejor.

—Siempre me disculpo, aunque ella tenga la culpa —responde Dexter con diversión —. Las mujeres aman tener la razón.

Sin poder evitarlo, me río. Me costará arreglar mi situación, Bianca es demasiado orgullosa. Una simple disculpa, y flores no bastarán. Le echo un vistazo a mi celular, revisando los registros de llamada. Mi mandíbula se tensa cuando percibo que hay una llamada de Bianca. Supongo que Rebecca ha respondido mientras estaba en el baño.

Maldita sea.

🍷🍷🍷

Bianca.

Esta mañana tuve una reunión con el director Dyken para discutir si Daniel puede volver a clases sin problemas. Me ha informado sobre las innumerables faltas que cometió mi hermano menor en el último año, sin embargo, no lo han expulsado debido a sus perfectas calificaciones. Daniel podrá ser un alborotador, pero es muy aplicado cuando se trata de sus estudios. Eso me enorgullece. Mi mayor deseo es que termine el año sin inconvenientes.

Llevo toda la mañana, y tarde distraída. Cada vez que la puerta del restaurante se abre, espero que sea él o algunas flores como suele enviarme, pero nada. Sigo esperando sus disculpas. No he visto a Dean, y me imagino que estará muy cansado por haber follado a la tal Rebecca. Mis propios pensamientos me irritan, y me niego a seguir pensando en él. No me gusta sentirme de esta forma; tan celosa, y resentida. ¿Cómo se atrevió a dejarme esperando por él? Soy una tonta. 



Jessica Rivas

#433 en Novela romántica
#126 en Chick lit

En el texto hay: amor, amor sexo romance

Editado: 03.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar