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Capítulo 29

Bianca.

Daniel accedió pasar la noche conmigo, y Mara en el hospital. Dexter quiso quedarse por si algo se ofrece, pero me negué. Él también tiene derecho a descansar, y ha vuelto al hotel. No he recibido mensajes ni llamadas de Dean, pero espero que solucione el problema que tiene con su tía Martha. No me gustaría que le arrebaten a su hermana. No ahora que se le ha presentado la oportunidad de recuperar el tiempo perdido.

—¿Cómo terminó aquí? —pregunta Daniel mientras caminamos por los pasillos de hospital —. ¿Está muy enferma?

Detengo mis pasos, y Daniel hace lo mismo. No me concierne a mí decírselo, pero será lo mejor. Daniel, y Mara irán juntos al internado. Espero que él la proteja más que nunca, y sean muy buenos amigos.

—Escucha, Daniel —respondo mirando a mi hermano —. Mara tiene muchos problemas.

Él me observa con atención, y ajusta su gorra de béisbol sobre su cabeza.

—¿Qué problemas? —inquiere.

Pongo uno de mis brazos sobre su hombro, y lo acerco a mi cuerpo mientras empezamos a caminar nuevamente.

—Problemas de depresión —musito —. Ha perdido a sus padres, y Dean la ha descuidado sin darle el amor, y la atención que necesita.

Daniel asiente.

—Ya veo —dice él —. Quiso quitarse la vida.

Me parece triste que Mara haya tenido que recurrir a esto para que Dean se dé cuenta de sus errores. Sé que es un hombre muy ocupado, y con muchos problemas. Pero abrazar a su hermana, y decirle cuanto la ama, no le llevará ni dos segundos.

—Sí —espeto, negando —. Pero ahora está mejor, y espero que sean muy buenos amigos.

Daniel se ríe.

—¿Amigo de una niña? —bufa.

—Tiene catorce, y es una niña muy bonita —sonrío —. Oh, vamos, sé amable.

—Lo intentaré.

Finalmente, encuentro la habitación que me ha dicho Dexter. Dean ordenó una más grande, y cómoda con sofás de cueros. Mara está en la cama mientras sostiene el control remoto, y su rostro estalla en una gran sonrisa cuando nos ve.

—Viniste —Se ríe.

Tomo la mano de Daniel, y juntos entramos a la habitación tras cerrar la puerta.

—Te dije que lo haría, cielo —digo devolviéndole la sonrisa —. Quiero presentarte a alguien.

Los ojos azules de Mara brillan con curiosidad cuando mira a Daniel. Luego un leve rubor rojo cubre sus mejillas. Mi hermano solo se queda en silencio mirándola, y le doy un codazo para que diga algo.

—¡Auch! —Se queja él sin apartar sus ojos de Mara —. Mi hermana me habló de ti. Soy Daniel, puedes llamarme Dany o Dan.

¿Dany o Dan? Mi boca se abre en shock sin poder creérmelo. No he escuchado esos apodos desde hace cinco años. Solo mis padres podían llamarlo así. Cuando ellos murieron, Daniel me exigió que usara su nombre.

—H-hola —balbucea Mara, y su sonrojo aumenta.

Al parecer no tiene intenciones de decir nada más, y le ordeno a Daniel sentarse en el sofá.

—Iré a comprar una pizza o algo —Les digo con una sonrisa —. Luego empezaremos con el maratón de The Vampire Diaries.

Daniel hace una mueca de asco.

—¿En serio veremos eso? —bufa —. Esa serie es para niñas que suspiran por vampiros que ni siquiera existen.

Pongo los ojos en blanco.

—Mara no lo ha visto —digo —. Y quiero que ame a Stefan tanto como yo.

Mara se ríe, y se pone cómoda en la cama.

—¿Quién es Stefan?

—Uno de los protagonistas, lo amarás —murmuro —. ¿Quieres pizza?

Asiente entusiasmadamente.

—He comido la sopa asquerosa del hospital, pero una pizza no me vendría mal.

Mi sonrisa aumenta, y me acerco a la puerta.

—Bien, pizzas serán —Miro a Daniel —. Sé bueno.

Mientras abandono la habitación, oigo decir a Mara:

—¿Tienes novia?

Mis ojos casi se salen de mis órbitas, y suelto una risita. Al parecer no es tan tímida como aparentaba. Mi celular suena en mi bolso, y rápidamente lo saco para ver el nombre de Dean destellar en la pantalla.

—Amor... —respondo tratando de sonar seductora —. Realmente no puedes sobrevivir sin mí, ¿eh?

Escucho su risa, y experimento una oleada de emociones: cosquilleos en el estómago, deseo carnal, y la inquietante necesidad de besarlo con todas mis fuerzas. Solo Dean puede provocarme esto. Mis hormonas no tienen ninguna fuerza de voluntad cuando se trata de él.

—Estoy muriéndome por besarte —susurra, su voz suena ronca, y sensual.

Muerdo mi labio, y apoyo mi espalda contra la pared del hospital suspirando como estúpida.

—Y yo a ti —sonrío —. ¿Todo en orden?

Una breve pausa, antes de que diga:

—Mi tío accedió verme en un bar. Estoy esperándolo para hablar. ¿Cómo está Mara?

—Ahora mismo está con Daniel viendo una serie —respondo —. Iré a comprar una pizza.



Jessica Rivas

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En el texto hay: amor, amor sexo romance

Editado: 03.09.2018

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