Infame ©

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[01]

Bianca.

Un mes después.

Ha pasado un mes.

Un mes desde que no he visto sus ojos azules.

Un mes sin ver su sonrisa, mucho menos sin escuchar el sonido de su voz.

Un mes sin Dean Dietrich.

Un mes sin el amor de mi vida.

He vivido un mes con este destrozado sentimiento devastador, mientras mi alma ha sido cortada a pedazos, y dejada sangrando en el infierno. Porque mi mundo es un infierno sin Dean. Los médicos empiezan a plantearse la posibilidad de que su cerebro haya sufrido un daño irreparable. La bala que recibió Dean fue realmente mortal, casi llegando a su corazón.

Tengo miedo.

Si despierta existe la posibilidad de que no sea el mismo.

Todos me dicen que sólo está tomándose un descanso, pero lo extraño mucho. Cada segundo sin él es una tortura.

Dean despertará. Es su obligación despertar.

—Tienes que despertar, Dean —susurro apoyando mi cabeza en su pecho.

Lo miro a través de mis lágrimas. Luce tan atractivo incluso dormido. Me inclino un poco, y beso sus labios, y sus mejillas. Está recién afeitado, y huele muy bien. Yo misma me he encargado de mantenerlo limpio. Sé que odia llevar barba, y lucir desprolijo. Ha perdido un poco de peso debido a su estado, pero él sigue siendo mi Dean.

—Sabes... —continúo hablando como si él pudiera escucharme —, aún no me he hecho la ecografía, amor. Estoy esperándote para ver juntos a nuestro bebé.

Un sollozo escapa de mis labios, y no puedo contenerme más.

Me derrumbo.

Las lágrimas caen sin control de mis ojos, y un sonido de lamento escapa de mis labios. Todo mi cuerpo está temblando mientras abrazo a Dean. Estoy desesperada. Sé que ahora más que nunca debo ser fuerte, pero es difícil. Jamás pensé que mi vida daría un giro tan drástico. Lo nuestro empezó como un simple acuerdo, pero se ha vuelto mi todo.

Sobrevivir sin él será una tarea difícil.

Él tiene que despertar.

Quiero verlo de nuevo, disfrutar sus besos, y el contacto de sus manos recorriendo mi cuerpo. Anhelo con todas mis fuerzas escuchar su voz, decirle cuanto lo amo, y prometer que nunca lo dejaré. Juntos debemos conocer a nuestro hijo o hija, y seguir haciendo lo que más nos gusta.

Amarnos.

No quiero seguir adelante sin él, pero puedo, y lo haré. Debo hacerlo. Una personita está creciendo en mi interior, y necesita a su madre.

—¿Por qué me haces esto? —Le pregunto de repente furiosa —. No puedes dormir por siempre, Dean. Me tienes a mí esperándote, nuestro bebé quiere conocer a su padre, y Mara necesita a su hermano.

No puedo olvidar el terror en su rostro cuando Rebecca le disparó. Recuerdo la sangre, Dean muriéndose, y diciendo que me ama.

El peor día de mi vida.

Mi corazón se detiene, entonces salta de nuevo en acción, tronando en mi pecho, doliendo y golpeando. Mi mano llega a mi boca a medida que siento el mareo abordándome. Estoy temblando, y mis pulmones arden rogándome respirar de nuevo.

Ya no puedo con tanto.

—¿Bianca, estás bien? —pregunta alguien.

Silencio.

—¿Bianca?

Estoy a punto de caerme, pero alguien me toma entre sus brazos, y luego mi mundo se vuelve oscuro.

🍷🍷🍷

Durante los últimos finjo que no escucho absolutamente nada. El dolor de cabeza no ha desparecido, mucho menos la tristeza.

—¡Eres tan malditamente inconsciente! —chilla Molly mirándome molesta —. ¿No piensas en tu bebé, Bianca?

No digo nada, y me concentro en observar fijamente el techo. Una lágrima resbala por mi mejilla, y noto una intravenosa conectada en mi brazo. Estoy en una cama de hospital, y la enfermera revisa mi pulso.

—Molly, ahora no.

Molly parpadea como si estuviera tratando de despertar de una larga siesta, atrayendo mi atención a sus ojeras. No se ve como si durmiera bien la noche anterior, lo cual es mi culpa, sin duda. Ha estado apoyándome en todo, incluso pasó la noche aquí en el hospital por mí.

—¿Crees que a Dean le gustaría esto, Bianca? Si continúas así, tu bebé morirá. ¿Quieres eso?

Mi labio inferior tiembla.

—Yo... no puedo continuar sin él. Lo necesito.

Sus ojos grises se suavizan, y se sienta en el borde de la cama para apretar mi mano.

—Sé que esto es muy difícil para ti, pero debes seguir adelante. Tu hijo también te necesita, Bianca. Dean estará muy molesto cuando sepa que no has comido estos días, mucho menos has logrado dormir.

Aparto la mirada avergonzada.

—No voy a darme por vencida —Le digo en un tono uniforme—. Soy más dura de lo que piensas.

Las cejas de Molly se fruncen.

—¿Segura? Lo único que has hecho fue llorar por él, y no has logrado nada con eso.

—Molly...

—Escucha, Bianca, soy tu amiga, y deseo lo mejor para ti. Entiendo que esta situación es difícil, pero llevas a una personita en tu interior, y esa personita depende de ti, amiga.

Me muerdo la lengua, evitando responder. Ella tiene razón, y me siento como una perra egoísta. Me dejé consumir por mi dolor, y no pensé ni un segundo en mi bebé. Soy una madre terrible.



Jessica Rivas

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En el texto hay: amor, amor sexo romance

Editado: 03.09.2018

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