Infame ©

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[02]

Bianca.

No encuentro la capacidad para hablar.

Estoy abrazándome a mí misma, pestañeando como una idiota, incapaz de encontrar las palabras en mi boca porque están perdidas, o simplemente porque no tengo idea de qué mierda decir. Tiene que tener al menos cincuenta años. Su cabello oscuro está repleto de canas, pero sus ojos son azules como los de Dean. Me resulta increíble que se parezca tanto a él; su apariencia; su estatura; su porte elegante.

Michael Dietrich está aquí, y presiento que no tiene buenas intenciones.

La vida da tantas vueltas.

Hace aproximadamente dos meses, Dean me confesó que golpeó a su padre casi hasta matarlo, y lo dejó en coma. ¿Quién diría que terminaría en la misma situación? El señor Dietrich ha despertado, y él...

Sigue profundamente dormido.

—Por favor —dice el padre de Dean —. Permíteme presentarme.

Intenta acercarse a mí, pero Molly se interpone mirándolo furiosa. Mi mejor amiga se cruza de brazos, y trata de parecer intimidante.

—Señor, será mejor que abandone la casa o llamaremos a seguridad.

El hombre sólo examina cada parte de la mansión con sus ojos brillando. No puedo contener los escalofríos en mi piel, mucho menos el pánico. ¿Qué hace aquí?, ¿qué pretende después de tantos años en coma?

—No pensé que él remodelaría la casa que perteneció a su madre.

Clavo mis uñas en las palmas de mis manos mientras la ira me carcome. Este hombre fue parte del secuestro de su propio hijo, y luego ordenó que mataran a su esposa. Tampoco puedo olvidar el hecho que se haya involucrado con Rebecca.

Fue uno de los verdugos de Dean, y estoy odiándolo cada maldito segundo.

—¿Tiene una orden judicial, señor? —pregunto con voz fría —. Usted no puede afirmar que esto es su casa.

Mueve una indiferente mano en el aire, y se atreve a sonreír.

—No necesito esa mierda para quedarme en mi casa —Se burla —. Sé que mi hijo está muerto en vida, y no podrá evitar que tome todo lo mío.

Cierro mis ojos por un momento. Tratando de aclarar mis vías respiratorias, tratando de hablar. Dios, yo sabía que este infeliz tramaba algo. Estoy aterrada, y no voy a mentirlo. Molly al notar mi estado, ordena:

—Señor, no volveré a repetirlo. ¡Fuera de aquí!

El infeliz mira a Molly con disgusto. Le diré infeliz a partir de hoy. No merece ser llamado padre.

—Me tomé mi tiempo de investigarte —sonríe mirándome —. Eres su mujer.

Presiono una mano sobre mi pecho, justo donde late mi acelerado corazón. Una horrible tensión está construyéndose en la habitación, y me sofoca. No puedo respirar.

—Por favor, váyase.

Me ignora.

—Perdí años de mi vida por su culpa, pero hoy... estoy dispuesto a recuperar todo —Abre los brazos señalando la mansión —. Todo esto me pertenece, y te daré sólo un día para desaparecer de aquí.

Para mi sorpresa, Molly empieza a empujarlo, guiándolo hacia la puerta.

—No quise recurrir a esto, pero será mejor que se largue. No me importa que sea un anciano, juro que patearé sus bolas.

El infeliz mantiene sus ojos en mí.

—Volveremos a vernos, Bianca.

Y luego se ha ido dejándome hecha una masa temblorosa de nervios. Me siento en el sofá restregando mis manos por mi rostro. Esto era lo único que me faltaba. ¿Qué demonios haré con un viejo sediento de venganza?

—Mierda, Bianca, ese tipo es peor que Walder Frey.

Suelto un profundo suspiro, y acaricio mi estómago.

—Él hará mi vida miserable para lastimar a Dean.

Molly enarca una ceja roja.

—¿De qué hablaba? Dijo que perdió años de su vida por culpa de Dean.

Muerdo mi labio inferior en un gesto nervioso. Esta vez decido guardármelo para mí misma. Dean confió en mí diciéndome sobre su pasado, y no pienso divulgarlo. Ni siquiera a Molly que es mi mejor amiga.

—No tengo idea —Miento —. No puedo permitir que se instale aquí. Este también es mi hogar.

Asiente.

—Le llamaré a Sebastián, estoy segura que él sabrá qué hacer.

La miro con una sonrisa.

—¿Tú y él siguen en lo suyo?

Molly se sonroja.

—Puede ser... —Encoge un delgado hombro —. Lo llamaré, y nos iremos en unos instantes.

—Necesito reforzar la seguridad, nadie más que yo o Dean entrará a este lugar —digo con firmeza —. Llamaré a Dexter.

Sé que ese hombre volverá a aparecer cuando menos me lo espere, y debo estar lista. No le daré la satisfacción de molestar a Dean. El amor de mi vida está dormido, sí, pero estoy yo para defenderlo con todas mis fuerzas.

Recurriré a cualquier cosa para mantenerlo a salvo.

🍷🍷🍷

Sebastián nos encuentra en casa de Molly. Con la ayuda de Dexter, la seguridad de la mansión aumentó, y ahora me siento más tranquila. He comido cada gota de la sopa que preparó Molly. El plato quedó vacío, y mi estómago bastante satisfecho.



Jessica Rivas

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En el texto hay: amor, amor sexo romance

Editado: 03.09.2018

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