Infame ©

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[06]

Dean.

Bianca es la única mujer que ha logrado despertar en mí sentimientos que creía muertos. Destruyó todos mis muros, y hoy soy un hombre diferente desde que la conozco. Mi amor por ella me consume la mayor parte del tiempo. Si no estoy a su lado, no puedo ser feliz, y tengo la necesidad de destruir todo a mi alrededor.

La imagen en el periódico es demasiado real. Bianca se ve entregada a ese imbécil, y me mata, maldita sea.

Tomo una profunda respiración, y la suelto. Vuelvo a respirar, y la dejo salir. Estoy tratando de controlar esta rabia en mi interior. Estoy tan enojado que me cuesta mirarla. Trato de decirme a mí mismo que debo escuchar su jodida explicación, pero es difícil.

Yo quiero ser el único afortunado de probar sus labios, y tocarla. Saber que ese imbécil ha tenido uno de esos privilegios me dan ganas de matarlo.

—Habla —Mi voz es dificultosa, y me paso la mano por el pelo en un gesto frustrado.

Bianca limpia sus lágrimas, y asiente.

—Sucedió la semana pasada —susurra —. William empezó a buscarme en el hospital varias veces. Yo le dejé claro que no quería verlo. Lo juro, pero él siguió insistiendo.

Hijo de puta. Esto no se quedará así.

—Todo se desmoronó para mí. Le oculté a Mara tu estado, y cuando ella volvió con Daniel, estaba muy molesta. Mi estado de ánimo no era el mejor. Yo... no quería comer, y la depresión era demasiada. Los médicos dijeron que, si continuaba así, podía perder a nuestro bebé.

Un sollozo abandona sus labios, y más lágrimas caen de sus ojos. Ni siquiera puedo imaginarme lo difícil que fue para ella toda esta situación.

—Puedes sumarle a que tu padre volvió, y me echó de nuestra casa. Era demasiada presión para mí. Yo quería tu calor, te quería de regreso. Sé que fue un error, y no tengo forma de repararlo. Es tarde para arrepentimientos, pero nunca dudes de mi amor.

Mierda.

—Ven aquí —digo cuando está a punto de caerse.

Se acerca con dificultad, y sostengo su pequeño cuerpo. Ella está temblando demasiado. Puedo sentir su miedo, y está ahogándome.

—Cuando William me encontró en el pasillo sola, y llorando, tomó ventaja de la situación. Sé que no tengo excusas, pero en ese momento me sentía tan devastada. Él me consoló, y prometió que todo estaría bien. Entonces me besó, y yo... —Se queda en silencio, demasiado avergonzada para continuar.

Aprieto con fuerza mis ojos, deseando borrar la imagen de mi cabeza.

—Lo siento tanto, yo... no estaba pensando, Dean. Todo lo que podía ver era a ti cuando lo besé. Mi cabeza se encontraba en otra parte, pero mi corazón siempre estuvo a tu lado. Estoy tan arrepentida.

He tenido más que suficiente.

—Detente.

Niega.

—Recuerdo que tu padre nos vio, estoy segura que él les dio esa foto a los medios de comunicación para separarnos. Por favor, no permitas que nadie destruya nuestra relación.

Debo ser fuerte por ella, así que la abrazo, y entierra su cara en mis hombros, jadeando y llorando incluso más. Sé que no ha sentido esta clase de afecto en un tiempo. Odio que se sienta tan sola, y tenga miedo. Quiero que se sienta segura a mi lado.

—Por favor, no llores.

—Te amo —dice entre lágrimas —. Lo juro, Dean.

—Sé que me amas.

—Entiendo que estés molesto, pero...

Presiono un dedo sobre sus labios silenciando cualquier palabra.

—Bianca, nadie va a separarnos. Lo prometo.

Me mira con los ojos llenos de lágrimas.

—¿Lo prometes?

Pongo un mechón de pelo detrás de su oreja, y beso su frente apretándola contra mí. Veo nada más que alivio en su rostro.

—¿Debo recordarte cada uno de mis defectos? Sigues a mi lado a pesar de todo. No pienso perderte por culpa de unos idiotas resentidos. Lo que siento por ti es mucho más fuerte que esta porquería —Me alejo, y tomo el periódico rompiéndolo en varios pedazos.

La risita de Bianca me relaja.

—Soy una estúpida por permitir que él tome ventaja.

Doy un paso cerca de ella, y tomo su pequeña cintura sentándola sobre mi escritorio.

—Quiero que escuches con atención —espeto, y ella traga saliva —Si alguna vez dejas que te toque de nuevo, te juro que lo mataré. Lo juro, Bianca, jodidamente voy a matarlo.

Se tensa, pero asiente. Me imagino que ese idiota se sintió muy satisfecho, pero su victoria no le durará mucho tiempo. He regresado, y haré su vida miserable.

🍷🍷🍷

Cinco días después.

Los recuerdos son vagos, pero mi mente está aclarándose. El médico ha dicho que no es bueno esforzarme. Lo único que he hecho fue encerrarme en la mansión con Bianca, y perderme en su cuerpo todos los días. Hoy me desperté con otros planes.

Evadí de todas formas posibles a los medios de comunicación, pero ha llegado la hora de dar la cara. Es momento de regresar a los negocios, demostrar que nadie puede con el gran Dean Dietrich.



Jessica Rivas

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En el texto hay: amor, amor sexo romance

Editado: 03.09.2018

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