Infame ©

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[09]

Bianca.

Dean ha estado más paranoico que nunca. Incluso ha contratado una escolta que siga cada uno de mis pasos. Está inseguro respecto a su padre, Gabe, incluso William, pero no puedo culparlo. Hay muchas personas que quieren dañarnos. Él ha dejado claro que mi seguridad es lo más importante. Su preocupación sólo me hace amarlo más.

No he parado de contar los días en el calendario.

Mi estómago está tomando su forma muy lentamente, y estoy ansiosa de conocer a mi bebé. Pronto me haré una ecografía para saber el sexo. Estoy tan feliz.

—Ella es escalofriante —comenta Molly, bebiendo un sorbo de su café —. Parece un robot.

Mis ojos se posan en mi escolta. Es una mujer robusta, con un cuerpo bastante intimidante. Tiene el cabello rubio atado en una coleta alta. Su cara es pálida, y sus ojos verdes los más fríos que he visto. Su boca se mantiene una línea sombría, y no lleva ni una pizca de maquillaje. Va vestida de negro, y me recuerda a esos agentes de policía. Una verdadera profesional.

—Se llama Spencer, y es mi guardaespaldas.

Molly se ríe.

—¿Por qué una mujer?

—¿Y por qué debería ser hombre? —pregunto a cambio.

Se encoge de hombros.

—Sólo me pareció bastante curioso.

Le doy un trago a mi malteada, y aparto un mechón de mi rostro.

—Es Dean siendo sobreprotector.

—Necesitas seguridad, y no puedes negarlo.

—Su padre ha estado muy silencioso, y trama algo. De Gabe no tenemos noticias, y William sigue siendo un dolor en el culo. Dean lo puso en su lugar en la fiesta.

Molly enarca una ceja, y hace un mohín.

—Me hubiera gustado estar ahí. He visto en los periódicos que Dean le dio un puñetazo.

La señalo con un dedo acusatorio.

—Dijiste que irías, pero al final nunca apareciste con Sebastián.

Está sonrojándose, y muerde su labio. Conozco esa expresión en su rostro. Molly está ocultándome algo.

—Si supieras, Bianca.

—¿Qué, Molly? Estoy muy intrigada sobre tu relación con Sebastián.

Mira disimuladamente nuestro entorno antes de decir:

—Fuimos a un hotel, y lo hicimos en todas las posiciones posibles.

Una pequeña risa abandona mis labios, y le doy hasta el último sorbo a mi malteada. Siempre vi la atracción que había entre ellos. Sebastián me agrada, y sé que será el indicado para mi mejor amiga.

—Me lo imaginaba.

Mira sus manos.

—Él me gusta, y espero que muy pronto formalicemos nuestra relación.

—Por supuesto que lo hará. Serán felices como Dean, y yo.

Aprieta mi mano.

—Me alegra mucho que sigan juntos a pesar de todo. Son la pareja perfecta.

—Lo amo con mi vida —Acaricio mi estómago —. Mi bebé tendrá el mejor padre del mundo.

—Y también la mejor madre del mundo.

Mi corazón se derrite, y suspiro como una tonta enamorada. Cada segundo al lado de Dean es lo mejor que me ha pasado en la vida. Es el amor de mi vida, y no me arrepiento de seguir a su lado. Él daría todo por mí. Cuida de mi hermano financieramente... una responsabilidad que no es ni siquiera suya. Hace esto porque me ama, y sabe que yo quiero ver feliz a mi hermano.

Todo lo malo que alguna vez haya hecho queda olvidado con sus actitudes. Me consiente como nadie lo ha hecho. No sólo haciéndome el amor todos los días, también están esos pequeños detalles demostrando sus sentimientos.

—Mi bebé se llamará como su padre si es niño. Dean está muy feliz con eso.

—Eso es muy dulce de tu parte, Bee —dice —. Por cierto, Ornella y Chloe quieren verte.

Mi sonrisa se borra.

—Soy una persona horrible por no volver al restaurante. Ellas no merecen esa grosería de mi parte.

Molly niega.

—Tienes muchos problemas, y además estás embarazada. Descuida, ellas lo saben.

Sus palabras me reconfortan bastante, pero no puedo usar mis problemas como excusas. Estela me ha dado la mano cuando más lo necesitaba. Chloe, y Ornella siempre estuvieron ahí para mí.

—Mañana mismo iré —afirmo —. Lo prometo.

Demasiado abrumada por mis pensamientos, enfoco mis ojos en cada persona que llena el lujoso restaurante. Decidí salir un momento para relajarme con mi amiga. Me siento muy sola en la mansión, y Dean trabaja todos los días. Ahora todo es más aburrido debido a que Daniel, y Mara regresaron ayer a Londres. Me costó despedirme de mi hermano, pero es lo mejor.

Mara necesita estar lo más alejada posible de su padre.

Yo por mi parte estoy siendo custodiada las veinticuatro horas del día. Molly prometió venir a visitarme siempre que pueda.

—¿Crees que a Sebastián le guste? —Está preguntando Molly, pero no la escucho.

Alguien capta mi atención.

Se encuentra en una mesa alejada, pero su gorra desgastada lo delata. ¿Cómo puede estar en un lugar tan elegante como este? Mi respiración empieza a aumentar debido a la conmoción, y los nervios me abruman.



Jessica Rivas

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En el texto hay: amor, amor sexo romance

Editado: 03.09.2018

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