Infancias De Orfanato - Un Regreso A La Libertad

Tamaño de fuente: - +

6- La Valentía De Los Giovanni

Es de tarde en la prematura ciudad de Mar Del Plata, las luces de los faroles se encienden y muestra la cara más elegante de las construcciones de aquel entonces, una vista que para Ivan y Alejandro, es incomparable a las del presente. Ellos van en una carreta al lado de su madre, miran la calle Buenos Aires donde destaca el Club Mar Del Plata y la Rambla Bristol, donde poca gente continúa paseando.

Donde está la Avenida Colon, recientemente pavimentada, ellos bajan y continúan caminando hacia la loma, mientras ven las Villas de los ricachones que la usan en verano, Ivan le dice a su hermano.

_¿Por qué no tengo mi celular?, sabes las fotos que le sacaría a toda la ciudad.

_Si man, en especial de la Rambla, que lastima que la hayan demolido por ese casino.

_¿"Celu-qué"? -se ríe la madre- ya están delirando de nuevo.

_No má, no pasa nada -dice Ivan.

_¿Van a demoler la Rambla de nuevo? imposible, de todas las ramblas que hubieron, la Bristol es la más hermosa. No, estoy segura que nadie la va a demoler.

_Ojala má -dice Alejandro.

_Ojala... -dice Ivan.

Caminan tranquilos por las calles, sin temor a nada y a nadie, admirando la ciudad, ofreciendo su encanto a pesar de las pocas luces de los faroles.

Al día siguiente, en el presente, Germán y Joel caminan por la Avenida Colon, donde una multitud de vehículos frenan en el semáforo de la calle Buenos Aires, los dos pasean por la enorme plaza, donde antes estaba el Hotel Bristol. Finalmente, llegan a donde están las estatuas de los lobos marinos, entre el Casino Central y el Hotel Provincial, dos enormes construcciones de ladrillo a la vista con grandes ventanales blancos. Se adentran en lo que se conoce como la Rambla Casino, un paseo muy diferente al de 1927.

_¿Por qué cambio tanto todo? -dice Ivan.

_No se man, nunca termino de entender... la ciudad era mucho más hermosa antes.

Admiran la ciudad en sí y notan que aún tiene encanto, pero ya no tiene el mismo brillo, de aquel entonces.

Joel y Germán, llega cada quien por su parte a su casa, con varios libros en sus manos, Germán apoya sobre su cama algunos y se sienta a leer bien, intentando conseguir detalles de la infraestructura del Unzué. Alejandro por su parte, intenta averiguar, quienes administraron el asilo. Uno llama al otro apenas encuentra algo.

_El salón en el que vamos a estar tiene, un pasillo grande y curvo, que conecta con la capilla, parece que son varios salones...

_Según lo que vi por acá, habían muchas hermanas vigilando todo, si hacemos algo, tiene que ser preciso y todos los días que vayamos, tenemos que ingeniarnos, así podemos facilitarle a Rafael por lo menos, que pueda entrar una noche.

_Tenés razón, dejamos una ventana destrabada o algo.

_Exacto.

_Mañana es 7 de marzo en 1927 -dice German- llego el momento.

_Dale, hermano -responde Joel.

Una vez en 1927, los dos se levantan y lo primero que hacen es cambiarse para la escuela, salen listos y peinados, su madre los mira y responde.

_Muy bien, hoy no se equivocaron, es día de escuela.

El padre, quien se levanta afeitado, se sienta y dice.

_Espero que se porten bien allá niños, no quiero tener sorpresas, mucho menos de ese asilo de monjas.

_No pá -dicen ambos.

_Muy bien así se habla, abrazo -estira los brazos- denle, ayer me dejaron esperando.

Ambos van y le corresponden, Anna sonríe y les desacomoda el pelo con sus caricias bruscas.

_¡Ey! -dice Alejandro.

_¡Nos despeinaron! -dice Ivan.

El padre hace lo mismo para molestarlos, todos se ríen de forma simpática y se sientan para desayunar. Ivan y Alejandro se miran sonriendo, gustándole lo que están viviendo.

Van en la bicicleta por las calles tranquilas de la ciudad, pasando las carretas fácilmente, Ivan le pregunta.

_Che Joel, ¿Porque estamos viviendo esto?

_Para resolver las cosas del Unzué.

_No, no, ¿por qué estamos viviéndolo? o sea, ¿qué es lo que nos hace venir para eta época?

_No sé, lo único que puedo decir es que no me arrepiento nada.

_Ni yo tampoco -dice Ivan- me gusta venir acá, pero... no quiero acostarme un día, despertar en esta época y quedarme acá para siempre.

_Es cierto, yo tampoco quiero eso.

Una vez en la escuela número uno, los dos observan atentos la clase de la maestra Alzaga, quien copia tranquilamente en el pizarrón, operaciones matemáticas. Rafael, escribe una carta, completamente distraído de la clase, Ivan lo ve preocupado por su situación con Jaqueline. Alejandro copia la tarea y dice.

_Man, después hablamos con él, presta atención.

_Sí.

Ivan continúa mirando a Rafael, que no deja de escribir con su lápiz.

Pasadas las horas, la maestra se levanta de su asiento y cierra su libro, dice.

_Bueno chicos, nos vemos mañana, que tengan un lindo día.

Ivan y Alejandro saltan de los bancos y van a sentarse al lado de Rafael.

_¡Rafa, amigo!

_Chicos, ¿cómo están? -dice sonriendo.

_Tenemos una especie de plan -dice Alejandro.

_¿En serio?

_Si, escucha con mucha atención -dice Ivan.

Más tarde Ivan y Alejandro, van por la prematura avenida Independencia, en ese entonces, empedrada y con un boulevard de césped en el medio, donde se encuentran los postes de luz, arboles pequeños y hasta pequeñas veredas, Alejandro se detiene en estos y se sienta a descansar en uno de los asientos.



Gastón Medina

#2298 en Thriller
#1324 en Misterio
#8900 en Novela romántica

En el texto hay: misterio, huerfanos, viajeseneltiempo

Editado: 15.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar