Infancias De Orfanato - Un Regreso A La Libertad

Tamaño de fuente: - +

7- La Amistad De Enrique

Alejandro e Iván se encuentran frente a la pared sobre un banco incomodo, castigados por todo lo sucedido.

_No crean que ese va a ser su castigo por irrespetuosos -dice Olga- quien va a determinar su castigo es la hermana Raquel.

Ella, asiente con la cabeza y se queda a esperar que termine las clases. Enrique mira a Alejandro con sumo enojo, mientras se frota sus moretones en la cara.

Al terminar los dos se están bajando del banco cuando la hermana Olga los detiene.

_Un segundo, ustedes dos tienen un castigo que cumplir, además, todavía queda que sus padres se enteren del alboroto que causaron, válgame Dios, pero primero...

Llama al niño a viva voz.

_Enrique, por favor, acercate antes de que te vayas.

El niño se pone delante de Alejandro, el mismo se siente muy apenado por lo que tuvo que hacer y la hermana dice.

_Bien, te escucho...

_Enrique perdoname por pegarte así, lo único que quería era llamar la atención.

_Te perdono -dice con rencor.

_Acepta este regalo de mi parte -le da la cadena- era para mí tío "quique", pero creo que sería mejor que te lo quedaras vos.

El niño ve el grabado en la medalla que dice, "Para Quique, de Joel y Germán".

_Pero acá dice...

_Si, él nos dice así porque nos desconoce, así que tenelo, nunca lo olvides.

El, se queda viéndolos y sonríe.

_Gracias, Alejandro...

_Joel y Germán... no lo olvides.

Se va corriendo con su madre y ella, lejos de estar contenta los mira de mala manera, antes de irse.

_Bueno, eso fue raro -dice Olga- bien, procedamos con el castigo, Raquel, son todos tuyos.

_Gracias hermana.

La joven ayudante va a la par de ambos, tirando de sus brazos como si fuesen de goma. Una vez que llegan a la capilla, los espera dos trapos y un balde de madera, la luz apenas entra por las ventanas de la cúpula, mostrando la belleza de las esculturas, pinturas y detalles arquitectónicos. La chica, se acomoda el vestido, se aleja diciendo.

_Que quede bien limpio todo el piso y los bancos, las niñas vienen dentro de una hora.

Se ponen a limpiar cada centímetro de la capilla, de forma incansable, Iván le dice.

_Gracias por bancarme en el plan, che.

_No hay problema man, igual no tenía que armar tanto quilombo, sabes bien lo que es actuar así en esta época.

_Si, no podemos esperar nada bueno, que bien que la sacamos barata.

La puerta del lado del orfanato se abre, los dos se callan y siguen limpiando, desde las sombras la figura de la hermana Carmen, hace presencia, mirándolos con un enojo atroz.

_Así que ¿ustedes hicieron todo ese escándalo, en su primer día de clases?

Se miran al mismo tiempo que continúa hablando.

_Si, recién me entero del tormento que tuvo que pasar la hermana Olga -se acerca a los dos- el chico moreno, se peleó con un pobre estudiante por un lápiz, que, encima no era suyo y vos... me faltaste al respeto y me amenazaste, como nadie lo hizo. ¿En dónde se creen que están? en toda la vida que tuve en este orfanato, desde que tengo memoria, nunca vi, semejante escandalo... ahora les pido, que se pongan de rodillas.

Continúan de pie mirándola de forma desafiante, ella se pone detrás y con su regla larga golpea justo en las articulaciones de sus pequeñas piernas, vencidos, caen arrodillados del dolor.

_Ahora van a pagar por cada pecado cometido -susurra- apoyen los brazos en el respaldo del banco.

_Hacelo man -susurra Alejandro, con ojos llorosos.

Iván, al igual que el apoyan los brazos, Carmen se pone frente a ellos, con una varilla, le da en el antebrazo y en las manos, ambos gritan y la hermana se pone frente a ellos, sonriendo del gusto.

_Ya te dije -lo mira a Iván, quien se encuentra con ojos llorosos- te dije... acá mando yo, que sea la última vez, que hacen un escándalo así, este es un establecimiento de educación, no de rebeldes.

Se pone de pie y se va con suma tranquilidad, antes de cerrar la puerta dice.

_Ahora, sean niños buenos y terminen con su castigo, así se van a casa y pueden venir mis niñas.

Ni bien cierra, Alejandro ve las heridas que tiene tanto el cómo Iván, sufriendo el ardor enorme de los moretones y cortes de la varilla.

_Perdón por esto Joel -dice Iván.

_No, no te preocupes man, esa mujer esta re loca, ¿dónde viste un maltrato así de sádico? merecíamos una de esas reglas, pero no una tortura así. Terminemos con esto y vamos a casa...

Una vez que salen, caminan despacio y afuera los espera en su bicicleta, acomodándose su camisa, chaleco y con la boina marrón en su cabeza, cubriendo su cabello negro largo. Se trata del mismo Enrique.

_Hola.

_Hola quique -dice Alejandro.

_Esto lo hicieron para mí ¿no? -muestra la cadena.

_Si -dice Iván- lo hizo Ale porque quiere que lo tengas y lo guardes por mucho tiempo.

Enrique se queda pensando y se lo guarda.

Los tres vuelven a la ciudad en sus bicicletas, mientras continúan hablando.

_En serio quique, perdón por golpearte así, tenía que llamar...

_Si, querías llamar la atención ya se, igual me dolió, pero pegas bien... ¿Que querías hacer en realidad? no me mientas.



Gastón Medina

#2248 en Thriller
#1288 en Misterio
#8770 en Novela romántica

En el texto hay: misterio, huerfanos, viajeseneltiempo

Editado: 15.08.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar