Infancias De Orfanato - Un Regreso A La Libertad

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13- Mirada De Pena

Enrique mira al suelo, impotente, la luz del atardecer entra por las ventanas, triste por Delia, suelta una pequeña lagrima y Carmen disfruta de aquel momento. Su sonrisa se ve interrumpida, al momento que se acercan, Iván y Alejandro acompañados por Raquel.

_Gracias hermana -dice Carmen.

La joven se va, sin preguntar, a pesar de notar, el extraño comportamiento de Carmen. 
_Ustedes dos -dice- ayudaron a este nene a escapar, no tengo palabras para expresarme. Les voy a decir esto, si vuelvo a verlos hoy a la noche... ¿Quién sabe? -toca una de las columnas- Estas paredes no hablan... A pesar de haber visto sangre, enfermedades y muerte.
_¿Nos amenaza? -dice Iván.
_¡Estás loca! -dice Alejandro.
Ella se queda quieta un momento, cierra los ojos y respira profundo.
_Loca... -susurra y los mira- si estuviese loca, entonces ni siquiera les estaría hablando... Como buena persona que soy, les doy un minuto para que vuelvan a su salón.
Los niños se vuelven un tanto asustados, ella los sigue viendo totalmente calmada, después de lo ocurrido.
_Recuerden, no los quiero ver de nuevo -dice en voz alta.

Se da vuelta y hace un movimiento de cabeza como si tuviese un tic nervioso, se acomoda el vestido blanco y camina por el gran pasillo, de nuevo al Orfanato.

A la salida, Enrique camina preocupado, con la mirada perdida en la nada, solo pensando en ella. Iván se acerca y le pregunta. 
_¿Que paso amigo? Contanos por favor. 
_¿Paso algo con la loca esa? -dice Alejandro. 
_Si... Chicos...
Ellos ven su rostro, el dolor se transmite a través de su mirada y entienden su decisión.
_Está noche voy a entrar de nuevo, a este Orfanato.

Llegando a las once de la noche, ambas bicicletas llegan a la ventana rota, unas gotas caen, miran al cielo y reciben la lluvia torrencial. 
_Yo voy a entrar solo -dice Enrique. 
_No, no -dice Alejandro- nosotros vamos con vos. 
_Es cierto quique, esa loca está dando vueltas por ahí, ¡si te agarra te mata!

_¡No me importa! ella... Delia... se está muriendo -intenta esconder sus lágrimas.
Alejandro apoya la mano en su hombro y le dice.

_Está bien quique, con más razón te acompañamos.

_No quiero, ya hicieron suficiente, por favor, déjenme ir solo.

Iván totalmente empapado, muestra un rostro triste por él, se miran con Alejandro y se alejan un par de pasos para dejarle el camino libre.

_Amigo, por favor volvé -dice Alejandro.

_Te lo prometo, voy a salir vivo -dice confiado y lleno de enojo.

En plena oscuridad, Enrique avanza aprovechando el sonido de la lluvia para opacar sus pasos. A lo lejos nota el resplandor de una vela encendida y se esconde detrás de una puerta abierta. La hermana Miriam es la que pasa por esa parte, ignorando que él está cerca.

Se adentra en la capilla, va por un pasillo interno y abre una ventana al jardín interior, se esconde tras los árboles, mira a su alrededor y avanza hacia la enfermería.

Del otro lado del jardín, abre la puerta la hermana Carmen, sabiendo que se encuentra en el orfanato. Una sonrisa macabra se dibuja en su rostro, camina lentamente, sin importarle que la lluvia moje su vestido blanco.

Enrique va de cuarto en cuarto, viendo a las niñas dormir, hasta que, al final de la sala, encuentra la cama en la que reposa Delia, quien respira con dificultad, ni bien lo ve suelta sus lágrimas y sonríe.

_Enrique, viniste, ¿por qué?

_"¿Por qué?", es que quería verte, no puedo creer que esté pasando esto.

_Carmen, ella... me... -toce sangre, la cual salpica las sabanas- ella me...

_Tranquila, no hables por favor -se limpia las lágrimas, que no dejan de caer.

_Ella estaba cerca Enrique, por favor, andate -llora- no quiero que te lastime.

_Pero -se acerca hasta quedar cara a cara- no deje de pensar en vos, desde que te vi ayer, tu mirada, tu voz, la tranquilidad que tenés.

Ella lo acaricia, sus ojos comienzan a dilatarse, sonríe a pesar de estar pálida y con sus labios secos y con sangre.

_Que bueno... que pude conocerte y saber...

_¿Qué? ¿Saber qué?

_Saber que existe la el amor, la libertad, algo más allá de estas paredes...

Sus ojos se cierran para no abrirse más. Una última lagrima brota de sus parpados semi abiertos, corre por su mejilla y se desvanece en la mueca de su leve sonrisa.

_Delia -llora- Delia no...

Llora desconsoladamente sobre ella, pero el dolor le dura poco cuando el miedo lo invade, al saber que Carmen se encuentra atrás de él. Se da vuelta e intenta empujarla, ella agarra su brazo izquierdo y sin cambiar la sonrisa le dice. 
_Te dije que si te veía de nuevo a vos o a tus amigos... 
_¡Soltame, Asesina!
Agarra un cuchillo que está cerca del plato de comida de Delia y se lo clava en la pierna, Carmen grita y cae al suelo. 
Enrique corre por donde entró, sale y se adentra por el ventanal, ve a su alrededor como la oscuridad lo pone paranoico y no deja de correr. 
Sale por la ventana, Alejandro e Iván se asombran y se alegran de que este sano y salvo. 
_¡Salgamos de acá! -dice Iván- rápido antes de que sea medianoche.

Las ruedas de ambas bicicletas pasan por las calles de barro, camino a la ciudad, salpicando agua por doquier. Enrique pedalea con gran enojo y un tanto perturbado por lo que hizo. 
Se detienen en el paseo General Paz, y sin importarle la lluvia se sienta en un banco mojado, Alejandro se pone a su lado y le pregunta. 
_¿Que paso?
_Murió... -llora desconsolado. 
Los hermanos se miran tristes e impotentes. 
_Esa loca de Carmen le hizo algo... -dice ahogado en su llanto- lo bueno es que la pude lastimar antes de escapar.
_¿En serio? -dice Iván- ¿qué le hiciste?
_Le clave un cuchillo, no sé en dónde pero espero que sufra.



Gastón Medina

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En el texto hay: misterio, huerfanos, viajeseneltiempo

Editado: 15.08.2019

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