Infancias De Orfanato - Un Regreso A La Libertad

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18- Secretos Del Espíritu

Inés entra al salón donde duermen las niñas y ve a lo lejos, entre todas las camas, a Jaqueline llorando a la almohada. Se acerca y se sienta al lado, apoya su mano en su espalda para consolarla. 
_Ya me puedo imaginar que paso. El amor es así de doloroso a veces... 
_Es que... El, era el chico perfecto hermana... ¿Por qué tuve que ver eso?
_¿Qué cosa, mi niña?
_Salía de un auto muy lindo, una chica se despedía de él como si... Como si...
_¿Como si estuviesen juntos?
_Sí.
_Mira Jackie, tal vez, lo que viste no es lo que pensás.
_Entonces... ¿Qué puede ser?
_Cuando venga hoy a la noche, le vas a preguntar... Pero por favor no llores...
_Si -suspira y se seca las lágrimas.

Alejandro pedalea hacia su casa e Iván le pregunta.
_Ese doctor no va a decir nada de esto, ¿no?
_En teoría no, todo lo que habla con sus pacientes es secreto, por lo que sabemos -se ríe.
_¿Y si dice algo?
_Entonces vamos a hablar de otra forma, con el -sonríe.

Una vez en la casa, ven como atardece y se encienden las luces de la joven ciudad, desde su habitación.
_Que lindo Che -dice Iván- cada vez que veo a Mar Del Plata en este año, no dejo de sorprenderme.
_Es un sueño hecho realidad ¿no man?
_Algo que me parecía imposible, acá está... Lo vivo en carne propia.
_A mí también me gusta, el garrón es que acá no hay nada como Internet, tele, ni siquiera una radio oficial.
Ambos se ríen, Iván le pregunta.
_Che Joel, ¿mañana vamos de nuevo a ayudar a Rafael? ¿Cómo la debe estar pasando?
_No sé... Pero sin Carmen se le debe estar haciendo fácil, entrar al Unzué.

Rafael cruza la calle de tierra, viendo al asilo frente a él. Ve que la ventana rota sigue esperando a que entre, así que opta por ir a otra parte. Rodea el edificio, viendo las ventanas, rejas, paredes por las que pueda subir y encuentra la forma.
_Perfecto...
Ve una oportuna soga en la calle, corta, pero muy buena para agarrarse. Tira un extremo al otro lado del muro, él, la puede ver, ya que en la mitad de esta hay un enrejado. Ata el extremo a este y el otro espera a que haga un pequeño salto, lo consigue.
Trepa la gruesa pared y cae en el jardín interno, donde ve rápidamente si hay alguna hermana caminando cerca, la encuentra. Se trata de la misma Miriam, quien camina de forma extraña hacia el cobertizo, una pequeña casa, que hay al fondo del asilo.

Camina casi sin dificultades e ingresa al Orfanato, en la escalera está parada Jaqueline, mirando hacia el mar a través de aquella ventana, en lo alto.

La luz de la luna, ilumina su rostro, su pijama blanca que cae hasta el suelo, su cabello rubio, sus ojos tristes, que voltean a verlo. Rafael sube un escalón a la vez, notando que se encuentra mal.

_Jaqueline... ¿qué paso?

_¿En serio? ¿Querés saber? -mira al mar.

_Si, hoy te mande una carta, ¿la recibiste?

Ella cierra los ojos y las lágrimas brotan y caen al suelo.

_Si -susurra.

Rafael se pone frente a ella e intenta tomar sus manos, pero ella no se deja y retrocede.

_¿Estas bien?

_No... Escucha Rafael, hoy te vi salir del auto de una chica...

_¿En serio?

_Eso... me dolió.

_Pero yo te quiero a vos Jaqueline -toma sus manos.

_¿Que tanto me querés?

_Con todo mi corazón...

_¿Cómo puedo estar con vos? si tengo que estar escondiéndome de las hermanas para poder verte.

_No importa eso, ya vamos a encontrar la forma, lo que sí importa, es que te quiero, la chica que viste es una compañera de clases, nada más.

Jaqueline desvía la mirada y dice.

_Está bien, te voy a creer Rafael... pero de todos modos me siento muy mal, no se... por favor, dejame sola.

_Pero...

_Por favor -dice en voz baja.

Rafael se aleja y responde.

_Voy a volver mañana... te quiero -camina hacia el jardín interno.

Ella solo desvía la mirada, queriendo ignorar sus palabras, a lo que responde, mientras respira profundo. 
_Yo también te quiero...

Rafael sale y hace el mismo procedimiento para salir, desata la soga y la lanza hacia el otro lado. Una vez que lo consigue, se sube a la bicicleta y escapa.

Esa noche, Alejandro lee algo, acostado en su cama, a la luz de las velas. Iván escribe su pequeño cuaderno, detallando todo el encuentro con el doctor. 
_Si mañana estamos recuperados, vamos a volver al Orfanato... Tenemos que sacar a Jaqueline de ahí, antes de que haya algún otro problema. 
_No se man, si Carmen vuelve, capaz que nos mate. 
_No importa, la idea es que ellos estén bien.

El reloj toca las doce de la noche, ambos cierran los ojos y vuelven al oscuro sótano, en sus auténticas vidas. 
Una vez que salen, caminan hacia la costa y Joel le dice. 
_Che man, acompáñame a casa, te tengo que mostrar algo, lo compré hace poco y recién termino de arreglarlo. 
_Dale, vamos. 
El colectivo recorre la costa hasta entrar en la calle Beltrán, a muy pocas cuadras del parque. Ni bien llegan, caminan por las calles de tierra hasta la casa. 
Abre el cerco de madera y su perro Golden de varios años, salta como para derribarlo. 
_Rex, para che, para, me estas ensuciando todo -intenta sacárselo de encima.
Lo acaricia y dice. 
_Dale pasa, no te va a morder. 
El perro olfatea a Germán y acerca su hocico a las manos. Él lo acaricia con ganas y él quiere jugar, pero Joel los interrumpe para mostrar, una moto, azul y negra. 
_¡Wow! -dice Germán. 
_¿Te gusta? Con esto se va a hacer más fácil ir y volver del Unzué. 
_Está buenísima che, ¿cuánto te salió?
_Después te digo -se ríe- no fue fácil.



Gastón Medina

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En el texto hay: misterio, huerfanos, viajeseneltiempo

Editado: 15.08.2019

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