Infancias De Orfanato - Un Regreso A La Libertad

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21- Maldad Vestida De Blanco

Las huellas de pies en la arena, se disipan con el paso de las olas. Rafael y Jaqueline corren por la costa, poco antes de tocar el agua. Se tiran en la arena y ruedan riendo, ella arma una bola y se lo tira al chico, cae sentado y escupe la arena que entro en su boca. La mira sonriendo y dice:

_¿Así que querés jugar?

_¡Sí!

Ambos se salpican arena con las manos y pateándola, Jaqueline se cubre y Rafael aprovecha para agarrarla y lanzarse de nuevo. Le hace cosquillas y se lo saca de encima con un empujón.

_Basta, basta -se ríe.

Se sientan un momento para admirar el mar, la luna en el cielo y las nubes que se alejan, dando paso a la luz, que toca el agua y la ilumina de color plata.

_Que hermoso es ver esto... -dice Jaqueline- nunca tuve la oportunidad de apreciarlo así.

_Es algo que no todos pueden ver, a pesar de que esta tan cerca.

_Sabes... nunca pude disfrutar la vida, siempre estuve encerrada por muros... allá en Buenos Aires, acá en Mar Del Plata. El único que me abrió una ventana... fuiste vos -lo mira sonrojada.

_Yo siempre estuve encerrado por la gente, no puedo adaptarme, ni siquiera en la escuela -toma su mano- vos, fuiste la única que pudo verme y conocerme... y no quise alejarme de vos, desde ese día.

Quedan un momento viéndose a los ojos, acercan sus labios lentamente, suspiran entrecortado, sus corazones laten como si fuesen a salirse del pecho. Sus labios se unen en un beso sencillo, pero a su vez lleno de amor.

La luna se asoma entre las nubes, ellos caminan al lado de la calle, sobre la vereda, tomados de la mano. Ella se agarra del brazo derecho de Rafael y dice.

_Gracias.

_¿Por qué, Jackie?

_Por darme un día perfecto.

Se detienen y él toma ambas manos.

_Jaqueline, esperame, voy a hacer todo lo posible para sacarte de ahí.

_Es muy difícil eso -responde triste- las hermanas no me van a dejar...

_No me importa... vas a ser libre Jaqueline, te lo prometo, confia en mi -dice seguro.

La niña suelta una lagrima y responde.

_Si Rafael, confío en vos.

Se besan una vez más, antes de volver al orfanato, sin apuro, sin que nadie los esté corriendo.

Elsa ve por la ventana como se acercan felices uno con el otro. La niña sonríe y en silencio le hace señas a Jaqueline para que suba rápido. Rafael se queda un momento para asegurarse que regrese sin problemas al primer piso. Finalmente lo consigue y María deja de observar para ver a sus amigas. Pero en ese corto descuido, la puerta se abre y María cae sentada al suelo de madera, su rostro muestra pánico al ver la figura de Carmen, quien la mira directo a los ojos, casi sin pestañear, llena de ira y a su vez quieta y bien alistada. Se agacha para ver más de cerca a María y le pregunta.

_¿Qué haces levantada, pequeña?

Levanta la mirada y encuentra a Elsa y Jaqueline, endurecidas del miedo, detrás de ella, una ventana abierta y una soga atada a ella.

_¿Que...? ¿Qué están...?

Camina rengueando lo más rápido que puede, ayudándose con el bastón, Elsa se hace a un lado, Jaqueline desata la soga antes de que llegue la hermana, saca la cabeza y le dice a Rafael.

_¡Corre! ¡Es la hermana Carmen!

Rafael, retrocede asustado y cuando ella se asoma a la ventana, nota la soga tirada en la vereda de la calle de tierra y el niño no se encuentra a la vista. Con sumo remordimiento voltea a ver a las tres, diciendo.

_No tienen idea, del problema en el que están...

Algunas niñas despiertan, ven la imagen de la hermana y cierran los ojos del miedo, intentando dormir.

Jaqueline se acerca a la joven y dice.

_Hermana, es mi culpa, yo obligue a María y Elsa, para que me ayuden.

_¿Qué? -dice Elsa.

De pronto ve la mano de Jaqueline, haciendo señas de que no hablen, tanto una como la otra optan por hacer silencio.

_Que valiente -dice Carmen- admiro mucho eso... por lo que vi, deduzco que te escapaste. Eso es una ofensa grave a todas nosotras, que velamos para cuidarlas, que nos preocupamos cada día de nuestras vidas. ¿Todo para qué? para escaparte con ese chico, que no deja de meterse en este recinto.

Agarra su brazo fuerte, ella sufre pero aun así mantiene la compostura.

_Jackie -dice Elsa, preocupada.

_Jaqueline, no -dice María, impotente.

_Ustedes vuelvan a dormir, mañana vamos a conversar muy seriamente -dice Carmen- en cuanto a vos, Jaqueline... acompáñame un momento.

La niña cierra los ojos y susurra.

_Padre amado, por favor ayudame -suelta lágrimas.

Cuando Carmen abre la puerta, se encuentra cara a cara con Inés, quien se sorprende y asusta con su presencia.

_Carmen.

_Hermana Inés, así es, estoy de vuelta.

La señora ve a Jaqueline totalmente sufrida, con su brazo izquierdo siendo agarrado fuertemente por la joven.

_¿Qué haces acá?

_Quise sorprenderlos.

_Soltá a Jaqueline, por favor.

La joven, seria, piensa un momento y la libera.

_Anda a dormir Jaqueline -dice Inés.

La niña retrocede y se va corriendo, Carmen cierra lentamente la puerta y se acerca a Inés lentamente, hablando en voz baja.

_Convirtió a este orfanato, en un hogar de insolencia, hermana Inés.



Gastón Medina

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En el texto hay: misterio, huerfanos, viajeseneltiempo

Editado: 15.08.2019

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