Inmortales

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Capítulo 2

                          Ciudad desconocida.

 

 

Le dolía la cabeza como si alguien le hubiera dado un buen golpe, todo el cuerpo lo tenia entumecido y por dios había tenido el mas horrible sueño de su vida.

Se tomo la cabeza al tiempo que se sentaba temblando por completo, imaginando que así se debía de sentir una buena borrachera.

―¡Ouch! ―jadeo tomándose la cabeza ―¡duele!

Aspiro profundamente abriendo los ojos, pestañeo hasta que se acostumbraron a la luz que entraba por la ventana y recién ahí fue cuando lo noto... esa no era su ventana, esa no era su habitación y definitivamente ese sitio no era donde estaba su hogar. Se apresuro a levantarse, trastabillando por la prisa y las piernas que aún las tenia flojas, miro el exterior, notando los extensos campos verdes a un lado, las casas de tejado bajo, los jardines con pórticos de madera y las calles atestadas de jóvenes que iban y venían, algunos en grupos de hasta cinco chicos y chicas, otros solos, caminando con libros en la mano, con grandes auriculares en la cabeza, algunos en bicicleta o patinetas.

―¡Mamá! ―grito alejándose de la ventana ―¡Mamá!

―Tranquila cariño, no haces falta que grites aquí estoy ―le respondió entrando a la habitación con una taza de café en las manos ―toma, bebe , te hará bien.

Tessa tomo la taza y luego se sentó de nuevo en la cama, meneo la cabeza y luego se bebió la mitad de la taza de un solo trago prácticamente.

―Madre dime que no me trajiste aquí cuando me desmaye, por cierto no se que me paso...

―Seguramente fue la impresión por la repentina mudanza, hija teníamos que hacerlo, era una oportunidad que no podía dejar pasar, ya sabes, algo fundamental.

―Madre, lo que hiciste legalmente se llama secuestro, ademas... ¿Que es eso de salir de la ciudad como si fuéramos delincuentes?... No tuve tiempo ni de... de...

―¿Despedirte de tus amigos? ―pregunto Danae elevando una ceja con cierto sarcasmo ―¿O quizás de tu novio de toda la vida?

Tessa torció el gesto, dejo la taza de café sobre la mesita junto a la cama, suspiro y asintió.

―Esta bien... punto a tu favor pero ¿Porque salimos prácticamente huyendo?

―No salimos huyendo, surgió la posibilidad, nos ofrecían una hermosa casa, un trabajo bien pagado, la posibilidad de comenzar de cero y...

―¿La posibilidad de comenzar de cero? ―resoplo poniéndose en pie de nuevo y comenzando a caminar de un lado a otro ―¿Que hiciste mamá? Porque dijiste comenzar de cero, que es lo que hiciste para tener la necesidad de huir.

―Vamos hija ten un poco más de fé en mi, ¿Porque siempre piensas que hice algo o que arruine las cosas?

Tessa elevo una ceja cruzándose de brazos.

Danae suspiro, se sentó en la punta de la cama y luego bajo la cabeza levemente.

Tessa frunció el ceño y se sentó a su lado.

―Mamá, sabes que puedes contarme lo que sea, lo entenderé.

―La verdad es que en mi trabajo hicieron reducción de personal, y como yo entre como sustituta...

―Te despidieron.

Danae asintió.

―Me lo notificaron hace un mes, envié solicitudes de empleos a diferentes sitios y me respondieron de este maravilloso lugar, pero me necesitaban aquí a tiempo completo y no pensaba dejarte, así que hice un trato que me pareció muy justo, ya que casi acabas la universidad, les pedí que te aceptaran.

―¿Que universidad es esta? ―pregunto por primera vez interesada Tessa caminando hacia la ventana de nuevo ―¿Donde estamos madre?

―Estamos en Maine, Lewiston, más exactamente en la ciudad universitaria de Bate College.

―La universidad mas prestigiosa de arte y ciencias... ―susurro maravillada Tessa sonriendo de manera inconsciente.

Danae sonrió también y continuo.

―La casa esta en hipoteca, aún la sigo pagando, pero no me pareció mal dejarla cerrada hasta que regresemos cuando tu acabes la universidad, luego veremos que hacer, quizás me pueda retirar a escribir mis memorias, no lo sé, todo puede pasar en unos años... ¿Tessa?

―Dime que me anotaste en la carrera de historia universal, dime que lo hiciste madre y te perdonare el traerme desmayada al confín del mundo.

―Por supuesto que si hija, sé que es lo que deseas.

Tessa pego un grito de alegría que sobresalto a Danae.

―¡Por primera vez amo lo que hiciste madre! ―replico saltando de felicidad, corriendo hacia el guardarropa ―¿Cuando inicio? ¿Ya entregaste todos los papeles?

―Calmate cariño, recuerda que aún no inician las clases, apenas hace unos días concluyeron, tienes unos meses para poder adaptarte al lugar y a la nueva rutina.

Tessa se detuvo en seco, era verdad, estaban a finales del ciclo lectivo, la mayoría de los estudiantes estaban dando sus últimos exámenes y muchos de ellos se marcharían a sus hogares.

Regreso sobre sus pasos para pararse frente a le ventana, ahora era tiempo de vacaciones, luego regresarían a clases. Suspiro resignada y asintió.

―No te preocupes cariño para cuando inicien las clases de nuevo ya estarás adaptada aquí, es lo mejor por el momento para ambas, te agradara, ya recorrí un poco el lugar y es como a ti te gusta, tiene una gran alberca, una biblioteca, campos extensos y lo mejor es que como viviremos aquí todo estará a tu disposición siempre.

―¿Seremos las únicas en toda la ciudad? ―se estremeció Tessa ―es algo tétrico.

Danae negó riendo.

―Claro que no, aquí hay otros maestros que tienen hijos que también asisten a la universidad y mucho se quedan como nosotras por tiempo indeterminado.

―Creo que... esta bien.

―Que bueno que ya resolvimos eso, porque esta noche tenemos una reunión de bienvenida.

―No madre, sabes que...

―No aceptare un no Tessa, no puedo presentarme sin ti, es para las dos la bienvenida, solo esta vez... ―puso cara de borrego ―por favor, por mi...

Tessa no pudo rehusarse, su madre creía en la libertad de personas y pensamientos, respetaba el hecho de que les gustara ser casi invisible, no lo compartía pero definitivamente lo respetaba. Por eso y porque no podía negarle nada cuando ponía esa expresión, asintió muy a su pesar.



Laura Bryn

Editado: 28.10.2019

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