Inmortales

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Capítulo 11

   

Capitulo 11: Destino compartido


Dos días después de la conversación con su madre con respecto a las leyes y normas que les eran impuestas a su raza, Tess decidió mantenerse alejada tanto de Lyon como de Ethan, lo mejor seria no relacionarse en lo absoluto con ellos, pero al cabo de esos dos días, descubrió que no seria tan sencillo como imagino, pues Lyon, quien era el que más cerca vivía, fue el primero en acercarse a buscarla. La primera vez su madre colaboro diciéndole al muchacho que no se sentía bien y que por eso prefería no ver a nadie, pero casi al final del segundo día, Danae no se encontraba en su casa, y aunque Tessa se mantuvo en silencio dentro, cuando subió a su habitación, se pego el susto de su vida al encontrarse con Lyon allí, sentado en el borde de a cama.

―Hola ―la saludo con esa sonrisa lobuna típica en él ―¿te sientes mejor?

―¿Como... como entraste? ―preguntó mirando la ventana abierta y el árbol que conectaba ambas casa, descubriendo la respuesta por si misma ―Lyon entrar en las casas que no son propias de este modo se considera un delito.

―Lo sé.

Tessa dejo el vaso de leche sobre el buro y lo miró con reprobación, aunque por dentro se sentía intensamente feliz de verlo.

―Eres un delincuente ―sonrió sentándose en el otro extremo de la cama.

―Solo esta vez ―se encogió de hombros ―necesitaba verte.

―¿Porqué, pasó algo?

―Si, necesitaba esto...

Antes de que Tessa pudiera reaccionar o escapar, Lyon se acercó y la beso, colocando una mano tras su nuca para acercarla y al mismo tiempo impedir que se alejara.

Debido al carácter introvertido de Tessa, ese seria, a pesar de casi cumplir ya los 21 años, su primer beso, puesto que antes le era sencillo alejarse del mundo. Por lo cuál, se quedo tan quieta que Lyon se alejó un poco, acaricio su rostro con la mano libre y le sonrió, luego se acercó de nuevo rozando sus labios apenas, invitándola a imitarlo y ella, por más que escuchaba claramente la voz en su cabeza que le decía "no lo hagas", prefirió no escucharla disfrutando la caricia.

Después de unos pocos segundos, Lyon se separo de sus labios, dejo escapar un suspiro y apoyo la frente en la de ella cerrando los ojos, mientras decía:

―No hice más que pensar en esto todo el tiempo, sabia que estabas en casa, que no querías ver a nadie, podía sentirte aún a pesar de la distancia, de las paredes y todo el mundo a nuestro alrededor, pero algo que no sé explicarte me impulsaba a buscarte, duele estar lejos.

―Lo hago por tu bien Lyon, también por Ethan.

―Ethan me importa un rábano ―rio Lyon abriendo los ojos para verla más de cerca ―¿sonó muy egoísta verdad?

―Definitivamente.

―Pues lo siento, antes de conocerte me daban igual las chicas, si habia alguna interesante pues la buscaba pero me aburría rápido de ella, no lograba encontrar la conexión que me mantuviera cerca, pero tú... tú eres diferente... a ti te necesito.

Tessa se tenso, recordó lo que su madre dijo sobre soportar el dolor y se alejo pensando en Ethan.

―Lo siento Lyon, ya debes irte ―le dijo poniéndose en pie.

―Dejame quedarme un poco más, no intentare volver a besarte, por favor.

―¿No te das cuenta que eso que sientes no es amor realmente? Son los instintos, la necesidad impuesta, apenas nos conocemos Lyon, ¿Como puedes depender tanto de mi?

―Tessa escucha...

―No Lyon, es mejor que te vayas, y te mantengas alejado de mi en lo sucesivo, es por tú bien, intento liberarme de esta imposición, dijiste que también lo harías, entonces lo mejor es...

―Esto no es una imposición Tessa, tú me gustas, desde el primer momento en que te vi, se que después surgió todo lo demás, pero...

―Por favor Lyon, ya no puedo creer en eso, ¿Es amor, es atracción, es deseo, es una imposición? Nada tiene sentido, si algún día logro liberarme de este yugo que nos encarcela a sentimientos impuestos, quizás entonces puede decir si te correspondo o no, lo siento.

Lyon no respondió, solo se puso en pie y volvió a salir por donde habia entrado, entonces Tessa le puso la traba a la ventana y se dijo que nunca más la volvería a abrir. Después de que él se fuera, ella quedo tensa dentro de la casa, así que tomo su chaqueta y salio a dar un paseo, necesitaba tomar un poco de aire. Pero ese día todo lo que podía salir mal, lo hizo pues a mitad de camino rumbo a la biblioteca se encontró de frente a Ethan y Eydha, la rubia la fulmino con la mirada en tanto él le sonrió.

―Tessa, hacia días que no te veo ―le dijo Ethan a modo de saludo ―Tú madre dijo que no te sentías bien, ¿Estas mejor?

―Eso es obvio, sino no estaría aquí ¿No? ―intervino la rubia de mal talante.

―Si, estoy mejor, gracias ―hizo amague de querer continuar su camino pero Ethan la detuvo tomándola del brazo.

―Tessa, intenta no perderte, es... ―miro de soslayo a Eydha ―es angustiante no saber de ti.

―Lo siento, intentaba un experimento pero creo que fracaso.

Ethan sonrió soltándola.

―Créeme, también lo intente pero no funciona.

―Lo sé.

―Iré a verte, si me lo permites.

―Ya que ―respondió Tessa alejándose de la mirada envenenada de Eydha.

Camino con la cabeza llena de pensamientos sombríos sobre su futuro, directamente hacia la gran biblioteca, suspiro con alivio cuando descubrió que la puerta estaba abierta y que ademas el sitio estaba solitario.

Su madre le habia pedido que no estuviera sola por ahí porque seria peligroso, pero en esos momentos, justamente lo que más necesitaba era estar a solas, así que de todos modos entro, recorrió el lugar, busco a su escritor favorito y luego se sentó en un rincón en el suelo apoyando la espalda contra los largos y anchos estantes repletos de libros.

―Así que Ray ya fue a visitarlas.

Tessa casi moría del susto cuando se dio cuenta de que no estaba sola.

―¡Ariel! ―replico dejando caer el libro ―vas a matarme de un susto.



Laura Bryn

Editado: 28.10.2019

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