Inmortales l: Prisionera

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Temerosa

Aída Pierce.


La fiesta estaba por terminar, y lo ví junto a la multitud de la gente, su mirada me penetraba, y sus ojos naranjas comenzaron a llamar la atención.

Intentaba caminar hasta la salida, sabía que venía por mí, empujaba a la gente que me obstruia el pasó, mi respiración se aceleraba.

Miraba por todas partes, hasta que lo perdí de vista, ahora tenía una desventaja más, no sabía dónde estaba y podía aparecerse donde sea.

Sin dudarlo más, continúe caminando hasta la salida, abrí la puerta y había sentido un pequeño alivió.

La fría brisa me acompañaba, sólo pensaba en como fue que me metí en todo esté lío.

Continué corriendo como humana, había mucha gente a mi alrededor, y temía a que se dieran cuenta.

Corrí y corrí, hasta salir de ese lugar.

Me encontraba en una carretera vacía, iluminada por la luz del semáforo que cambiaba a amarillo constantemente.

El sonido de los extraños gruñidos habían vuelto, pero esta vez se intensificaban como si hubiera una manada detrás mío.

Me di la vuelta y estaba él, parado con sus ojos brillantes, con sus colmillos listos para atacar, y su respiración acelerada por la necesidad de sangré.

Estaba lista para correr, y solo había una opción que sería hacia al bosque, el bosque lleno de mis enemigos, los hombres lobo.
Pero ahora ellos serán el menor problema.

Corrí como vampiro, mirando hacia todos lados, estaba asustada.

Sentía como las ramas detrás mío se quebraban, el me seguía, es igual de rápido que un vampiro.

Le llevaba ventaja, pero aún así no me había alimentado, eso me hacía débil.

El bosque estaba repleto de pinos enormes, a los segundos se escucharon aullidos a lo lejos que hicieron volar a algunas aves que posaban en las copas de los pinos.

Los hombres lobo habían despertado.

¿Como fue en que me metí en esto?

Lo único que me pedían era obedecer.
¿Porque no lo hice? lo hubiera matado con mucho gusto.


Volvamos hasta el principio, donde comenzó todo..

Meses antes.


Era hora de ir al instituto. Aunque no sea mi lugar favorito, me gusta aparentar ser humana. 

Me puse de pie, y apague la alarma que no paraba de hacer su sonido irritante. Tenia forma de oso, algo infantil diría yo, pero me agradaba, pues me la había regalado mi pareja, Iker Patterson. Aunque últimamente la relación se basa en persistencia, ya que siempre que nos vemos, únicamente son discusiones y malos entendidos. Pero para mi mala suerte, Iker es el cliché del instituto, el típico chico de las películas, el deportista favorito, el deseado por las chicas. Si, ridículo. Pero no todos saben nuestro secreto,  que somos vampiros.

Me puse de pie y enseguida abrí las persianas, provocando que los rayos del sol se reflejarán en las piernas de mi hermana que estaba acostada a un lado. Inmediatamente se puso de pie y se hizo aún lado cubriéndose de esté.

—¡Tienes que dejar de hacer eso!— me grito agobiada.

Burlándome de ella, entre al baño. El sol definitivamente es una de nuestras mayores debilidades, este hace que nuestras venas comiencen arder, llevándote a una quemadura interna, hiriendo cada zona, y a la vez haciendo un doloroso recorrido en tu cuerpo. Aunque efectivamente se puede evitar, tomando diariamente sangre, pues este liquido rojizo hace que nuestras fuerzas se intensifiquen a otro grado. 

Tome una ducha rápida y acto seguido me vestí, algo sencillo y nada extravagante. Cuando ambas estábamos ya arregladas, nos dirigimos a la universidad, pasando por los enormes pinos y encinos que rodeaban al bosque, era hermoso. Pero no todo podía ser belleza, pues lo único malo es que el olor a perro mojado rondaba por todo el lugar. Si, efectivamente, era el territorio de nuestros enemigos, los hombres lobo.

—Ojala que en algún momento los hombres Lobo se vayan a otro ciudad— comento mi hermana mientras íbamos en camino al instituto.

Después de un largo transcurso llegamos a la universidad, donde rápidamente nuestras fosas nasales no tardaron en percatar el delicioso aroma de sangre humana.

—Delicioso..— murmuró mi hermana con una sonrisa de lado.

—  No te comportes como una novata, Soraya.

—Te lo prometo — dijo sonriente.

Se acomodó el cabello y entró con la multitud de gente. Le tenia que seguir el paso, pues ella es el la típica chica que piensa que hacer problemas la hace mas popular o maravillosa. 

—Hola amor— apareció Iker poniéndose al frente mío.

Le di un beso en la mejilla, y la atención de todos estaba en nosotros. Es lo malo que tú novio se consideré el más atractivo. Rodeé los ojos y caminé por los pasillos, a mi lado estaba él, usando su celular, sin prestarle atención al resto.

—Habrá una fiesta en mi casa, ¿Vienes?— me preguntó sin despegar la mirada de su móvil.

—¿Cuándo?



Fátima Herillo

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En el texto hay: brujas, vampiros, hombres lobo

Editado: 17.02.2018

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